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Sin noticias de Ratzinger
viernes, noviembre 11, 2005
© Javier Sampedro (*)
El físico Lawrence Krauss seguía ayer (30 de agosto de 2005) sin noticias de Ratzinger. Les recuerdo en dos frases de qué va el tema. A Krauss se le ocurrió contraponer la cerrazón de los creacionistas norteamericanos con una supuesta tolerancia evolucionista del Vaticano, y ni habían pasado dos semanas cuando el influyente cardenal de Viena, Christoph Schönborn, le respondió que de eso nada, que Roma ni acepta ni puede aceptar una evolución basada en los ciegos azares de la selección natural. Krauss y otros dos científicos escribieron en julio al Papa pidiéndole que desautorizara a Schönborn, toda vez que el cardenal se había cargado directamente la teoría de Darwin, y justo cuando el presidente Bush preparaba su aparatosa declaración de apoyo a la enseñanza del creacionismo. Pero ya ven, no parece que el Papa se haya desgañitado para conseguir plaza en el primer vuelo a Viena y someter a Schönborn a público escarnio para reconciliarse con los científicos. Tal vez haya una rectificación más adelante, hacia el siglo XXV.
La cuestión evolutiva no es un simple capítulo más de las tensiones históricas entre ciencia y religión. El filósofo Daniel Dennett, que ha terciado estos días en el debate (www.edge.org), se maravilla de que los movimientos religiosos la tengan tomada con el darwinismo, cuando seguramente podrían recabar muchos más apoyos populares contra la mecánica cuántica o la teoría de la relatividad. La razón, seguramente, es que ninguna religión se siente atacada por la mecánica cuántica ni por la teoría de la relatividad. Recuerden que fue un cura quien propuso el Big Bang, y que Pío XII aplaudió la teoría como la confirmación científica del Génesis. Hasta Roma acepta la ciencia cuando le viene bien. Lo que nos fuerza a la conclusión de que Darwin le viene fatal. O eso cree Roma.
La demonización cristiana del darwinismo tiene más de manía histórica que de argumento teológico. Cuando embarcó como naturalista en el H. M. S. Beagle, Darwin se sabía de memoria la Teología natural del reverendo William Paley, un libro que demostraba la existencia de Dios mediante los evidentes signos de diseño que muestran los seres vivos. Y El origen de las especies puede leerse como una refutación meticulosa y obsesiva del libro de Paley "hasta en el estilo de los argumentos, la elección de los ejemplos, los ritmos y las palabras", según ha documentado el evolucionista Stephen Jay Gould. La selección natural es una teoría para fabricar diseños sin necesidad de diseñador: una teoría hecha a medida para pulverizar los argumentos del reverendo, uno por uno y sin compasión. Paley no fue una víctima colateral de la evolución. Darwin fue a por él y lo corneó. Por eso no le perdonan.
Porque, por lo demás, mal se puede sostener que el darwinismo sea una amenaza mayor para el cristianismo que la incertidumbre de Heisenberg, que le prohíbe a Dios saber dónde están las partículas que acaba de crear, o los universos paralelos, donde un alma puede ser pura o pecadora según en qué universo mire uno.
El director del Proyecto Genoma, Francis Collins, que está preparando un libro para explicar los detalles de su fe cristiana, declaraba hace una semana en The New York Times: "Las similitudes de los genes humanos con los de otros mamíferos, gusanos y hasta bacterias son impresionantes. Si Darwin hubiera tratado de imaginar una forma de probar su teoría, no podría haber encontrado nada mejor, salvo una máquina del tiempo. Pedir a alguien que rechace todo eso para probar lo mucho que ama a Dios... ¡Qué horrible elección!".
A mí no me parece tan horrible, la verdad. ¿Qué clase de Dios es el que dota de ojos a sus criaturas para luego pedirles que no los usen?
(*) Publicado el 31/8/2005 en El País de MadridPublicadas por Fernando G. Toledo a la/s 10:48 a.m. | 12 comentarios |
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Victoria del fundamentalismo, fracaso para la ciencia
jueves, noviembre 10, 2005
© Yolanda Monge
WASHINGTON-El Consejo de Educación de Kansas ha aprobado una propuesta que permitirá enseñar en los institutos la teoría del diseño inteligente (la nueva etiqueta del creacionismo) como una explicación científica de la vida. La propuesta fue aprobada el martes por seis votos a favor y cuatro en contra, lo que significa que a partir de ahora se enseñará en las aulas que existen "dudas razonables" sobre la teoría de la evolución formulada por Darwin en el siglo XIX. La decisión del Estado de Kansas es una victoria para la derecha religiosa más recalcitrante. El diseño inteligente, defendido por el presidente de EE UU, George W. Bush, no es más que la nueva envoltura con la que los fundamentalistas cristianos presentan la vieja tesis del creacionismo bíblico y el rechazo a la teoría de la evolución formulada por Charles Darwin.
