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  1. De códigos y blasfemias

    jueves, junio 01, 2006


    «Todas las religiones se fundan en una experiencia individual -que puede ser, por supuesto, tenida por millones de personas-, pero su veracidad llega hasta donde llega su posibilidad de verificación […]. Ninguna religión puede ir más allá del ámbito propio de verificación: la conciencia privada»
    José Antonio Marina, Por qué soy cristiano, Anagrama, 2005.


    © Fernando G. Toledo

    Ante la aparición de productos de ficción exitosos, como El código Da Vinci, no es infrecuente encontrarse con que la Iglesia saca a relucir, pugnazmente, lo que considera «verdad revelada», para revolverse contra cualquier afirmación que contradiga sus dogmas. Se trata de un pensamiento peligroso, por muchos motivos. Primero, porque dejó una estela sangrienta en la historia de la humanidad, con persecuciones de «herejes», la imposición de creencias y la Inquisición. Luego, porque afirmaciones de este tipo son deshonestas: la verdad primera del cristianismo, la idea de que un dios se encarnó en Jesús para «lavar los pecados del mundo», murió y se levantó de entre los muertos, no pasa de ser una cuestión de fe, que no debe postularse por ello como histórica sino como una aseveración devocional, válida sólo dentro de parámetros teológicos y de culto. Resulta curioso que intenten disfrazarse, entonces, de «hechos históricos» las narraciones neotestamentarias, incluida la resurrección, o que se crea dar por resuelto el tema invocando los dictámenes de los heresiólogos. Cualquier enunciado sobre el personaje Jesús que no sea congruente con lo que se sabe efectivamente de su historia es, en este sentido igual de inválido, pues no se trata más que de meras interpretaciones religiosas.
    Veamos. Una de las voces oficiales del arzobispado local [Carlos W. Rubia], ha proferido la acusación de que «El código Da Vinci es una calumnia sobre Jesucristo» ya que «en lugar de tomar los datos históricos de las fuentes auténticas, el autor prefiere la distorsión que se da a fines del siglo II, en base a algunos evangelios gnósticos contra todas las fuentes históricas cristianas genuinas». Pero hablar aquí de «calumnia» es delicado. La Iglesia siempre ha proclamado poseer el significado exacto de cierto mensaje, el de Jesús de Nazaret, aun cuando, como coinciden historiadores y algunos teólogos, la prédica de éste era distinta de la que transmitieron sus seguidores cristianos. Entonces, calumnia, por caso, quizá habría sido ¡para el mismo nazareno! que a éste se lo considerara una de las personas de la Trinidad, esto es, el mismo Dios. En el número 210 de la edición española de Iglesia Viva (abril-junio de 2002), Rafael Aguirre lo ha expresado en una fórmula breve: «Jesús fue un judío fiel y nunca dejó de serlo». ¿Se puede entonces, hoy, seguir disimulando que Jesús era un hebreo respetuoso de la ley mosaica, y por tanto hablar de un «Dios encarnado» habría sido para él una blasfemia, una «calumnia»?
    Cuando se habla de fuentes genuinas -al mencionar «los datos históricos»- puede también inducirse a un error. Si por genuino entendemos lo «legitimado» por tal o cual institución, es obvio que una fuente que contradiga el canon católico no será genuinamente católica. Pero, claro, el problema aparece cuando se mira desde otras orillas: por caso para los gnósticos, la suya es la «verdad verdadera» (valga el pleonasmo) y, por tanto, sus fuentes, sus versiones de la narración, las genuinas.
    Por esto, sería un gesto de decencia, como el que practican muchos de sus miembros, que no se busque dar al Nuevo Testamento otra validez que la de conformar los escritos elegidos, tras arduas discusiones, por el catolicismo. Repetir que esos textos son los auténticos por su antigüedad es una media verdad, o una media mentira. El evangelio de Tomás es, por ejemplo, anterior a los sinópticos, y hasta se sospecha que pudo haberlos alimentado. ¿Qué «distorsión» cabe imputarle sin rozar el descaro? El evangelio de Felipe se estima contemporáneo al de Juan y éste parece, según algunos, «casi gnóstico», además de que su acento helenístico lo pone por poco en las antípodas de Marcos, el más antiguo de los oficiales. Por si fuera poco, no es ocioso recordar que la Iglesia romana no comparte su canon con otras iglesias también cristianas, por ejemplo con la Ortodoxa griega.
    Después del antecedente de la violencia despertada por la publicación de las caricaturas de Mahoma en un diario danés, ciertos sectores católicos presumieron de una tolerancia que ahora desdicen con el ejemplo de algunos de sus representantes. El hecho de que Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe -ex Inquisición- advierta que «si estas calumnias (las de Brown, se entiende) hubieran sido dirigidas contra el Corán o la Shoah hubieran provocado con razón (sic) un levantamiento», parece sugerir que esas manifestaciones irracionales estarían justificadas, y concede la posibilidad de que se esté legitimando una protesta análoga de parte de los cristianos.
    Por lo demás, Dan Brown ni siquiera propone novedades en su novela y eso se traslada al film basado en ella. Mezcla en un cóctel liviano, si se quiere ingenioso y efectivo para lo ficticio, algunas tradiciones «no oficiales» sobre el destino de Jesús, y las cruza con el arte de Leonardo y un ambiente de thriller policíaco. Que El código Da Vinci afirme que Jesús tuvo una hija con María Magdalena no sería tan escandaloso, ya en el terreno de lo posible, como una «mendaz ficción» (Gonzalo Puente Ojea dixit) como la que en los mismos canónicos se ofrece acerca de que Jesús había previsto su supuesta resurrección -Marcos 8:27-31, Mateo 16:21-23, Lucas 9:22-27-. Pero, como estamos en el ámbito de lo ficticio y Brown no hace más que pisar todo lo que no se sabe de cierto de Jesús, sería aceptable que él invente esas fantasías porque así lo hicieron, a mediados del primer siglo de la era común, los seguidores de Pedro y de Saulo de Tarso. Por supuesto, sin contar que Brown fantasea ex profeso y los evangelistas quizás creían en lo que estaban contando.
    Resulta ilustrativo que probablemente sean pocos los amantes del arte que se sientan sensatamente «escandalizados» porque el autor de El código Da Vinci imagine que detrás de las pinturas de Leonardo hay mensajes secretos. El escándalo lo despiertan los temas de fe, acaso porque la mayoría de los fieles -entre ellos, algunos obispos- no pueden discernir su fe religiosa de lo que no lo es.
    A propósito de escándalos, una de las instituciones más ofendidas por esta historia, ya sea en su versión impresa o fílmica, es el Opus Dei, la prelatura que gozó de una inusual anuencia de Karol Wojtyla en su papado, y también por Ratzinger (antes de ser el Sumo Pontífice, y también ahora). Son variadas las «acusaciones» que pesan sobre la obra fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer, muchas de ellas espantosas, y denunciadas por sus ex miembros (puede consultarse en la página www.opuslibros.org, editada por los disidentes). El código Da Vinci no hace más que aprovechar esos rasgos para su historia de intrigas.
    Pero a nadie sorprende que Iglesia y Opus Dei pongan el grito en el cielo (valga la expresión) ante un fenómeno como el de Dan Brown. Aunque al fin y al cabo, luego de vaivenes, de protestas, de llamados a la censura, al parecer las instituciones terminaron pensando que, en última instancia, el acontecimiento puede beneficiarlos, así como se han beneficiado muchas publicaciones que vampirizaron el libro del inglés (con fórmulas cercanas al «cómo leer el código» o «verdades y mentiras del éxito»). Esto, claro está, porque han supuesto que muchos se sentirán interesados y correrán a informarse. Esperable sería que esa información a la que acceda el gran público no sea, solamente, la contracara de El código Da Vinci, que es la de la misma religión, sino otra moneda, alguna auténtica: la de los hechos, la de las verdades menos sujetas a intereses, lejanas a la fe, cercanas a la Historia.

