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  1. Y Dios dijo: «Hágase el sexo»

    martes, marzo 22, 2011



    El cantar de los cantares, por Marc Chagall.


    © Lisa Miller


    El poema describe a dos jóvenes amantes que arden de deseo; su obsesión es mutua y total. El hombre abunda en detalles sobre los ojos y el cabello de su amada, sus dientes, labios, sienes, cuello y senos, hasta llegar a «la montaña de mirra». Entonces parece extasiado: «Eres toda hermosa, belleza, amada mía», afirma. «No tienes defecto alguno». Por su parte, la joven corresponde a su deseo con abierta lujuria. «Mi amado pasó la mano por la abertura de la puerta, y se estremecieron mis entrañas», dice.
    Aunque no lo crea, esta loa a la consumación sexual se encuentra nada menos que en la Biblia. Es el Cantar de los Cantares, atribuido a Salomón, poema que parece derivar de canciones de amor egipcias que datan de más de 1200 años antes del nacimiento de Cristo. Durante miles de años, los intérpretes bíblicos se han esforzado en mesurar este ardor argumentando que describe más de lo que parece a simple vista; que es una descripción del amor de Dios por Israel; que habla del amor de Cristo por Su Iglesia. Mas cualesquiera que sean las interpretaciones posibles, el Cantar es, por derecho propio, un antiguo fragmento de literatura erótica, una oda a la satisfacción del deseo sexual.
    ¿Qué dice la Biblia, realmente, sobre el sexo? Dos investigadores universitarios dirigieron sendos libros a un público general tratando de responder la interrogante. Indignados por el dominio de los conservadores católicos en el ámbito público, donde insisten en que la Biblia sólo aprueba el sexo dentro de los límites del «matrimonio convencional», estos autores tratan de demostrar lo contrario. Jennifer Wright Knust y Michael Coogan exploran la Biblia en busca de sus pasajes más mundanos e inexplicables en torno del sexo (Jefté, quien sacrifica a su hija virgen a Dios o Noemí y Rut, quienes juran amarse hasta la muerte) con objeto de demostrar que las enseñanzas bíblicas acerca del sexo no son tan coherentes como quiere hacernos creer la derecha religiosa. En la obra de Knust, el Cantar de los Cantares es una apología al sexo fuera del matrimonio, de los convencionalismos de la familia y la comunidad. En Unprotected Texts: The Bible’s Surprising Contradictions About Sex and Desire (Textos sin protección: las sorprendentes contradicciones de la Biblia sobre el sexo y el deseo), Knust escribe: «Estoy harta de que quienes supuestamente deben proteger la Biblia, se dediquen a convertir sus historias y enseñanzas en simples eslóganes». Su libro se publicará en EE. UU. este mes, en tanto que el de Coogan llegó a las librerías a fines de 2010 con el título God and Sex: What the Bible Really Says (Dios y sexo: lo que realmente dice la Biblia). Los críticos conservadores aseguran que lo que ofrece la Biblia en términos de sexo es, justamente, un argumento coherente. Al leerla dentro del contexto de la tradición cristiana y con la conciencia de que el texto es «de inspiración divina» (es decir, fue transmitido por Dios a las personas) lleva al creyente a una conclusión ineludible sobre las interrogantes del sexo y el matrimonio. «La intimidad sexual fuera de un compromiso público y permanente, entre un hombre y una mujer, no concuerda con el propósito creador o redentor de Dios», explica Richard Mouw, presidente del Seminario Teológico Fuller, de Pasadena, California. Aunque los liberales aseveren que la Biblia es más permisiva con el sexo, eso es una falsedad, acusan los conservadores.
    Por supuesto, estos enfrentamientos sobre la interpretación «correcta» son tan antiguos como la propia Biblia. En las actuales guerras culturales, el Libro Sagrado —sobre todo el argumento de «un hombre, una mujer», expuesto en el Libro del Génesis— es enarbolado por la derecha cristiana para oponerse al matrimonio homosexual y esa disputa, igual que la del papel de las mujeres en el liderazgo de la Iglesia, llevó a muchos estadounidenses (dos terceras partes de los cuales rara vez leen la Biblia) a creer que la Biblia no habla en su nombre. Knust, profesora de religión en la Universidad de Boston, es también ministra ordenada de la denominación bautista estadounidense, mientras que Coogan —actual director de publicaciones del Museo Semítico de la Universidad de Harvard— fue seminarista jesuita. Con sus libros, ambos esperan que la discusión sobre el sexo y la Biblia se desvíe de la derecha religiosa. «La Biblia no tiene que percibirse como una invasora que conquista cuerpos y voluntades con sus pronunciamientos y exigencias», escribe Knust. «También puede ser una compañera en la compleja tarea de lo que significa vivir en cuerpos que palpitan de anhelo». Aquí, los argumentos resumidos de los dos autores:

    La Biblia es un antiguo texto que no puede aplicarse a las particularidades del mundo moderno. El «matrimonio convencional» no existe en la Biblia. Abraham procrea con Sara y su sierva, Agar. Jacob toma por esposas a Raquel y su hermana, Lea, así como a las siervas Bilah y Zilpa. Jesús fue célibe, igual que Pablo.

    En esencia, los maridos eran dueños de sus mujeres y las hijas eran propiedad de los padres. El progenitor protegía o entregaba la virginidad de su hija según le pareciera. Es por ello que Lot ofrece a sus dos hijas vírgenes a la turba enfurecida que rodea su hogar en Sodoma.

    El Deuteronomio propone la pena de muerte a las adúlteras y Pablo sugiere que «las mujeres deben guardar silencio en las iglesias» (argumento que adoptan algunas denominaciones conservadoras para impedir que las mujeres suban al púlpito).

    La Biblia promueve una «parcialidad patriarcal dominante», acusa Coogan, de suerte que lo mejor es elidir las particularidades y leer el libro por sus enseñanzas sobre el amor, la compasión y el perdón. Tomada en su conjunto, «la Biblia puede interpretarse como un registro del nacimiento de un movimiento incesante en pro de la libertad e igualdad para todas las personas».

    Muchas veces, la sexualidad se oculta en los pasajes bíblicos.

    Quienes siguen los debates sobre el matrimonio homosexual están familiarizados con ciertos fragmentos de las Escrituras. Dos versículos del Levítico sentencian que el sexo entre hombres es «una abominación» (según la traducción inglesa del rey Jacobo); otro, tomado de Romanos, condena a los hombres «inflamados de deseo por otro hombre». Sin embargo, como señala Coogan con tono irónico, «hay sexo en cada página de la Biblia; sólo hay que saber dónde buscar». Para entender plenamente las enseñanzas bíblicas sobre el sexo, se necesita perspicacia.

    Cuando los escritores bíblicos querían referirse a los genitales, a veces hablaban de «manos», como sucede en el Cantar de los Cantares, pero también mencionan «pies». Coogan cita un pasaje en el que nace un bebé «entre los pies de la madre» y otro donde el profeta Isaías presagia que movido por la ira, Dios cortará el pelo de las cabezas, los mentones y los «pies» de los israelitas. En el Antiguo Testamento, cuando Rut se unge y se tiende junto a Booz al oscurecer —con la esperanza de hacerlo su esposo—, la mujer «desnuda sus pies». Al despertar sobresaltado, Booz pregunta: «¿Quién eres?». Rut se identifica y pasa la noche «a sus pies».

    A partir de lo anterior, Coogan hace una exégesis bastante sensacionalista. Siempre que da clase a estudiantes universitarios, escribe, no falta uno que pregunte por la escena de Lucas, en la cual una mujer besa y lava los pies de Jesús, para luego secarlos con su cabello. ¿Acaso el autor se refiere a esos «pies» o a los pies de verdad? «Como sugieren las lucubraciones tanto modernas como antiguas», escribe Coogan, «es posible que exista una insinuación sexual». Sin embargo, en este caso particular, los estudiosos concuerdan en que un pie es meramente un pie.

    Lo prohibido también está permitido.

    La Biblia es estricta y punitiva en cuanto al sexo. Prohíbe la prostitución, el adulterio, el sexo premarital en las mujeres y la homosexualidad. Sin embargo, todos los casos tienen excepciones, señala Knust. Tamar, una viuda sin hijos, se hace pasar por una prostituta y se ofrece a su propio suegro —para que él pueda «entrar» en ella. Su maternidad insatisfecha puede más que la prohibición contra la prostitución. Knust también argumenta (con tono provocador) que el rey David «disfrutó de satisfacción sexual» con su amigo del alma, Jonatán. «Tu amor por mí fue maravilloso», lamenta David a la muerte de Jonatán, «superior al amor de las mujeres».