El Consejo de Educación no puede dictar qué se enseña a los alumnos de las escuelas públicas, pero sí puede exigirles ciertos conocimientos a la hora de pasar los exámenes estatales.
"Es una gran victoria para los alumnos de Kansas que les va a aportar una visión completa para debatir sobre el darwinismo impuesto por los científicos", opinó Casey Luskin, del Instituto Discovery, el principal lobby norteamericano a favor de la teoría del "diseño inteligente", citado por France Presse.
Por su parte, Jack Krebs, profesor y presidente de la asociación Ciudadanos de Kansas por la Ciencia, se manifestó "consternado", y señaló: "No cabe ninguna duda de que quieren dotar a la ciencia de explicaciones sobrenaturales".
Los defensores del diseño inteligente celebraron su victoria y la consideraron el triunfo de "la libertad de expresión". Los oponentes denunciaron el resultado como una "política mezquina" y un "fracaso para la ciencia".
A los estudiantes de los institutos de Kansas se les podrá decir que la vida en la Tierra es demasiado compleja para ser explicada por la evolución darwiniana, un proceso basado en la adaptación a las cambiantes condiciones locales, y que funciona sin necesidad de una mano conductora. Los ataques a Darwin se presentan como "críticas científicas", pero sus promotores buscan demostrar que debe existir un "diseñador inteligente" detrás del proceso evolutivo. Darwin no desaparecerá de las aulas, pero tendrá que convivir con sus alternativas religiosas.
Otros cuatro Estados (Minesota, Nuevo México, Ohio y Pensilvania) ya habían aprobado la enseñanza de análisis críticos de la evolución, pero sólo en términos generales. Kansas va más allá al especificar puntos concretos que, según los nuevos creacionistas, revelan la debilidad de la teoría de Darwin. El presidente Bush entró en la polémica el verano pasado al asegurar que "ambas teorías" deberían ser enseñadas.
"Este es un gran día para la educación. El diseño inteligente enseña mucho más sobre la ciencia", dijo Steve Abrams, el presidente republicano del Consejo de Educación de Kansas. Los miembros del Consejo que votaron en contra acusan a Abrams y sus colegas de introducir la religión en los colegios públicos a través de una ficción de la ciencia. En su opinión, la decisión será mala para la educación y mala para la fama -ya dañada- del Estado de Kansas. "Es un día muy triste, no sólo para los alumnos de Kansas, si no para Kansas en sí", aseguró en The New York Times Janet Waugh, uno de los miembros del Consejo que votó en contra. "Nos hemos convertido no sólo en el hazmerreír de la nación, si no del mundo entero".
El diseño inteligente "no aporta ninguna explicación natural que pueda ser sometida a prueba", dijo el genetista Francisco Ayala. "Es un insulto a la ciencia, a la educación y a la Constitución".
Publicado el 10/11/2005 en El País de Madrid
Ver también el artículo ¿Dónde ponemos a la religión?Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 3:32 p.m. | 33 comentarios |
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Rosa Mística, o la ausencia de razón
martes, noviembre 01, 2005
© Fernando G. Toledo
En la pantalla de televisión, la imagen era clara: sobre el trozo de madera, con forma de rostro humano, de virgen, de "María Rosa Mística", rodaban dos surcos de un agua espesa. Oportuna, como si supiera que la estaban filmando, la estatua rodeada de miles de fieles que -como cada 27 de cada mes- acudían a venerarla, ofrecía un gesto a modo de prueba para expresar el "milagro". "Milagro", por otra parte, ratificado por la voz del locutor ("la virgen está llorando"), de los encargados de administrar el lugar ("la virgen ha dado un mensaje") y por algún diario del día siguiente ("la Rosa Mística lloró").
En la provincia argentina Mendoza, en un distritro llamado El Algarrobal, la veneración por esta modesta efigie ha revolucionado a los ligeros creyentes del lugar y ha puesto a prueba el rigor de los medios masivos de comunicación. Como era de esperar, en general la revolución de fieles ha concluido en multitudes agolpadas en torno al "fenómeno" y los medios, por su parte, no siempre han pasado el examen.
La construcción de dicho "fenómeno" es más bien típico, aunque vale la pena relatar su origen. A un hombre, Manuel Yanzón -de origen humilde y con problemas de salud por un grave accidente de larga data- se le ocurrió decir que había recibido un mensaje de la Virgen de marras y que su figura debía ser reverenciada. El asunto tuvo algunos ingredientes: que supuestamente Yanzón "vio descender a la Virgen María junto a Cristo", que recibía y transcribía (¡!) los mensajes de la Rosa Mística, que acaecían manifestaciones sobrenaturales (un halo de luz, proliferación de una sustancia brillante en el ambiente, etc.) y, muy interesante, que la oficialidad de la religión católica repudiaba el interés que la imagen despertaba.