    Ver también: Polémica presente, cine sin futuro y Habla de soga en casa del ahorcado.
    Además: A favor de lo contrario, Fantasmas del pasado y ¿Quién traicionó a quién?
    Sobre el Jesús histórico: Cruz y ficción-La leyenda de Cristo.

  2. 29 comentarios:

    1. Por supuesto, la ilustración es el fresco La última cena (1497), de Leonardo Da Vinci.

    2. Mikimoss dijo...

      Hay una cosa que es inadmisible, y es que, como se pretende desde la Iglesia, contradecir su biografía oficial de Jesús sea una calumnia. Si les preguntas, los que así piensan, arguyen que Dios, Cristo, es su padre y te replican con la falacia de que si vertiesen mentiras sobre el tuyo reaccionarias de la misma manera.

      Es un mecanismo de encastillamiento al que el transcurso de la historia, siempre herética, les debió abocar, sin duda; pero que no tiene cabida en una sociedad donde las gentes se han reconocido como libres para expresar lo que sus conciencias les dictan con el único límite del respeto a la dignidad del prójimo.

      Sobre la supuesta tolerancia del catolicismo en contraposición al integrismo de los infieles seguidores de Mahoma, es absolutamente postiza cuando no impuesta. Cualquier católico medianamente concienciado con la causa se encrespa en cuanto oye hablar de la tolerancia tachándola de recurso "políticamente correcto" al uso del "relativismo" imperante. Es lógico: si ya hay decretada una verdad absoluta entonces tolerar es transigir con la falsedad y, como a ésta la carga el Diablo, con la maldad.
      Lo que ocurre es que en nuestras sociedades la victoria del laicismo (o principio ético de la verdad) les obliga materialmente a tolerar la tolerancia mientras que en Irán tienen libertad para cumplir con la Sharia.

      Por último, y como ejemplo aplicado de lo anterior, me gustaría justificar la sentencia vertida desde la Congregación para la Doctrina de la fe en el sentido de que " «si estas calumnias (las de Brown, se entiende) hubieran sido dirigidas contra el Corán o la Shoah hubieran provocado con razón (sic) un levantamiento».

      He argumentado que no podemos consentir que una biografía alternativa sea tomada por calumnia, con lo que la previsible reacción mahometana contemplada con envidia por algunos cristianos estaría emotivamente injustificada.
      Ahora bien, existe un elemento de juicio ético que no conmuta con ambas religiones y que apliqué en el caso de las famosas caricaturas; a saber: no es lo mismo reirse de las creencias del débil que de las del fuerte. Y cuando hablo de fortaleza me refiero, naturalmente, a la cualidad de disfrutar de más o menos derechos individuales y sociales.

      Porque, ¿cómo va a ser lo mismo criticar el credo de alguien cuyas necesidades materiales (y entre ellas las sociales) están cubiertas que hacer lo propio con el que sufre la miseria y/o el autoritarismo político?
      ¿Con qué legitimidad moral se comparan los cristianos del opulento y democrático occidente con los musulmanes de Somalia? ¿No nos indignamos cuando desde el etnocentrismo católico se ridiculizan las tradiciones religiosas de pueblos colonizados e incluso extinguidos por las fechorías históricas de nuestro lado del mundo? Y debajo de esta indignación se mueve este sentimiento moral de injusticia para con el que ya de por sí vive en la injusticia histórica, económica o política.

      Por supuesto, y por si no está claro, con esta crítica no insinúo que exista la necesidad de tomar medidas legales para limitar la libertad política de aquellos que dibujan a mahomas terroristas o cocinan a Cristo (el asunto no me parece tan grave), sino que me muevo en todo momento en el terreno moral (y con la debida justificación incluso posiblemente ético).

    3. simbol dijo...

      "Porque, ¿cómo va a ser lo mismo criticar el credo de alguien cuyas necesidades materiales (y entre ellas las sociales) están cubiertas que hacer lo propio con el que sufre la miseria y/o el autoritarismo político?"

      Con base en el curioso criterio arriba expuesto, propongo establecer un índice al que llamaré Mikimos, que deberá construirse no subjetivamente sino intersubjetivamente, es decir, objetivamente. Tómese el PIB de cada pais y póndérese de acuerdo a si este pais es democratico o no. En el caso de dque sea democrático se multiplicara por 2 y si no lo es, por 1. Para que no hayan dudas construiré el de USA:

      PIB per cápita: $ 40.000

      Ponderador: 2

      Indice: 40.000 x 2 = 80.000

      Cualquier pais que tenga un indice menor que USA podrá criticar y burlarse de las creencias religiosas gringas, pero lo inverso será prohibido. Asi, Haití podra reirse de cualquier religión del resto de los paises de américa pero nadie fuera de Haití (ni dentro) estará autorizado a reirse (públicamente) del Voodoo.

