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  1. Crítica a un teórico del creacionismo

    lunes, noviembre 14, 2005

    © Jorge Méndez (*)

    [A propósito de la determinación tomada por el Consejo de Educación de Kansas, donde se enseñará la teoría creacionista como alternativa a la evolución, el autor analiza los postulados de uno de los autores claves del diseño inteligente: Michael Behe].

    Michael Behe, en su Caja negra de Darwin, dice que no niega la evolución de las especies, pero pretende que ciertas estructuras bioquímicas son complejas irreductiblemente y esa complejidad, imposible de conseguir con la evolución, que sería un mecanismo al azar, es prueba de la existencia de lo que él llama "el diseñador inteligente consciente" (o Dios, para ser más precisos), ya que sólo él pudo haberlas "diseñado". Ahora bien, ¿en qué consiste la complejidad irreductible? Se dice que una estructura es compleja irreductiblemente si sus partes están íntimamente relacionadas entre sí, y, si falta una pieza, todo el sistema se viene abajo o deja de funcionar. Según Behe, es imposible que las partes de un sistema complejo hayan estado separadas del sistema del que forman parte. Esto, porque sólo funcionan como componentes de un mecanismo funcional, y es imposible que un sistema complejo que sólo funciona con cierto número de pasos químicos haya evolucionado de una sola vez de un sistema con menos partes o que desempeñara funciones distintas de las actuales, ya que no sería funcional y si no es útil, luego la selección natural lo eliminaría y jamás hubiera aparecido. Pero como existen, no queda más remedio que decir que no son fruto de la evolución, sino que de un milagroso diseñador que habría planificado de antemano estas estructuras para permitir la vida. Ejemplos de estas estructuras serían: el mecanismo bioquímico de la coagulación sanguínea, las reacciones bioquímicas del flagelo de las bacterias, etc.

    Refutación
    1) Hace mucho que se sabe que sistemas complejos pueden evolucionar de sistemas más simples que tengan menos partes, y que hayan desempeñado funciones limitadas u otras funciones distintas de las actuales. En el ejemplo del flagelo de la bacteria, Behe ignora que hay cilios o flagelos en otros microorganismos que, a pesar de tener menos partes que el flagelo de la bacteria, funcionan aunque con una gama más limitada de funciones que el flagelo bacteriano. Si las partes del mecanismo bioquímico del flagelo de la bacteria no pueden existir separadas de éste, ¿cómo se explica que la estructura de ese flagelo se encuentre en un organelo de la yersinia pestis? ¿Cómo se explica que, para remate, no sea usado para locomoción sino como dispositivo para inyectar toxinas? ¿Cómo se explica que algunas proteínas que llevan a cabo reacciones bioquímicas en los túbulos del flagelo bacteriano puedan funcionar separadas de éste desempeñando otras funciones?
    En el ejemplo del mecanismo bioquímico de coagulación de la sangre, se sabe que sus proteínas son el resultado de la modificación evolutiva de las proteínas que desempeñaron funciones distintas de las actuales en. el sistema digestivo ¿No se suponía que es imposible que ese mecanismo surgiera por modificaciones evolutivas de otro que desempeñara funciones distintas?

    2) Behe, con su pretensión de que estos sistemas tuvieron que aparecer forzosamente de una sola vez, y que es imposible que surgieran por la evolución (ya que eso implica un cambio al azar solamente), ignora la teoría de la evolución, ya que según los evolucionistas las modificaciones evolutivas son graduales y necesitan un gran espacio de tiempo para realizarse, no aparecen de una sola vez. Y si bien las mutaciones genéticas son al azar, no lo es la selección natural, que permite propagar los cambios evolutivos que den ventajas reproductoras en función del ambiente, lo que hace que este mecanismo sea causal y que combinado con las mutaciones al azar engendre orden. Es increíble que Behe ignore los principios evolucionistas como la selección natural, que es la lógica de esa teoría, y el principio de preadaptación, que es conocido desde los días de Darwin, ya que este principio explica cosas tan banales como la preadaptación de los huesos de un cuadrúpedo terrestre que se convirtieron en aletas de una ballena; o que las aletas cortas y duras de un cierto pez con saco aéreo estaban preadaptadas para ser las patas de un futuro anfibio; etc.
    Lo mismo, mutatis mutandis, ocurre con las estructuras bioquímicas con partes preadaptadas para evolucionar en otras estructuras más complejas. Si Behe no entiende o no conoce bien la evolución, ¿cómo se atreve a criticar aquello de lo que no tiene ni idea?