En beneficio de la festividad, cada día 27 ("aniversario" de la "manifestación" en Yanzón) los creyentes comenzaron a visitar el lugar, cada vez en mayor número. El negocio estaba en marcha: se construyó un "santuario" acorde con la popularidad, se dispusieron puestos de venta de consumos diversos (vinchas, banderas, comida, estampitas) y hasta se organizaron tours para visitar y presenciar el "milagro". Entre los visitantes de la virgen había, por supuesto, de todo un poco. Desde los curiosos hasta los convencidos. Desde los enfermos, que preferían dejar de visitar al médico para requerir la sanación milagrosa de la Rosa, hasta los sanos que rogaban por la mantención de su salud. Por supuesto, los testimonios también eran diversos. Algunos, habían "sentido" la presencia de la Virgen, habían apreciado un "notable aroma a rosas" en el ambiente (atribuido a cierta magia y no a la proliferación de flores y de perfume en el lugar). Más aun: cuando se colocó una cruz en el predio, ésta, dijeron, "sudaba" una sustancia pegajosa, "escarchillaba" milagrosamente. Sí: esa misma cruz tal vez recién barnizada -como sugirió una periodista local- tenía una "extraña" pegajosidad. Por ello, los más fervientes declaraban estar frente a la mismísima santa, mientras que los más incrédulos no dejaban de afirmar ambiguamente que "algo se ve, algo se siente".
El Arzobispado local, en tanto, se sentía incómodo y, por las dudas, había negociado con Yanzón el silencio de éste, para evitar peligrosas competencias de fe. Ante esa tirantez entre el culto oficial y ordenado y el popular y multitudinario, las opiniones se dividían y los creyentes oficialistas abogaban por la vuelta a los templos, mientras que los rosamísticos advertían que "no se puede ir contra lo que la gente cree".
Por todo ello lo de aquel 27 de mayo de 2005 fue particular: justo ese día y justo ante las cámaras, se decidió que la imagen de la Virgen lloraría. Más allá del artilugio (las explicaciones pudieron ser infinitas y perfectamente realistas antes que la del "milagro" que declamó, por caso, el conductor del programa que transmitió el "llanto" en vivo), curiosas fueron algunas declaraciones. Una de ellas confirmaba la excusa de las "lágrimas": la Virgen "está triste y llora por la ausencia de los sacerdotes en este día", dijo una "vocera" de la Rosa Mística y de Yanzón. Es decir, esa imagen elegía manifestarse no por el dolor de tantos enfermos que tenía ante sí, no por la violencia y la guerra del mundo actual, no por la pobreza reinante: sólo porque no todos le rendían culto. Y más: decidía hacer un "milagro" y en lugar de, entonces, curar el cáncer de los enfermos, acabar con las guerras y la violencia, dar un corte a la pobreza, apenas se esforzaba porque surgiera agua de un trozo de madera.
Durante los meses previos, los dos diarios más importantes de la provincia, informaron confusamente sobre el asunto. Los Andes, el más antiguo de los dos matutinos, dio a veces por ciertas las manifestaciones mágicas a Yanzón y por verdad los fenómenos que la gente consideraba reales y no meras sugestiones. Diario Uno, el otro periódico, en general (no siempre) fue más cauto y describió el caso sin afirmar su veracidad. Excepto por el día de las "lágrimas", cuando se invirtieron los roles: Uno habló del "milagro que todos presenciaron", de las "lágrimas" y del "llanto", mientras que Los Andes dijo que "la gente creyó ver lo que parecían lágrimas" y que el público "atribuyó todo a un milagro".
La cosa había llegado tan lejos que el Arzobispado amenazó con una visita al lugar, que hasta el momento, supuestamente, no había pisado, y llamó a sus fieles que sentaran cabeza y escucharan el suyo, el verdadero mensaje. Dieciocho días más tarde, se decidió a rechazar de modo oficial la certeza de los milagros y de la validez de la Rosa Mística como imagen venerable, curiosamente con argumentos que pueden, todavía, usarse para rechazar la certeza de sus propias creencias todas y la validez del cristianismo (y cualquier religión) como verdad universal.
Si, por un momento, algún insolente testigo de este embrollo tiene la ocurrencia de preguntarse en qué instancia de tal fenómeno entró a jugar la razón, la respuesta sería muy sencilla: en ningún momento.
Sabido es que en todo creyente radica una enorme cuota de irracionalidad -casi por definición, ya que si sus certezas se basan en la fe, no son certezas, pues-. Sabido es que los impostores florecen en los más áridos territorios, y que cuando escasean los impostores, abundan los delirantes, aquellos que no se preguntan cuánto de lo que creen ver u oír proviene de su enrevesado cerebro y cuánto verdaderamente ocurre fuera de él. Sabido es que la Iglesia Católica hace esfuerzos diarios por mantener su canon, porque éste garantiza la rentabilidad de su negocio, con casa central en el Vaticano. Sabido es que los medios masivos adolecen de rigor. ¿Era extraño, entonces, que la razón faltase y una ficción como la de la Rosa Mística se representara en escenarios verdaderos? ¿Que fuera incluso transmitida por TV era extraño? De ningún modo.