      En cuanto al fastidio de Dan Brown, me parece perfectamente razonable que la iglesia católica se queje de su imposibilidad de poner Fatwas sobre la cabeza de Dan Brown. Un mínimo sentido de equidad obligaría otorgarle a la iglesia católica esta capacidad, pues no hay ninguna justificación para que el islamismo la monopolice. Por lo demas me parece muy bien que al final de los finales, en el escándalo del Código, la iglesia católica haya terminado ganando, es lo mas justo despues de haber recuibido tantos porrazos. Hoy todo el mundo esta discutiendo si Jesus se folló o no a la Magdalena. Con lo cual la necia objeción atea de que cristo no existíó, queda demostrada como falsa, ya que: como te vas a follar a alguien si no existes?

    4. MIKIMOSS:
      La historia como enemiga de la Iglesia es un buen resumen de lo que está sucediendo. Porque lo que molesta de El código Da Vinci (ficción), es que pueda descorrer los velos mitológicos que rodean los pilares de esta religión. Por supuesto, el aparato es tan grande y la tradición tan extendida, que los incautos arribarán, probablemente, al enorme sistema de "fuentes" provistas por la misma Iglesia, para reforzar el mito. Pero hay una grieta y por allí puede entrar algo de luz.
      Con respecto a la comparación con las caricaturas de Mahoma, como deja entrever con ironía SIMBOL, me parece que en este caso no deben involucrarse cuestiones ajenas a la libertad de expresión. Aquí no se está buscando el hundimiento económico de nadie, y la fe no mide los bolsillos. Lo que se cuestiona es la fe, porque hay muchas fes, distintas pero equivalentes. Así que, es mi parecer, ello no puede restringir la libertad de prensa. Me parece mejor tu otra propuesta (no consignada en este mensaje). "
      "La expresión que propugne limitar derechos más fundamentales que el de la libertad de expresión no debe ser libre."


      SIMBOL:
      Por una parte, respondo con lo que digo a Mikimoss.
      Por otra, lo que sucede es que Cristo (analogía: Superman) no se solazó en la entrepierna de la Madgalena. Pero Jesús (analogía: Christopher Reeve) sí que lo hizo. Uno existió, el otro es fantasía.

    5. Triste es que eventos suceptibles de análisis etnohistórico sean pasto de la irracionalidad...

    6. NEBE GEBHARDT:
      Espero tu análisis etnohistórico, entonces, antes que una sentencia de este tipo. Puede que hasta estemos de acuerdo.

    7. Para acompañar este artículo:

      Puede leerse éste. Y viceversa, claro.

    8. Y éste, también:

      Aunque más cercano a lo que digo aquí.

      Da Vinci o lo que se oculta del cristianismo

      Por Hugo Garavito Amézaga

      Hugo Garavito Amézaga

      Lo que realmente preocupa a la Iglesia Católica –y a las iglesias- con relación al Código Da Vinci o el Evangelio de Judas, no es la anécdota sobre María Magdalena o el apóstol calificado de traidor. Lo que les inquieta es que se pierda el temor a cuestionar las esencias religiosas; y, sobre todo, se divulguen los conocimientos –hoy todavía restringidos en general a nivel de especialistas- sobre los verdaderos orígenes del cristianismo, que ponen en tela de juicio creencias muy arraigadas en nuestra civilización.

      Una misma tradición
      Es un hecho que el cristianismo y el paganismo forman parte de la misma tradición religiosa. El cristianismo evolucionó a partir del paganismo. Desde el siglo IV a.c. la religión griega que atraía a la mayor parte de las personas cultas no era la de los dioses del Olimpo: sino la de los misterios, que daban al individuo una relación más personal con la divinidad. Su práctica se extendió por casi todas las culturas del Mediterráneo.
      En el centro de los misterios estaba un hombre-Dios que moría y resucitaba. En Egipto se llamaba Osiris; en Grecia, Dionisio; en Asia Menor, Atis; en Siria, Adonis; en Italia, Baco; en Persia, Mitra; en Judea, Jesús; etc. Todos ellos, eran Dios hecho carne, el salvador e Hijo de Dios; su padre era Dios y su madre una virgen mortal; nacieron en una cueva el 25 de diciembre, ante pastores; ofrecían a sus seguidores la oportunidad de nacer de nuevo por los ritos del bautismo; su muerte y resurrección se celebraban con un ágape ritual consistente en pan y vino que simbolizaban su cuerpo y sangre; etc.
      Las coincidencias de todos estos mitos son evidentes, como lo eran para los antiguos. El satírico pagano Celso denunciaba que la nueva religión cristiana no era más que un reflejo pálido de las enseñanzas antiguas de los misterios del paganismo. También eran conscientes de este hecho los cristianos, por eso los Padres de la Iglesia se llenaron de inquietud.
      Justino Mártir, Tertuliano e Ireneo afirmaron que las semejanzas eran fruto de la “imitación diabólica”. Tertuliano, al admitir que los adores de Mitra tenían, por ejemplo, bautizo y eucaristía –antes que los cristianos- le echaba la culpa a Satanás: “El diablo, cuya tarea es pervertir la verdad, imita las circunstancias exactas de los Divinos Sacramentos. Bautiza a sus creyentes y promete el perdón de los pecados desde la Fuente Sagrada y de esta manera los inicia en la religión de Mitra. Así celebra la oblación del pan e introduce el símbolo de la resurrección”.
      Es decir, acusaron al demonio de plagio por anticipado, de copiar con malas artes la verdadera historia de Jesús antes de que sucediese en realidad, para engañar a los crédulos. Pero no se quedaron en explicaciones absurdas, obtenido el poder la primitiva iglesia romana, destruyó sistemáticamente la literatura sagrada de los paganos, como parte de un brutal programa para erradicar los misterios. Lo mismo hicieron con los gnósticos.
      Lo cierto es que apenas quedan elementos significativos en la biografía de Jesús que no estuviesen prefigurados en los misterios paganos. Ni siquiera las supuestas enseñanzas son originales, sino que los sabios del paganismo se habían anticipado a ellas.
      No hay que extrañarse de este acercamiento. Los estudiosos han destacado la gran integración que existía entre las culturas pagana y judía, a diferencia de lo que se nos ha hecho creer de que estaban absolutamente separadas. Un lugar donde se dio de manera singular este proceso fue Alejandría, donde existía la mayor cantidad de judíos, cuna del gnosticismo y, por tanto, del cristianismo. Esa ciudad albergó a los grandes maestros gnósticos: Carpócrates, Basílides, Valentín, Clemente y Orígenes.
      En 1945 hubo una revolución en el estudio del gnosticismo, cuando se descubrieron 52 textos gnósticos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Por primera vez, en 1600 años, sobreviviendo a la destrucción que hizo la Iglesia, los científicos tuvieron a la vista textos originales.