    3) En las argumentaciones de Behe vemos varias falacias, he aquí algunas de ellas:
    a- Falacia de bifurcación: "o bien el azar creó la maravilla del flagelo celular o fue un diseñador inteligente. Es imposible que fuera el azar, luego..." (se le olvida la tercera opción de la evolución o combinación de azar y selección natural, o sea, el orden).
    b- Falacia de razonamiento en círculo: "la existencia de la complejidad de las estructuras bioquímicas sólo puede ser explicada por la hipótesis de un diseñador inteligente. Y sabemos que la hipótesis del diseñador es cierta... por la existencia de la complejidad de las estructuras bioquímicas" (se le olvida que la verdad de una hipótesis se obtiene por predicciones de nuevos hechos que hayan sido verificadas).
    c- Falacia del argumento de la ignorancia: "no hay pruebas de que la evolución haya formado los mecanismos subcelulares, luego eso es una prueba de que la evolución no existe a nivel subcelular" (la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia). "No puede demostrarse que un diseñador no diseñara los complejos mecanismos bioquímicos, luego el diseñador los hizo".
    d- Falacia non sequitur: "no me cabe en la cabeza cómo la evolución formó el flagelo celular, luego la evolución no lo hizo y tuvo que ser Dios". "Como todavía no comprendemos ciertos detalles en los procesos subcelulares, luego jamás los comprenderemos y sólo Dios pudo haberlos diseñado".
    e- Falacia de inconsistencia lógica: "la evolución no pudo formar los sistemas subcelulares complejos; pero, eso sí, sí pudo formar los sistemas celulares, organismos, especies y ecosistemas más complejos aún" (aunque parezca increíble, eso piensa Behe).

    4) El diseño inteligente de Behe no es ciencia, sino pseudociencia, ya que viola sistemáticamente los siguientes criterios científicos:
    a- Falsabilidad: el diseño inteligente de Behe no es falsable, ya que no adelanta ninguna posible observación que pudiera refutar a su hipótesis. Luego es irrefutable: pseudociencia.
    b- Capacidad predictiva: no predice ningún hecho nuevo o inesperado que de confirmarse pueda verificar su hipótesis.
    c- Parsimonia de niveles: apela a niveles metafísicos, como el diseñador inteligente, que son innecesarios cuando basta con los niveles de realidad más próximos y verificables.
    d- Consistencia externa: el diseño inteligente es un creacionismo mal disimulado que no tiene compatibilidad con ninguna ciencia contigua, a diferencia de la evolución que es compatible con la geología evolucionista, la evolución estelar, etc.
    e- Confirmación empírica: carece de evidencias empíricas que le permitan competir con la teoría de la evolución y sus pruebas bioquímicas, genéticas, embriológicas, paleontológicas, etc.
    f- Consistencia meta-científica: viola el postulado de la legalidad (todo obedece a leyes empíricas) y el postulado de Lucrecio ("nada sale de la nada"), ya que el diseñador inteligente, supuestamente, no obedece a ley alguna y de la nada hizo el mundo (sic); etc.

    (*) Reproducido con permiso para Razón Atea.

  2. 6 comentarios:

    1. Un último aporte contra la vergonzosa decisión del Consejo de Educación de Kansas. El "diseño inteligente" es cualquier cosa menos lo que proclama su adjetivo.

    2. Greg dijo...

      Sigo avanzando en un pequeño matiz el tema de la fe:

      A raíz este post, mi curiosidad me llevó a buscar información sobre este Jorge Méndez ya que me extrañó que por una vez, no citaras fuentes escritas (periódico,...) ni cibernéticas (web,...).
      Y os acabé encontrando a los 2 jugando a los come catolocos :-) en los foros del periódico español Abc...