Resulta que, de haber no primado, pero al menos haberse inmiscuido una pizca de razón en todo este episodio, las conclusiones y los hechos habrían acontecido de otro modo. Si Yanzón, en el principio de la cadena, se encontraba con un individuo razonable que escuchara su testimonio, éste podría haberlo hecho reflexionar con preguntas similares a "¿cómo estás seguro de que te habló la Virgen y no fue sólo tu imaginación?"; "¿cuán rápido dicta como para que puedas transcribir sus mensajes?"; "¿por qué la Virgen supuestamente te exige que la glorifiques y no, a cambio, te ofrece algún beneficio para la humanidad?". Un individuo razonable podría haberle propuesto, incluso, un desafío: "si es realmente la Virgen, un ser maravilloso, superior, si da mensajes sobre el futuro, ¿por qué no le sugieres que te dé un dato acerca de cómo curar el sida, el cáncer, el Alzheimer?". "¿Por qué no le consultas acerca de qué esta hecha la misteriosa materia oscura del universo?" podría haber propuesto un interlocutor todavía más sagaz.
Si la razón hubiera primado y Yanzón, ya instalado y con su Rosa Mística en pie, brindaba un "milagro" como el "llanto" de su estatua, ¿por qué nadie le solicitaba tomar muestras de las "lágrimas" o inspeccionar la madera de que estaba hecha? Quizá había cera o aceite sobre el rostro de la efigie, y por pura casualidad -no vaya a creerse que esto era intencional- ésta se derritió y confundió a todos. Tal vez se probaba que no eran lágrimas y no había milagro. Aunque si Yanzón y todos los fieles estaban seguros de que lo era, ¿qué daño habría ocasionado una pequeña revisión científica seria? De paso, los medios evitaban la confusión y no pasaban papelones. Era un examen que los periodistas que cubrían el hecho, los diarios, las radios y los canales de televisión podrían haber solicitado: en definitiva, su obligación es informar al público sobre hechos concretos y comprobados, no sobre meras suposiciones. Si la confirmación del milagro se daba, ya que estamos, qué gran noticia para desplegar, a página completa, al día siguiente.
Si la razón se hubiera presentado, hace mucho tiempo y con la fuerza que sabemos tiene, ya no habría dioses más que en las ficciones. Y las ficciones serían más bellas, acaso. Con la razón presente las religiones habrían desaparecido, porque quién daría crédito a la fe, quién daría dinero a los que comercian con lo irracional, quién olvidaría que en nombre de la fe se ha asesinado, se ha inquirido, se ha saludado regímenes genocidas, se ha mentido y se ha engañado. Pero la razón de que la razón no se haya presentado es que ésta no es un ente que va a ser provisto por la casualidad: como tal la razón no existe. Sólo existen los hombres que razonan. Y, por lo visto, a diferencia de los religiosos, de los impostores, de los delirantes, de los inexactos, los hombres razonables no abundan, no crecen en terreno estéril. Hay escasez de hombres razonables. Encontrar alguno hoy, podría decirse, es casi un "milagro".Fuentes: Diario Uno, diario Los Andes, Canal 7 de Mendoza, Canal 9 de Mendoza, testimonios particulares.Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 9:45 a.m. | Etiquetas: Artículos del autor | 42 comentarios |
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* "Los milagros han ocurrido. Muchas enfermedades terminales se han curado por nuestras oraciones" (Manuel Yanzón).
* "La Virgen está triste y llora por la ausencia de sacerdotes este día (.). Creemos que la Rosa Mística siente un profundo dolor" (Adriana Mecchia, "vocera" de Yanzón).
* "No existen razones suficientes para reconocer como auténticas las presuntas manifestaciones sobrenaturales como visiones o audiciones de la Santísima Virgen o de nuestro Señor Jesucristo vinculadas a María Rosa Mística" (Arzobispado de Mendoza).
* "La Iglesia no suele considerar esto (los "fenómenos") como garantía de un hecho sobrenatural. No tienen necesariamente un origen divino" (Arzobispado, no hablando de la fe cristiana en general como podría creerse, sino de la Rosa Mística).
Fuentes: Diario Uno, diario Los Andes.Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 9:38 a.m. | 0 comentarios |
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Novecento clown
lunes, octubre 24, 2005
© Patricia Rodón
Con goya y marilyn y jagger
sentada en el disco de oro que fue con el voyager
con mi vestido de nailon y los labios rojos
El mediodía es un sol pintado en un cuadro
La tierra gira sobre sí misma y fabrica tiempo
mientras el cielo se come nuestros órganos
Soy apenas una célula una especie un algo una conciencia
kepler dibuja el universo
la mujer mide la noche con su cuerpo
y dante se aburre en el paraíso porque dios ha muerto
En los cementerios no hay nadie
y las estrellas pasean en muestra mente
con su pájaro y su prisma sin propósito útil
Los supergenerales inventan superenemigos
la religión es un eslogan como en las cruzadas
los presidentes le dan cuerda a la bomba
y se practica la tercera guerra mundial
Entonces las grandes manchas rojas
que navegan en miró y en el cielo de júpiter
atraviesan corriendo nuestros sueños
Los mutilados ven tevé
se sientan ante sus pequeños ídolos sintéticos
la sangre sale de sus cabezas
como de una canilla mal cerrada
y va inundando las casas las calles los barrios
las escuelas los diarios los hospitales
y los bancos están llenos de sangre
los supermercados están llenos de sangre
las oficinas están llenas de sangre
Inmutables los telescopios
miran a 10 a la 14 años luz para ver el big-bang
batman llena los cines maradona los estadios
john lennon llora en su caja de vidrio
disney espera el futuro para descongelarse
y el papa le reza al hidrógeno frío.