      Los misterios
      En los misterios existían los exteriores, que estaban abiertos a todos, y los interiores, que eran secretos y a los que se accedía después de una iniciación mística. Los iniciados en los misterios judíos crearon su propio mito de un Dios hombre judío que muere y resucita, Jesús, como un medio de trasmitir las enseñanzas espirituales de los misterios interiores.
      La mayoría de las antiguas culturas mediterráneas adoptaron los misterios antiguos, adaptándolos a sus peculiaridades nacionales y creando su propia versión del hombre Dios. Algunos judíos hicieron lo mismo, asumieron los misterios paganos y le imprimieron su sello nacional, es lo que ahora conocemos como gnosticismo.
      Es decir, el gnosticismo fue la forma original y auténtica del cristianismo; y el más importante de los gnósticos –tan es así que éstos lo llamaban su padre- fue Pablo de Tarso. Por eso, no es de extrañar que los cristianos que sostenían un Jesús histórico de comienzos del siglo II atacasen a Pablo porque, según decían, “contradecía” la enseñanza verdadera y era el “adversario” de Jesús.
      Se comienza a formar nuestra actual concepción de un Jesús histórico, nada demuestra que lo haya sido -y más bien hay pruebas en contrario-, cuando no iniciados cometen el error de comenzar a considerar el mito de Jesús, como si se tratara de un personaje en el tiempo; y no como una enseñanza mística que tenía como objeto ayudarnos a convertirnos en un Cristo. Por eso, los gnósticos se burlaban de estos, señalando que tomaban como real lo que era alegórico.
      El proceso se inicia en el año 70 de nuestra era, cuando los romanos arrasaron Jerusalén, lo cual alimentó en los judíos el deseo de un salvador. Los judíos que sólo conocían los misterios exteriores del cristianismo se dispersaron por el Imperio Romano. Los del Occidente quedaron aislados de los maestros de gnosis de Oriente y crearon una nueva religión que se basaba exclusivamente en los misterios exteriores, con una prédica de un Jesús histórico. Esta es la que se convertiría en la iglesia romana, donde adquirió un carácter rígido y autoritario.
      El gnosticismo siguió floreciendo en Oriente. A mediados del siglo II los gnósticos que habían creado la historia de Jesús, ya eran objetos de ataque por los cristianos de Occidente que los acusaban de pervertir el cristianismo. Lo que no entendieron los orientales es que los judíos querían un salvador, un Mesías, histórico y no mítico. De esta manera, era inevitable que el mito de Jesús terminase siendo historia.
      Timnothy Freke y Meter Gandy han puesto de relieve como, ante la tragedia del año 70, la historia de Jesús se crea por los judíos helenizados de Alejandría para dar a su pueblo una opción distinta a los desastrosos “Mesías” nacionalistas, que sólo servían para empeorar las cosas. Se les presentó una alternativa mística, una forma de devolver el sentido a sus vidas destrozadas, de resucitar cierto orgullo en su identidad nacional e integrarse en la sociedad pagana que los rodeaba.
      Pero, agregan los autores, se produjo la paradoja que los misterios de Jesús no prosperaron realmente en el seno de la comunidad judía. Antes que transcurrieran 100 años , el dios hombre pagano disfrazado de Mesías judío, que debía introducir a los judíos en los misterios paganos, ¡en realidad traería tradiciones judías a los paganos!.
      El velo sobre los orígenes de lo que conocemos como religión cristiana se comienza a descorrer. El problema hoy como en el pasado para las iglesias, es que este conocimiento (gnosis) se difunda masivamente y el tabú se rompa; y, con él, el prejuicio cultural.

    9. ¡Nadie se acuerda de los albinos! Ellos también pegaron el grito y quisieron poner negro sobre "blanco".

      Pd: menos mal que viene el mundia y ya nadie habla de El código D.V.

    10. Pedro dijo...

      Yo, Yahveh, soy el único Dios verdadero, el Dios de Verdad; el Supremo de Israel, y la meta de la -verdadera- religión Hebrea.
      De la -verdadera- religión de Israel, nació el Cristianismo, y a la cabeza, el Cristo, Yeshuá, autoproclamado "La Verdad"; "yo soy el camino, la verdad y la vida". Y el Cristianismo es la religión verdadera. Pilatos le dijo a Jesús: _La verdad..¿que es la verdad?
      Aparecióse Mohamed, el profeta de Dios- Allah-, el enviado por el Creador a revelar la verdadera religión; la completa sumisión del hombre a los designios del Todopoderoso. El Islam es la religión verdadera y las demás, infieles e impías.
      Encontrándose Dios- el verdadero- en un espacio atemporal, en su eterno monólogo contra sí mismo, y luchando contra su cara oscura, conocida como Satanás, éste último le dice:
      _Creador, ¿Eres tú en realidad el Dios verdadero? Si es así, ¿cual de las religiones es la verdadera?
      Con una sonrisa sarcástica, el Dios -verdadero-, le contesta a su cara más oscura:
      _De la verdad a la mentira se encuentra el género humano.

      Un abrazo de tu amigo pedro

    11. QUEBRANTAPAJAROS:
      No nos olvidamos de los albinos. Ya blanqueamos la situación en los comentarios al artículo anterior (o al anterior a éste, ya tengo la mente en blanco).
      Según El código Sanfilippo, Maradona no hizo el segundo gol a los ingleses, sino que fue "en contra". Por suerte tenemos manera de saber qué es verdad y qué es ficción en todo esto, y no hay tantos obcecados en querer ver lo contrario a lo que se muestra. Una duda: la selección de Brasil, ¿son los 11 jinetes del Apocalipsis?