      No pude leer mucho pero me gustó un párrafo tuyo sobre la fe así cono la definición de Tito:

      Copio y pego: "La fe, señores, no son ojos extras que recibís para ver. Al contrario: la fe es la venda que os colocáis para no mirar lo evidente".

      RAZON: Facultad del hombre de pensar o discurrir.
      FE: Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón o demostrado por la ciencia.


      Pensando en el tema, llegué primero a la conclusión de que con la fe todo es posible, incluso lo imposible pues no hace falta probar, sólo creer. Pero después, me dí cuenta de que había de cambiar el "incluso" por "sobre todo".
      En efecto, la fe y la razón no son solamente opuestos; también son complementarios. Habrás notado que siempre que se puede, se recurre a la razón. Incluso los creyentes intentan recurrir a la razón para demostrar su crencia hasta que, una vez vencidos, se remiten a la fe (entonces, ¿porqué intentaron demostrarlo antes si ya sabían que era cuestión de fe?). Eso demuestra que la fe es lo que te queda cuando no funciona la razón, que es un "segundo plato": nadie jamás te manda CREER en algo si tiene a mano una demostración razonable de ello.

      Mi verdadera conclusión entonces es que la fe sirve EXCLUSIVAMENTE para hacer que los demás se crean cosas imposibles: pedir fe es pedir un renuncio claro al uso de su inteligencia. Pedir fe equivale a decir: "primero apaga tu cerebro y depués escuchame".

    3. GREG: Efectivamente, conocí los textos de Jorge Méndez a través de ese foro, y le solicité publicar algunos en el blog. El accedió, así que pronto aparecerán otros aquí, en Razón Atea. A pesar de que soy el autor del blog, mi intención es plantearlo casi como una revista, donde otros autores (como se ve) puedan firmar sus artículos aquí. Por eso, si estás tan inspirado para los comentarios, que no te sorprenda que en algún momento use alguno de ellos directamente como artículos en mi blog. Espero (sin fe) no me juzgués por plagio...
      Un saludo.

    4. Anónimo dijo...

      En primer término, señalo que no soy adicto a ninguna religión en particular, sino que he fundado mi "fe" de acuerdo a mi propia experiencia "mística" personal. He leído el libro de Behe, quedando gratamente sorprendido con los enunciados postulados por éste. Más que el tratar de dar una explicación certera acerca del origen de los sistemas bioquímicos y su consecuente evolución, la sensación que me evoca es la de dejar abierta una puerta para el debate de una futura nueva teoría.

      Al respecto, siento que el Sr. Méndez cae en una fanática defensa de una teoría que no puede explicar el real origen de las especies, no aportando nada nuevo y cayendo en la repetida fórmula de terminar aceptando y defendiendo viejas estructuras irracionalmente, en desmedro del surgimiento de otras nuevas. En este sentido, un punto importante que se le olvidó indicar al Sr. Méndez es el de las probabilidades, ya que a pesar de que como muy bien dice "las modificaciones evolutivas son graduales y necesitan un gran espacio de tiempo para realizarse, no aparecen de una sola vez.", la ocurrencia de que esto sea así para cada especie, órgano o función es prácticamente imposible para en el lapso de tiempo que se le asigna al transcurso de la vida sobre el planeta.

      Adicionalmente, este mismo señor se refiere a un "orden", pero cómo se genera este "orden"? Mi sensación es que esta explicación es tan "metafísica" como lo señalado por Behe con respecto al "diseñador inteligente". Dónde está la diferencia?

      Finalmente, se puede apreciar lo difícil que resulta derribar ciertas teorías cuando no existen aún las pruebas suficientes para darle curso a otra nueva, a pesar de que la antigua no satisfaga todas las expectativas científicas.

    5. En primer término, señalo que no soy adicto a ninguna religión en particular, sino que he fundado mi "fe" de acuerdo a mi propia experiencia "mística" personal. He leído el libro de Behe, quedando gratamente sorprendido con los enunciados postulados por éste. Más que el tratar de dar una explicación certera acerca del origen de los sistemas bioquímicos y su consecuente evolución, la sensación que me evoca es la de dejar abierta una puerta para el debate de una futura nueva teoría.