En Tango Rock (1998, Mendoza, Argentina)Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 12:54 p.m. | 21 comentarios |
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Para asegurarme de que mi blasfemia ha sido expresada completamente, por este medio afirmo mi opinión de que la noción de Dios es una superstición básica, que no hay evidencia de la existencia de ningún dios o dioses, que los demonios, diablos, ángeles y santos son mitos, que no hay vida después de la muerte, ni cielo ni infierno, que el Papa es un dinosaurio peligroso, fanático y medieval, y que el Espíritu Santo es un personaje caricaturesco merecedor de risa y de ridículo. Acuso al dios cristiano de asesinato por permitir que ocurriera el Holocausto, por no mencionar la ‘limpieza étnica’ que está siendo llevada a cabo por cristianos en nuestro mundo, y condeno y vilifico a esta deidad mítica por alentar el prejuicio racial y comandar la degradación de la mujer.
James Randi
(desafiando las leyes contra la blasfemia en varios estados de los EEUU)
Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 12:42 p.m. | 16 comentarios |
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Acerca del supuesto "Código de la Biblia"
miércoles, octubre 12, 2005
Los medios gráficos han propalado en estos días una noticia sorprendente: el premio Nobel de Economía Robert Aumann tiene algo que decir con respecto a la Biblia. Por lo que se ve, o bien quiere hacer honor al nombre de la teoría que le valió el galardón sueco (Teoría del Juego) o como lector de la Biblia es buen economista...
El artículo es el siguiente:Robert Aumann, economista y matemático que junto a Thomas Schelling fue premiado con el último Premio Nobel de Economía, es un defensor de los estudios que afirman que la Biblia contiene un código secreto en el que se refleja el futuro de la humanidad.
De acuerdo con lo señalado por Michael Drosnin en su libro El nuevo código secreto de la Biblia, Aumann analizó las investigaciones que otro matemático, Eliyahu Rips (*), realizara sobre las relaciones de los caracteres utilizados para la redacción del Viejo Testamento.
"El código de la Biblia -dijo tajante Aumann- es un hecho. El planteamiento científico es impecable y los resultados de Rips son altamente significativos, de un modo inusual en el mundo de la ciencia. He leído sus trabajos con atención; los resultados son claros y están perfectamente desarrollados", transcribió Drosnin luego de entrevistarse con el flamante Nobel de Economía.
Drosnin precisó que el 19 de marzo de 1996, Aumann comunicó a la Academia de Ciencias de Israel que "El código de la Biblia es un hecho demostrado".
A pesar de haber trascendido en el ámbito académico por su aporte al desarrollo de la teoría de los juegos –como otro Nobel, John Nash– los textos de Aumann también son material de consulta en sitios de Internet poco frecuentes para personalidades de su formación.
Así, su opinión sobre el código secreto de la Biblia figura en sitios de religión, esoterismo y hasta de una red ufológica (que estudia la supuesta existencia de OVNIs).
Pues bien, ¿qué se puede decir del Código de la Biblia?. Víctor S. Stenger, en la página de la Asociación para el Avance del Pensamiento Crítico, lo ha explicado así: se supone que Michael Drosnin fue capaz de predecir el asesinato del Primer Ministro Israelí Yitzak Rabin y el año en que ocurriría. También se dice que Drosnin y otros autores han encontrado gran cantidad de predicciones codificadas en la Biblia (**). Pero... expertos en estadística han mostrado que el método de "secuencia-a-saltos" usado produce un montón de correlaciones aparentes por azar. Efectos similares de concordancia han sido mostrados en otros libros extensos como Moby Dick (Herman Mellville) y Guerra y Paz (Leon Tolstoi). La predicción de Drosnin sobre el asesinato de Rabin fue muy vaga y poco arriesgada, dada la situación de violencia en Oriente Medio. Además, no fue publicada hasta ocurrido el hecho y Drosnin admite que la predicción de la fecha fue hecha durante el luto por Rabin.