      PEDRO:
      Gracias por tu artículo. Un saludo.

    12. Paula dijo...

      Me aburre el Código Da Vinci, me aburre desde hace 20 años Tom Hanks, me aburre la iglesia y su perorata, me aburre nuestro señor arzobispo que nos aconseja en QUÉ NO tenemos que gastar nuestro dinero... Me quiero comprar un colchón de $1000, señor arzobispo, ¿está mal? ¿Cuánto debería donar a Caritas?
      ¡¡¡BASTA DE CÓDIGO, POR FAVOR!!!

    13. HIJA MÍA:
      Como bien sabes, el placer es pecaminoso. Así que procura que, en el caso de que concedas a comprarte un colchón, éste no te ofrezca una excesiva comodidad, que pudiera considerarse concuspiscente. Si, tentada porque pecadora eres, compartes tu cama, deberás evitar: 1) que sea con una persona de tu mismo sexo; 2) que sea con más de una persona si es que de sexo (con perdón de Dios) estamos hablando; 3) que busques engendrar en ese único contacto íntimo.
      Así, si después de estos pequeños sacrificios que nos pide el señor, estás dispuesta a comprar tan oneroso colchón, hazlo. Sino, puedes donar una parte del dinero a Cáritas y otra parte, por la Virgen, a tu parroquia. Gracias, hija.

      P.D.: No veas Código Da Vinci porque es alimentar a Satanás.

    14. Asigan dijo...

      Fernando, como siempre, un placer leerte. Muy bueno.

    15. ASIGAN:
      Muchas gracias. Veo que también, como Ralsa , has hablado del tema. Así que invito a leer tu artículo. .

    16. Anónimo dijo...

      Me encanta este blog. Ah, olvidaba decir que soy creyente en Jesucristo, pero ante todo busco la verdad. La lectura de un blog as� s�lo puede producir dos efectos ben�ficos: 1) descubrir que estaba equivocado; 2) confirmar que no estaba equivocado.
      Respecto al tema de las fuentes: yo no estaba presente en el siglo primero cuando se escribieron los evangelios, pero desde un punto de vista cient�fico me da m�s confianza lo que han escrito los que han vivido con Jes�s que los que no han vivido con �l (porque, aunque los dos pueden inflar el globo, los segundos pueden inflarlo m�s por la distancia).
      Si tuviera que leer una biograf�a sobre Fernando g.toledo recurrir�a a la escrita por su padre o su hermano, m�s que a la escrita por un perverso eclesi�stico empe�ado a contradecir a un ateo tan persistente.
      Con toda mi simpat�a, y esperando volver reciban un saludo de:
      Paco

    17. PACO:
      Gracias por su comentario.
      Los evangelios NO fueron escritos por gente que conociera a Jesús. Los primeros textos sobre el Cristo resucitado son de Pablo, quien no lo conoció.
      Las biografías escritas por los fieles suelen ser tergiversadoras. Así, yo no confiaría demasiado en una biografía escrita por el discípulo de F. Castro.
      Un dato curioso: la biografía de Augusto escrita por sus más o menos contemporáneos confirmaría que fue engendrado divinamente. Sería, así, otro Dios.

    18. PACO:
      Si le interesa el tema, resumí el esfuerzo por las investigaciones de Jesús en el artículo: Cruz y ficción-La leyenda de Cristo, que puede encontrar en la barra lateral del blog, en la sección "artículos del autor".

    19. Anónimo dijo...

      Hola Fernando:

      Disculpas por los caracteres cuadraditos en el blog� estoy utilizando un PC en lengua francesa y te pod�s imaginar lo que pasa cuando quiero poner los acentos con el Alt + n�. Voy a ver si puedo arreglarlo de alguna manera (si tienes alguna idea me lo dices).

      Tut�ame, o �vos�ame� que s�lo soy un poco m�s viejo que t�.

      Se puede comparar el caso de Jes�s de Nazareth con el emperador Augusto por el hecho de que los dos han sido divinizados. Pero veo dos puntos donde no se puede establecer el paralelismo:
      1�) La costumbre de divinizar a los emperadores tuvo su origen en las cortes de Oriente, y era una forma de reforzar la autoridad del gobernante. Si no recuerdo mal, Ner�n ya empez� con la divinizaci�n en vida. Es decir, que en la sociedad romana, donde hab�a toda una colecci�n de dioses, divinizar al emperador, dentro de lo que cabe, ten�a su l�gica, y era �til al estado (aunque la costumbre no dej� de tener sus resistencias entre los romanos republicanos por lo que supon�a de concentraci�n de poder).
      En cambio, en la religi�n jud�a (radical y exclusivamente monote�sta) el hecho de divinizar a un hombre era impensable (Pablo ten�a una cultura m�s griega que los ap�stoles, pero en cuanto a religi�n era un jud�o monote�sta m�s fan�tico que ellos). Es verdad que los ap�stoles no hablan de Jes�s como Pablo, pero no dejan de atribuirle un rango divino (a la manera jud�a, p.ej: cuando dicen que �vendr� sobre las nubes del cielo� �para juzgar, atributo exclusivamente divino).
      Con esto quiero decir que la divinizaci�n de Jes�s como un rasgo que hubiera surgido culturalmente no cuadra con el ambiente jud�o monote�sta de la primera comunidad cristiana. Y que Pablo lo haya divinizado, siendo �l de religi�n jud�o-monote�sta tampoco es muy coherente. Habr� que buscar otras explicaciones m�s l�gicas.