    El Viejo Testamento permite el divorcio, que, por otra parte, está prohibido en los Evangelios. Es evidente que a Jesús no le gustaba. «Quienquiera que se divorcie de su mujer y case con otra, comete adulterio; y si ella divorcia al marido y casa con otro, comete adulterio», sentencia en el Evangelio de Marcos. Sin embargo, en el relato de Mateo, Jesús suaviza un poco su postura y deja una salida a los maridos de mujeres infieles. «Tratándose de sexo, la Biblia muchas veces se contradice», escribe Knust.

    A veces, las interpretaciones aceptadas son erróneas.

    Como todos sabemos, la historia de Sodoma y Gomorra habla del juicio de Dios contra la homosexualidad, la promiscuidad y otras formas de sexo ilícito. Pero en realidad, no es así, asegura Knust. Se trata de un relato sobre el peligro de tener relaciones sexuales con ángeles. En el mundo bíblico, las personas creían y temían a los ángeles, porque las prácticas sexuales con esos seres conducían inevitablemente a la muerte y la destrucción. En la historia de Noé, Dios desata una inundación para exterminar a los descendientes de «las hijas del hombre» (humanas) y «los hijos de Dios» (según algunas interpretaciones, los ángeles). Los textos judíos no canónicos hablan de ángeles llamados Vigilantes que bajan a la Tierra y fecundan a las mujeres, produciendo hijos monstruosos —y en consecuencia, provocando una terrible venganza divina—. En opinión de Knust, Dios arrasa con Sodoma no porque sus hombres tuvieran relaciones sexuales entre sí, como predican muchos ministros contemporáneos, sino porque los hombres de la ciudad trataron de violar a los ángeles de Dios que se habían albergado en la casa de Lot. Asimismo, cuando el apóstol Pablo ordena que las mujeres cubran sus cabezas en la iglesia, lo que hace es emitir una advertencia a quienes incitan la lujuria angelical: «Los ángeles podrían estar vigilando», escribe Knust.


    Coogan y Knust no son los primeros estudiosos que ofrecen interpretaciones alternas de las enseñanzas bíblicas sobre el sexo. Lo que les distingue de todos los demás es su «populismo».
    Con títulos provocadores y editoriales de prestigio, resulta evidente que la intención es vender libros; no obstante, su finalidad ulterior es combatir las interpretaciones «oficiales». Knust, criada en un hogar católico conservador, recuerda haber leído la Biblia con su madre, sentadas en un sofá y (con una mezcla de fe y escepticismo) haber comentado en voz alta su significado. Su intención es que los lectores de su libro hagan lo mismo.
    Es indudable que una persona sentada a solas con las Escrituras pueda llegar a conclusiones peligrosas: en ciertos momentos de la historia, la Biblia fue utilizada para defender la esclavitud, la violencia doméstica, el secuestro, el abuso de menores, el racismo y la poligamia.
    Es por eso que Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur —bastión del conservadurismo cristiano de EE. UU.—, concluye que la lectura de la Biblia debe ser supervisada por autoridades competentes. El hecho de que todos debamos leer la Biblia «no significa que todos estemos igualmente calificados para leerla y tampoco que el texto se utilice sólo como un espejo del individuo», previene. «Cualquier clase de herejía puede surgir de personas que leen la Biblia y terminan con la temeraria convicción de haberla entendido correctamente». Como Palabra de Dios, agrega, la Biblia no es susceptible de interpretaciones, como la Ilíada o la Odisea.
    Pero la democracia da voz a todos, incluso a los que dicen herejías, y aunque los lectores acepten o no las interpretaciones de Coogan y Knust, los autores tienen razón en insistir en que una población escindida por los temas del sexo y la moralidad sexual no puede —ni debe— ceder el control sin antes explorar lo que la Biblia dice realmente. Elaine Pagels, eminente historiadora bíblica, está de acuerdo. Leer el Libro Sagrado y reflexionar en sus escritos lleva a «darnos cuenta de que no tenemos una serie de respuestas, sino un montón de preguntas».