(*) y (**) Drosnin, Michael. 1997. The Bible Code. New York: Simon and Schuster (El Código Secreto de la Biblia. Colección Documento. Planeta). Drosnin reproduce en este libro el ya legendario artículo Witztum, D., E. Rips and Y. Rosenberg, "On Equidistant Letter Sequences in the Book of Genesis," Statistical Science, 9 (1994), 429-438 (http://cs.anu.edu.au/~bdm/dilugim/Nations/WRR2/index.html). Al menos uno de los autores del artículo (Rips) se ha desmarcado públicamente del libro de Drosnin (http://www.thei.aust.com/torah/coderips.html). Brendan McKay ridiculiza los métodos de predicción encontrando las predicciones de la muerte de la Princesa Diana y del propio Drosnin en la novela Moby Dick (http://cs.anu.edu.au/people/bdm/dilugim/diana.html y http://cs.anu.edu.au/people/bdm/dilugim/drosnin.html)Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 4:45 p.m. | 32 comentarios |
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© Andrew Stouppe (*)
Hay algunas cosas que siempre me han hecho poner los ojos en blanco cuando aparece el tema del "Código de la Biblia".
¿Con qué autoridad en la información llegamos a la conclusión de que vale siquiera la pena buscar mensajes codificados en algún texto sagrado? ¿Quién dijo que siquiera estaba allí para que la buscáramos? ¿Dios? Si asumimos que existe un Dios, de lo cual no tenemos evidencia, ¿por qué nos daría un manual bastante explícito sobre la vida y después se tomaría el trabajo de ocultar mensajes en él sin mencionarlo? ¿No son el propósito y la finalidad de la Biblia, el Corán y la Torá ser una guía para que la siga toda la gente de Dios? La finalidad de la codificación es ocultar la información de la gente que, si la poseyera, lo dañaría a uno. ¿Qué cosa podría temer Dios que algún hombre supiera? Si se han codificado mensajes en esos textos, entonces ¿cómo sabemos que estamos interpretándolo correctamente? ¿Dónde está la clave de decodificación? La mayoría de las discusiones sobre códigos que he visto parecen dejar de lado completamente estas cuestiones.
Como usted y yo ya sabemos, el esfuerzo y la investigación desperdiciada en esta búsqueda no ha producido beneficio alguno para la humanidad. No hemos salvado vidas ni recursos con predicciones exactas obtenidas de esos textos. De hecho, en un programa que vi en cable sobre los Códigos de la Torá, los "expertos" lectores de códigos hicieron afirmaciones que querían decir que intentar ver el futuro con los códigos probablemente haría enojar a Dios. Entonces ¿qué sentido tiene? Si nos dio predicciones exactas del futuro como recompensa por interpretar el código, ¿debemos creer que espera que no lo usemos en nuestro beneficio?
Esta gente afirma que tienen conocimiento especial de esos textos. La naturaleza de sus alegaciones contradice la intención explícita de esos textos. De hecho los textos prohíben específicamente este tipo de actividad:Ezequiel 13:9: Voy a levantar la mano para castigar a los profetas que tienen visiones falsas y cuyas profecías son mentira.
Ezequiel 22:28: Los profetas ocultan la verdad, como quien blanquea una pared; dicen tener visiones, y anuncias cosas que resultan falsas. Aseguran que hablan en mi nombre, cuando en verdad yo no he hablado.
Mateo 24:24: Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido.
Además esos textos afirman que están completos. La palabra de Dios es para todos y va a usar tantas palabras como sea necesario para que se entienda su mensaje. Si dios no lo puso allí en blanco y negro para que todos lo vean, entonces no es la palabra de Dios.Luqman [31.27]: Y si cada árbol de la Tierra se convirtiera en plumas y el mar en tinta, sumándole siete otros mares más para aumentarlo, las palabras de Alá no terminarían; pues ciertamente Alá es poderoso y sabio.
Si Dios existe, en verdad no necesita que decodifiquemos mensajes secretos para revelar sus palabras por él. Ha dicho esto él mismo, si tomamos los textos sagrados como su palabra. Si Dios existe entonces debemos quedarnos tranquilos de que él ha revelado todo. Si se nos dice en la Biblia, el Corán y la Torá que esos libros lo abarcan todo entonces debemos confiar en él. Ha afirmado es que su palabra es para todos y se aplica a todos por igual. Claro está que Dios está más allá de las patrañas y los trucos. No los necesita y con frecuencia los señala como un atributo especialmente humano.
Si Dios no existe entonces esos textos son la obra de los hombres. Los hombres han creado muchos textos alegóricos y simbólicos con significados ocultos. Sin embargo una vez que excluimos a dios y antes de que podamos empezar a ocuparnos de la inutilidad de los "mensajes" o la dificultad de codificar mensajes que puedan ser extraídos de manera confiable de un texto que en sí mismo expresa ideas de forma coherente, primero debemos ocuparnos del tema de la exactitud de las predicciones humanas sobre el futuro...