      2�) Que yo sepa, los que escribieron sobre Augusto no le atribuyeron palabras, actitudes o acciones que revelasen en �l una autoridad divina (pero no conozco mucho de ese emperador, corr�geme si me equivoco). Pero no es as� con el caso de Jes�s de Nazareth, lo cual muestra que hay una cierta �l�gica interna� en la divinizaci�n de Jes�s, y que no fue hecha porque fuera una costumbre cultural-religiosa jud�a. Citar� a continuaci�n textos de los evangelios que muestran palabras y actitudes que muestran que Jes�s se atribuy� una autoridad divina (no entro en si es verdad o si es una mentira religiosa �blasfemia-):
      - Cito de paso los m�ltiples milagros y apariciones, pero no insisto en ese punto para que no te d� alergia.
      -Jes�s se presenta como superior al S�bado (instituci�n divina): cf. Mt 12, 5-8
      -Jes�s se presenta como superior a Salom�n (el sabio por excelencia): cf. Mt 12,42
      -Jes�s se presenta como superior a Jon�s (prototipo de profeta): cf. Mt 12, 41
      -Jes�s se presenta como superior a David (prototipo del Mes�as): cf. Mt 22, 41-46
      -Jes�s se presenta como amo del Templo (instituci�n divina) cuando se pone a ense�ar en �l sin permiso de los sacerdotes y cuando expulsa a los vendedores (Jn 2, 13-22 / Mc 11,27-28), tambi�n cuando �l se presenta como el hijo del amo del Templo que no tiene que pagar el impuesto del mismo (Mt 17, 24-27).
      -Jes�s perdona los pecados (atributo exclusivo de Dios): cf. Mt 9, 1-8
      -Cuando Jes�s va a decir algo muy importante empieza diciendo �Am�n, Am�n� (que normalmente se traduce incorrectamente como �en verdad en verdad os digo�. �Am�n� era la palabra hebrea con la que los creyentes respond�an despu�s de haber escuchado la Palabra de Dios en la Escritura. Que un ser humano, jud�o adem�s, empiece diciendo �Am�n� es algo inaudito y sin precedentes en la literatura rab�nica anterior. Cf: Mt 5, 21-22. 27-28. 31-32
      -Jes�s corrige la ley que Dios dio a Mois�s, con lo cual se est� poniendo a su mismo nivel. La expresi�n �hab�is o�do que fue dicho a los antiguos �no matar�s� (�) pues yo os digo (�)� (Mt 5, 21-22) utilizada en la forma pasiva era una manera que ten�an los jud�os para no nombrar a Dios; hoy nosotros dir�amos: �hab�is o�do que Dios dijo a los antiguos (�) pues yo os digo (�).

      Hay muchos otros ejemplos, pero no quiero ser exhaustivo porque ser�a pesado.

      Mi preocupaci�n es que en estas discusiones se aporten datos lo m�s cient�ficos posibles, porque si hacemos una cr�tica period�stica o literaria a los evangelios estamos cayendo en lo mismo que acusamos a la Iglesia: contar historias baratas para enga�ar a los ni�os y a las viejas.

      Voy a leer el art�culo de Pablo y despu�s te comento.


      Saludos:

      Paco

    20. PACO:
      Sí, es un poco incómodo leer los mensajes por el problema de los acentos, pero no sé cómo solucionarlo, a menos que podás colocar el teclado en español en tu propia PC.
      1) No sólo se usaba divinizar a los emperadores, sino también a las personas ilustres. En sus Vidas de filósofos ilustres, Diógenes Laercio dice que Platón es descendiente de Neleo y de Neptuno. Además de que a Pericciona, su madre, quiso Aristón (su padre) "violentarla, pero que no lo ejecutó, absteniéndose de esta fuerza por haber tenido en sueños una visión de Apolo, y desde entonces hasta el parto la conservó pura de unión carnal". Casi una virgen.
      Si bien el estricto monoteísmo judío le haría hoy escupir en el suelo al propio nazareno ante su divinización, el contexto mesiánico de su tiempo era complejo, políticamente sobre todo. La situación de dominación y la diáspora hacían ver como urgente la llegada del Mesías davídico. Una promesa que Jesús de Nazaret dejó sentada con su tremenda predicación, pero que acabó en un fracaso rotundo y también inesperado con su ejecución, anterior a la tan inminente llegada. La predicación del Reino de Jesús era completamente judía, aunque pudiera tener novedades. La condena de Jesús, con la excusa del rechazo al pago del tributo (siempre se ha malintepretado merced a la ingeniosa respuesta de dar al César lo del César y a Dios lo de Dios, pero es inequívoca la negativa a la luz de Lc 23:2), supuso un fracaso mayúsculo que pudo ser superado gracias a la fantasía de la resurrección, que sería una más de tantas (como las de Mitra, Horus, Dioniso, en otro contexto, y como la de Lázaro en el propio), pues solía creerse sueltamente en que los cuerpos podían resucitar, de no haber sido por el tremendo genio teológico de Pablo y su "resurrección espiritual".
      2) Los que escribieron sobre Augusto SÍ le atribuyeron una divinidad. Así fue concebido Augusto según la Vida de los doce césares, de Suetonio: "Acia acudió a medianoche a una ceremonia solemne en honor de Apolo e hizo depositar su litera dentro del templo, quedándose luego dormida mientras las demás matronas regresaban a casa: de súbito se deslizó hasta ella una serpiente que se retiró poco después; al despertar, se purificó como si hubiera yacido con su marido, y al punto apareció en su cuerpo una mancha con figura de serpiente que no pudo borrar jamás y que la obligó a renunciar para siempre a los baños públicos; nueve meses más tarde nació Augusto y por ese motivo se le consideró hijo de Apolo". ¿Otra virgen?
      El problema con los evangelios, para tomar las palabras de Jesús, es que ya han sufrido el cimbronazo de la muerte y nos encontramos no sólo con la versión cristiana, sino además, también influida por Pablo. Sin contar con las correcciones y adiciones que sufrieron las palabras evangélicas durante los primeros tres siglos de nuestra era. Como dice el teólogo Santiago Guijarro, "cuando los evangelistas presentan a Jesús utilizando este tipo de técnicas exegéticas en su enseñanza, podemos estar seguros de que se trata de adiciones cristianas posteriores. Sabemos que muy pronto hubo cristianos instruidos en estas metodologías cultas de interpretar las Escrituras y que las aplicaron no sólo a los escritos del Antiguo Testamento, sino también a las tradiciones sobre Jesús. Las cartas de Pablo, las citas escriturísticas del evangelio de Mateo y textos más tardíos como la Epístola de Bernabé, son testimonios claros de esta tendencia".

      Estoy seguro de que es mejor no contar cuentos de hadas, por lo cual no sólo tenemos que quedarnos con el libro de las hadas.
      Saludos.