      Al respecto, siento que el Sr. Méndez cae en una fanática defensa de una teoría que no puede explicar el real origen de las especies, no aportando nada nuevo y cayendo en la repetida fórmula de terminar aceptando y defendiendo viejas estructuras irracionalmente, en desmedro del surgimiento de otras nuevas. En este sentido, un punto importante que se le olvidó indicar al Sr. Méndez es el de las probabilidades, ya que a pesar de que como muy bien dice "las modificaciones evolutivas son graduales y necesitan un gran espacio de tiempo para realizarse, no aparecen de una sola vez.", la ocurrencia de que esto sea así para cada especie, órgano o función es prácticamente imposible para en el lapso de tiempo que se le asigna al transcurso de la vida sobre el planeta.

      Adicionalmente, este mismo señor se refiere a un "orden", pero cómo se genera este "orden"? Mi sensación es que esta explicación es tan "metafísica" como lo señalado por Behe con respecto al "diseñador inteligente". Dónde está la diferencia?

      Finalmente, se puede apreciar lo difícil que resulta derribar ciertas teorías cuando no existen aún las pruebas suficientes para darle curso a otra nueva, a pesar de que la antigua no satisfaga todas las expectativas científicas.

    6. FELIPE:
      Borré su primer mensaje porque era exactamente igual al que he dejado. Supongo que fue un error al intentar publicar el comentario.
      Vamos de lleno a su opinión: no he leído el libro de Behe, pero sí numerosas referencias a sus teorías. Digo esto para reconocer que juego con desventaja en el asunto. Pero me interesa sobremanera que Behe siga apelando al Diseñador Inteligente sin siquiera poder explicar cómo funciona éste (es, digamos, una hipótesis extremadamente más compleja y carente de pruebas), mientras impugna la supuesta falta de pruebas de la teoría evolucionista.
      No veo en esta nota de Méndez el fanatismo al que se refiere. Al contrario, noto que los párraros que se refieren a refutar punto por punto las declaraciones de Behe, no ha dicho usted nada al respecto.
      En cambio, ¿cuál es su crítica, o la de Behe, por lo que he leído? Apelar a la ignorancia. En su caso dice, lo cual es incorrecto, pero vamos a darlo por válido, que Méndez no está explicando el origen de las especies. Es el argumento a la ignorancia lo que fundamenta, por lo que entiendo, el libro de Behe: porque la evolución no puede explicar todos los procesos, entonces la evolución es falsa. ¿Qué tendría que decir quien responde lo mismo sobre el diseñador inteligente, sobre el cual no se puede explicar nada de su funcionamiento?
      Boyce Rensberger, en un artículo en el que refuta también punto por punto al libro de Behe, explica la estrategia del bioquímico: "Behe sostiene que si uno no puede imaginar cómo algo pudo haber sucedido naturalmente, entonces eso es prueba de qeu la cosa tiene que haber ocurrido sobrenaturalmente (...). Behe cita varias estructuras y procesos, algunos en el interior de las células y algunos que envuelven sistemas totales de órganos, que él dice que son irreductiblemente complejos, y por consiguiente tienen que haber surgido por creación especial, por Dios creando de un solo golpe la cosa toda".

      En cuanto al orden, ¿qué le indica que éste requiera de un ordenador? El copo de nieve adquiere formas asombrosas siguiendo las simples leyes de la física, sin un escultor. Y no hay metafísica en el copo de nieve. En el caso de la evolución, se combinan las mutaciones al azar con la selección natural, que hace que se acentúen los rasgos favorables, ya sea al todo o a la estructura contingente en que se ha realizado la mutación.

      Concuerdo con usted en que es difícil derribar las teorías vigentes, pero más cuando están bien documentadas y no se basan en mera especulación teológica. A esas no cuesta derribarlas, al menos desde la ciencia, aunque sí para los que prefieren la superstición, la fe o la mística a la ciencia.

      Gracias por su comentario.