Citado por James Randi en su comentario del 24 de setiembre de 2004.Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 4:38 p.m. | 24 comentarios |
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¿Dónde ponemos a la religión?
sábado, octubre 01, 2005
© Fernando G. Toledo
Hace poco más de un lustro, el biólogo de la Universidad de California Francisco J. Ayala publicó un artículo en pos de la convivencia entre religión y ciencia. La excusa era una defensa a la teoría de la evolución, en un momento clave para tal reivindicación: en 1999, el Consejo de Educación del estado de Kansas (EE.UU.) eliminaba de los planes de estudio la cosmología y la teoría evolutiva.
Mediante un texto lúcido y transparente, Ayala postuló que la ciencia y la religión podían respetarse mutuamente, ya que los ámbitos de una no se entrometían con los de la otra. Esto porque, decía Ayala, “es una metedura de pata confundir la Biblia con un libro de texto elemental de astronomía, geología o biología”, al tiempo que “la ciencia busca explicaciones materiales para los procesos materiales, pero no tiene nada definitivo que decir acerca de las realidades ajenas a su campo de acción”. El biólogo ponía aun más énfasis en las limitaciones de la ciencia que en las de la religión: “El conocimiento científico no puede contradecir las creencias religiosas, porque la ciencia no tiene nada que decir a favor ni en contra de las realidades religiosas o de los valores religiosos”, afirmaba el texto.
Es difícil no estar de acuerdo con Ayala. Quizá porque, como bien recordaba el académico, la ciencia no es la única forma de acceso al saber. Pero vale la pena ahondar en la analogía y, al revés de lo que aseguraba este biólogo, sostener que la religión tampoco es un modo fiable de conocimiento. Para muchos (Ayala, por ejemplo, pero también Stephen Jay Gould y su célebre NOMA o el filósofo Paul Kurtz, cada uno a su modo), la religión no debe verse amenazada con el cada vez más sorprendente avance de la ciencia ya que a las creencias todavía les incumbe algo más: las fábulas morales, la capacidad de metaforizar sobre las relaciones humanas, el bálsamo psicológico para las penas de la vida diaria. Es, como puede verse, un resquicio justo para la religión, ya que probablemente ése haya sido su nido original: la consolación ante lo inevitable de la muerte.
Cierto es que la ciencia no pretende ser otra religión. Aunque en esto cabe sí una certeza: la ciencia, sin quererlo, ha terminado entrometida con la religión porque esta última tiene un afán de contener al mundo todo, con sus creencias y sus saberes incluidos. Nada más que por eso, y a pesar de que la Iglesia Católica (tal como el propio Ayala lo explica citando un largo párrafo de Juan Pablo II) asegura que la Biblia no es científica, la ciencia ha sido y es todavía un problema para los dogmas. Vale la pena repasar las palabras del papa polaco: “La Biblia nos habla de los orígenes del universo y su estructura no a fin de proveernos de un tratado científico, sino de establecer la correcta relación del hombre con Dios y el universo. Las Sagradas Escrituras sólo pretenden declarar que el mundo fue creado por Dios y, para enseñar esta verdad, se expresan en los términos de la cosmología en uso en los tiempos del escritor. El libro sagrado pretende asimismo decir a los hombres que el mundo fue... creado para servicio del hombre y para la gloria de Dios. Cualquier otra enseñanza acerca del origen y la composición del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, que no pretende enseñar cómo se hizo el cielo, sino cómo se va al Cielo”.
Se quiera o no, la religión insiste en obtener su parte de explicación del mundo. El mero hecho de que el líder católico haya asegurado que el hombre fue creado por Dios (y que esto es la “verdad”) o que hay un modo de ir al cielo (y cuanto implica tácitamente) ya entra en conflicto con lo que el hombre ha podido saber mediante las evidencias, no las “revelaciones”. Y eso que evitamos hablar de la Biblia en sí: los exámenes históricos han puesto en duda mucho de lo que en ella se suponía como legítimo (el éxodo judío de Egipto, la seguridad de la existencia de Cristo), mientras que la filosofía ha llamado la atención acerca de la cuestionable moralidad de sus predicados, entre los cuales aparecen la legitimación de la esclavitud o el vergonzozo papel otorgado a la mujer.
Se quiera o no, la evolución, la genética, la física y la cosmología, cuando no el pensamiento filosófico y el estudio histórico, desdicen a la Biblia, a pesar de que ésta no quiera, según Juan Pablo II, o no pueda decir nada acerca del mundo.
El abismo insalvable entre la religión y la ciencia es, por si hiciera falta decirlo, el tema de la fe. La religión tiene dogmas y “saberes” cuyo basamento es falaz. Si, como dice Ayala, la religión siguiera un camino similar al de la literatura, cualquier cosa que afirmara tendría un valor sólo metafórico. Pero, ¿está dispuesta la religión a considerar a Dios sólo una metáfora, pero no una verdad? ¿Va a decir algo nuevo con respecto a la alegoría de la virginidad de la Virgen o el simbolismo vacío de los ángeles o la construcción del mito de Jesús? Que lo diga: ¿todo ello es sólo una parábola, una fábula?