    21. Anónimo dijo...

      Gracias por el augusto aporte (pon comillas en la palabra augusto porque el PC no me deja):

      Respecto al punto primero: no me parece que despues del estrepitoso fracaso de la crucicifixion los apostoles se hubieran movilizado como lo hicieron por una fantasia como la resurreccion... si no creian en ella en vida de Jesus iban a creer despues de una experiencia tan traumatica?

      Clarificacion respecto al punto segundo: yo te habia citado ejemplos del evangelio donde se atribuian a Jesus hechos, palabras y actitudes que muestran en el una autoridad que lo pone por encima de los simples mortales (independientemente de si es un cuento de hadas o no).
      Por lo que me citas de Augusto veo que es un relato de su concepcion virginal-milagrosa, pero no citaste ejemplos de su vida (sean auntenticos o no) que hayan sido motivo para divinizarlo.

      El libro de las hadas es el que conozco mejor, por eso lo cito, como tu mismo lo citas (aunque sea por medio de teologos u otros estudiosos del tema). En todo caso hay que partir de alguna base para discutir, hacer cr�ticas, etc, si no habria que callarse... que aburrido. Cuando cito el libro de las hadas no lo cito como si el que lee lo citado se tuviera que tragar lo que digo sin sentido critico.

      Estoy empezando a sospechar que no eres un fanatico de Peter Pan y el hada Campanita.

      Saludos: Paco

    22. PACO:
      Respecto a la reacción de los seguidores de Jesús, no es cuestión de "pareceres". Y si lo fuera, las razones que le he dado me parecen suficientes.
      Efectivamente, los discípulos no creyeron en la resurrección, y esto queda claro en la dispersión de éstos, en el abandono de Jesús. Curioso: se supone que él mismo había previsto su pasión y su regreso, pero evidentemente no le creyeron. Es una de las tantas contradicciones de los evangelios, y que dan cuenta de que lo que narran es una construcción teológica (influida por Pablo, quien, a propósito menciona a Cristo, pero, ¿se refiere exactamente al nazareno?).
      Por supuesto, a Jesús como a Platón, lo ponen por encima de los simples mortales, ya sean los evangelistas como Diógenes de Laertes. O de Augusto, cuyas acciones son todas "magnas", según Suetonio. Inteligencia, bondad, astucia, magnanimidad, don del presagio, todo ello aparece en la biografía del emperador.
      En cuanto al libro de hadas, me encanta. Como tal, no como un libro de historia o un tratado de moral. No es, en este sentido, mucho mejor que otros tantos. La culpa la han tenido los que después de leer el cuento de hadas han ido a esperar que sus ratones se conviertan en caballos.

      P.D.: Ya que sus comentarios se refieren todos al mismo tema, sugiero que los coloque en el mismo artículo, así no tengo que andar saltando como un Cristo sobre las aguas de acá para allá.

      Un saludo.

    23. Anónimo dijo...

      Fernando:

      Disculpa la indisciplina... voy a ser mas ordenado asi no tengo que incomodarte (haciendo que representes el papel del Cristo Saltarin de las Aguas).

      Cito: "Respecto a la reaccion de los seguidores de Jesus, no es cuestion de "pareceres"."

      Aunque este es un blog para dudar veo que tampoco piensas que en el libro de las hadas todo es fantasia, sino que hay algunos elementos historicos (que hay que distinguir de los no historicos), y la reaccion de los apostoles (creer que Jesus resucito o hacer ver que lo creian y despues predicarlo) seria uno de esos elementos historicos (supongo que interpreto bien tu pensamiento, si no, corrigeme). En este caso el libro de las hadas lo seria solo a medias porque tendria algunos elementos historicos.

      El comentario que hacia era para reflexionar sobre el motivo de la creencia de los apostoles:

      1-Que se lo hayan inventado ellos no cuela, porque no entraba en los parametros de la cultura judio-palestina ni en su religion (que esperaba un resurreccion al final del mundo).

      2-Tu proponias como causa posible la predicacion: pero Santiago no se podia poner a predicar algo que no podia imaginarse o inventar (cf. punto 1); tu creerias en la resurreccion de Jesus si Benedicto XVI te estuviera predicando horas y horas seguidas (sin comer y dormir, por supuesto)? Quiza si, pero despues de una buena siesta y un buen asado tus viejas convicciones volverian a su sitio. Aplica lo mismo a los traumatizados apostoles.

      3-Queda la opcion de Pablo: el tipo con todo su genio teologico habria introducido esta teoria de la resurreccion de Cristo. Pero esta tercera opcion no explica por que unos dias despues de la muerte de Jesus los 11 apostoles (que lo habian abandonado y no habian creido en el) de repente empiezan a decir que resucito y arriesgan el pellejo en ello... y no se puede recurrir a Pablo, porque entonces era demasiado joven.

      Excluir hipotesis insuficientes es el camino para encontrar las hipotesis que se acerquen mas a la verdad.

      La reaccion que me habria parecido normal en los apostoles, en cuanto juidos, habria sido la siguiente:
      recordemos la historia de David que tomo el lugar de Saul como rey (ungido, mesias) de Israel: despues de la muerte de Jesus Santiago, Pedro u otro, podrian haber dicho: el Espiritu de Yave ha descendido sobre mi, y ahora yo soy el Mesias, el ungido, siganme!

      Pero afirmaron que Jesus se les aparecio vivo (o sea, resucitado), por que? reconozco que todavia no he encontrado una hipotesis alternativa que explique satisfactoriamente la reaccion de los 11 apostoles y los que les acompanaban.

      Por otro lado me gustaria hacer una clarificacion que puede ser util a la discusion: veo que en este blog hablan mucho de la resurreccion polarizando demasiado la comprension de ese concepto sobre el aspecto material-corporal; este aspecto no se excluye en la perspectiva judia de la resurreccion final, pero hay otro aspecto mas importante para comprender este concepto: la resurreccion es el acto de justicia por el que Yave responde finalmente a sus fieles, dandoles la victoria sobre sus enemigos y haciendoles entrar en su Reino. De hecho en el libro de los salmos ya aparece esa perspectiva: los enemigos de Yave aplastan, dejan tumbado al creyente, y Yave termina actuando en su favor y lo "levanta": ese es el significado literal del verbo griego que se traduce por resucitar y que significa simplemente "levantar", pero en esta perspectiva de justicia divina, que premia a los fieles (al menos en la otra vida).