A Ayala le faltó recordar algo: que antes de Copérnico, Galileo, Newton, Einstein, Gamow, Planck, antes de Darwin, antes de Mendel, la religión sí pretendía explicar el universo, la especie y la herencia; pero cuando los descubrimientos de estos científicos fueron dados a conocer, recién allí (a veces no sin sangre) la Iglesia se vio obligada a retirarse del terreno. Se quiera o no, la religión ha sido acorralada por la ciencia aunque ésta no lo haya querido, ya que su tarea no es desdecir a la Biblia sino dar a conocer, en ocasiones por vez primera, el fruto de sus observaciones.
Debemos terminar arribando, entonces, a la pregunta del título: ¿dónde ponemos a la religión? Pues, si uno se atiene al comportamiento religioso del mundo actual, la primera tentación es decir que su lugar debiera ser la basura. Si quienes ponen a la religión por delante de todo van a salir a matar gente (como los fundamentalistas islámicos) o a discriminar a quienes no comparten sus ideas (como lo ha hecho históricamente la Iglesia Católica y como lo hace hoy con los homosexuales), es comprensible desear que la religión se esfume para aportar a la paz mundial. Sin embargo, hay otra salida: que Dios, que las creencias, que el alma, los dogmas, sean aceptados como bellos cuentos que por un lado explican el deseo humano de conocer el mundo, y por el otro ayudan a imaginarse cuál es el mejor modo de actuar entre los demás, que es el único modo que tenemos de vivir.
La religión puede asumir hoy lo que es, en esencia: una fábrica de mitos. No es algo de lo cual avergonzarse, si uno recuerda por ejemplo la mitología griega (que, salvando las distancias, explicaba el mundo y daba algunas lecciones morales como hoy lo hacen las religiones). Por su valor literario, por su carácter emotivo y por su tradición, la religión no tiene por qué desaparecer. Aunque deba aceptar que no es imprescindible, tiene así la oportunidad de demostrar que, por fin, puede aportar algo positivo y genuino a la humanidad.Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 11:50 a.m. | Etiquetas: Artículos del autor | 54 comentarios |
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“No es tarea directa de la física, de la astrofísica o de la astronomía establecer conclusiones en cuanto a la verdad o falsedad de los productos de la imaginación teológica. Sin embargo, importantes resultados de las ciencias tenidos ya por irreversibles son constitutivamente ajenos, cuando no incompatibles, con la interpretación religiosa del mundo en cualquiera de sus versiones, pero de un modo muy patente respecto de las creencias teístas, en las que aún vive una extensa parte de la humanidad civilizada. Las ciencias apenas dejan hoy margen factible a la concepción mítico-religiosa de la realidad, como rasgo común de dichas creencias. Estadísticas fiables recientes nos informan que el ateísmo o el agnosticismo explícitos alcanzan actualmente un porcentaje superior al 60% entre los hombres de ciencia, los cuales suelen experimentar una conciencia inequívoca del irresoluble conflicto entre su campo de conocimientos y todo tipo de mentalidad mítico-religiosa. Esta situación predominante de increencia no frena, sin embargo, a los creyentes y sus mentores intelectuales en su tenaz voluntad de intentar aprovechar lo que pueda presentarse a sus ojos como un coyuntural resquicio, en la crónica de los incesantes descubrimientos de las ciencias, que les permita reafirmar su fe heredada, aunque estos intentos se hagan a menudo a costa de denunciar la fiabilidad de la razón, guiada por el seguro método científico, para conocer lo que existe, confundiendo -por lo general, de modo ostensiblemente falaz- la naturaleza indefinidamente progresiva y perfectible del conocimiento del que suministran las ciencias, con una supuesta incapacidad congénita de la razón para explicar satisfactoriamente el mundo real”.
Gonzalo Puente Ojea
En El mito del alma (editorial Siglo XXI)Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 11:49 a.m. | 13 comentarios |
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“También pediría que hubiera una separación de la ética y la religión. Los religionistas no tienen competencia especial en formar juicios morales. Digo esto porque se ha hecho un gran esfuerzo en la historia de la ética -de Aristóteles a Spinoza, Kant, John Stuart Mill y John Dewey- en demostrar que la ética puede ser autónoma y que es posible formar juicios éticos basados en un cuestionamiento racional. Existe una lógica de juicios de práctica, reglas de decisiones efectivas y conocimiento ético que podemos desarrollar independientemente de un marco religioso. La ciencia tiene un papel esencial aquí, pues puede expandir los medios a nuestra disposición (tecnología) y puede modificar juicios de valor a la luz de los hechos del caso y sus consecuencias. Mucha gente hoy cree erróneamente que no se puede ser moral sin tener fundamentos religiosos. Desde el Renacimiento, la secularización de la moralidad ha continuado independientemente a los mandamientos religiosos”.
Paul Kurtz
En el número 26 de Skeptical Inquirer (2002)Publicadas por Fernando G. Toledo a la/s 11:48 a.m. | 51 comentarios |
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