      Por lo de la referencia o no de Pablo al nazareno: hay un lugar de sus cartas (si te interesa puedo buscarte la cita) donde dice explicitamente, cuando habla de la ultima cena, que el solo transmite la tradicion que ha recibido de otros (referencia a los que le conocieron personalmente).

      En todo caso seguire leyendo los articulos que me faltan sobre el tema haber si encuentro argumentos mas convincentes.

      Saludos: Paco

    24. Anónimo dijo...

      Error ortografico:

      Que verguenza, en la ultima frase digo "haber" en lugar de "a ver", y esta vez la culpa no es del PC.

      Paco

    25. PACO:

      Insisto, ordenémonos. Quizá el lugar para hablar de todo esto es el artículo "Cruz y ficción". En fin...

      Este es un blog para dudar, se supone, sí. Entonces, se puede intentar separar un hecho histórico (los cristianos efectivamente creyeron en un hombre-dios muerto y resucitado) de una construcción teológica (que un hombre efectivamente resucitó).
      Los cuentos de hadas también tienen elementos reales: hay niñas pobres, hay príncipes y zapatitos de cristal (no sirven). Lo que no hay son hadas que transforman las calabazas en carruajes.

      Yo no creería mucho de lo que diga Benedicto. Pero hace 2.000 años, la cuestión no es clara. Hoy hay gente que se cree cuando le dicen que en los astros está cifrado su futuro. Usted, por ejemplo, probablemente sí crea en algo que le han dicho muchas veces, como lo de la resurrección.

      Pablo helenizó la creencia de los seguidores de Santiago. La llevó a niveles filosóficos más altos, y por eso su resurrección NO era corporal, sino espiritual (bueno, él usa la frase "cuerpo espiritual", un oxímoron, pero habla del espíritu fundamentalmente). Con respecto a por qué, una explicación plausible la ofrecí en otro lío. Veo que se pierde más que yo ;)

      Concido con algo: excluir hipotesis insuficientes es el camino para encontrar las hipotesis que se acerquen mas a la verdad. Esto es, es plausible, y cotejable, conocido y repetible, el hecho de que la gente crea cosa sin haberlas vistos, asuma supersticiones diversas y, en algún momento, incluso que ofrezca testimonio de cosas que no pasaron. Ello sucede en las iglesias bautistas todos los días de misa (es una exageración, pero no tanto). En cambio, los muertos no resucitan.

      Las explicaciones a por qué reaccionaron así están servidas, no por mí, sino por muchos otros. Decidir cuál es más satisfactoria corre por cuenta del que busca satisfacciones. A algunos, le parecerá que fue una mezcla de decepción, necesidad de fundar una religión, alucinaciones, influencias de otros mitos, etc. A otros, les parecerá que un tipo se levantó de entre los muertos. Igualito que Dioniso.

      En cuanto a su apunte de clarificación para el término resurrección, no entiendo el punto: ¿es metafórica la resurrección de Cristo?

      Puede buscarme la cita de Pablo. Lo que no entiendo es si realmente eso lo casa definitivamente con el nazareno. Las cartas de Pablo hablan de muchas cosas. Las tradiciones anteriores pueden ser las de Dioniso, que ya le hablé, u otras tantas. El ritual de la eucaristía era conocido anteriormente. No parece que haya novedad, por tanto, esa "referencia" puede ser difusa.

      Saludos

    26. Anónimo dijo...

      Fernando :

      Si quieres cambiar a otro hilo la discusi�n sera mejor que lo hagas tu mismo y yo te sigo, si no continuamos aqu�.

      La cita de Pablo que te comentaba es: 1Co 11, 23.

      Sobre la resurreccion: aunque Pablo diga que ser amado por Dios y amarle (junto a Jes�s) ya es una resurreccion (espiritual, que no es lo mismo que decir metaforica), no por eso renuncia a la vision clasica del juda�smo de la resurreccion final (donde los cuerpos participan de esa nueva vida, aunque el dice que esos cuerpos son �espiritualizados�� cf. 1Co 15). El diria que en esta vida tenemos un alma a la medida de un cuerpo y que en la otra vida un cuerpo a la medida del alma.
      Mi comentario iba en la linea de explicar que la resurreccion se situa en la perspectiva de la alianza entre Dios y los hombres, que es una consecuencia de una relacion personal.
      Pablo tuvo un fracaso rotundo al intentar convencer a los sabios de Atenas sobre la resurreccion, y despues fue a Corinto: en los dos primeros capitulos de su primera carta a los corintios se ve que el adopta la actitud siguiente: esto de la resurreccion no es nada facil de creer desde un punto de vista simplemente racional, asi que no voy a dulcificar mi mensaje... que el que pueda que lo acepte y el que no, que se joda� el resultado fue que una gran cantidad de esclavos de Corinto creyo en la resurreccion.

      Saludos:

      Paco

    27. PACO:
      Sí, me parece que el lugar de esta discusión es otro, pero también me da pereza copiar los textos y ponerlos en otro lado.

      1) La cita sobre Pablo no habla, como usted decía, acerca de que "solo transmite la tradicion que ha recibido de otros (referencia a los que le conocieron personalmente)". Al contrario, Pablo, un verdadero megalómano, asegura que lo que transmite se lo pasó directamente Cristo. "Yo, en efecto, recibí del Señor lo que os transmití: Que el Señor Jesús, en la noche que fue entregado, tomó pan (...)".

      2) Que Pablo haya sido judío no quita que haya asumido exactamente sus creencias. Al contrario, evidentemente las rechazó o las reinterpretó. Por eso en I Cor 15 deja bien en claro, lo más que puede al menos, que la resurrección no será de los cuerpos. Sí que habla de "cuerpo espiritual" (lo que deriva, porque tiene malas consecuencias, en que el catecismo hable del "cuerpo glorioso"). Yo no sé lo que Pablo "diría" -si tenemos un cuerpo a la medida de un alma y un alma a la medida de un cuerpo-. Sé lo que las cartas de Pablo dicen: "Os digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción heredará la incorrupción" (1 Cor 15:50).

      3) Coincido en que lo que no se puede negar en Pablo es su elocuencia. Pero eso no dice nada más que Pablo era convincente en su discurso, como lo son hoy muchos políticos.

    28. Thank you for sharing this great information, it was really helpful....