  2. 24 comentarios:

    1. bernat dijo...

      Es por eso que Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur —bastión del conservadurismo cristiano de EE. UU.—, concluye que la lectura de la Biblia debe ser supervisada por autoridades competentes. El hecho de que todos debamos leer la Biblia «no significa que todos estemos igualmente calificados para leerla y tampoco que el texto se utilice sólo como un espejo del individuo»,

      ¿Y quién tiene la "autoridad" para interpretar la Biblia?¿De dónde le viene esa capacidad de interpretar correctamente las Escrituras?

    2. encontrado dijo...

      Interesante documento, en el que nos percatamos una vez mas de las contradicciones de la –a mi parecer- sobrevalorada biblia. Y una vez más los sectores conservadores, sacan sus gastados argumentos.

      Y yo me pregunto si acaso Dios hubiera escrito ese libro ¿no hubiera deseado que cualquiera de su “rebaño” lo entendiera sin mayores complicaciones?

      Saludos

    3. Bernat dijo: ¿Y quién tiene la "autoridad" para interpretar la Biblia? ¿De dónde le viene esa capacidad de interpretar correctamente las Escrituras?

      Hola, Bernat. Y no olvidemos que los bautistas son de los que afirman la libre interpretación de la Biblia, tan protestántica, digo, esperpéntica. Al menos con el Magisterio de la Iglesia nos dan una guía de lectura.

      Hola, Enconttrado. Yo diría que es la versión protestante de la Biblia la que está sobrevalorada. Le he echado un ojo, somero, debo confesar con vergüenza, a la versión de El cantar de fray Luis de León y es una delicia. Es un gusto subjetivo universal el que despierta. De ahí han salido grandes poesías, como La presencia desierta de Javier Sicilia, síntesis del misticismo católico de siglos.

      Un saludo irracionalista, sí; pero ateo al fin y al cabo.

    4. Kewois dijo...

      No está mal la monjita.... podriamos buscar a Dios juntos.

      K

    5. Siempre será un deleite para mí enterarme de algo que yo no sabía.

      La exégesis de los pies no la conocía.

      Luego, es un deleite para mí enterarme de la exégesis de los pies.

      Deleite semejante al éxtasis que siento al leer El Cantar de los cantares, en una versión dramatizada en un libro llamado El templo de la idea.

    6. Y debí decir que tal éxtasis es deleite de mis pies.

    7. Atilio dijo...

      Excelente post que termina con una pregunta que pretende ser misteriosa pero me resulta banal y vacía. Si alguien me la puede explicar le agradecería.

      Luego de una sola lectura rápida creo que concuerdo con todo lo que dicen los autores citados (menos, evidentemente, en su fe). Y no podía ser de otra manera pues los que crearon todo el escándalo en relación al sexo fueron los hombres disfrazados que comenzaron a reunirse en el siglo IV, es decir, los sotanudos, y no se encuentran en la Biblia que tiene su propia locura.

      Como bien señala BERNAT, el problema de la autoridad magistral es un, al decir de ARIAS, esperpento, el GRAN fraude de la historia humana, la verruga gigante que surgió como efecto secundario de la evolución cognitiva del cerebro y articulado por la cultura.

      La clase del brujo ha conquistado el poder y vivido parasíticamente como el hijo con síndrome de Down (mongólicos fue la expresión usada por Down) que es gordo y gigante. Si no les gustas te puede romper los huesos si se pone loco.
      Son los hombres probos y temerosos de dios quienes impusieron toda esa historia de prohibiciones sexuales como las que conocemos porque nos lo dijo un hombre viejo feo y mal oliente vestido de negro.

      La Biblia es una colección de textos principalmente judíos que recibió y plagió una serie de fuentes entre las cuales la egipcia fue probablemente la más importante. Las reglas sexuales de la época están reflejadas en los textos y alguna que otra idea que al primer brujo se le ocurrió (Pablo).
      En esa época las mujeres eran objetos sexuales que pertenecían al hombre más cercano en la organización social. Hay incesto, bestialismo, homosexualismo, pedofilia, violaciones y amor. es decir, igual que ahora.

      El "no desearás la mujer del prójimo" es una norma que refleja el advenimiento de lo que Ian Morris llama el pensamiento axial, que sucedió simultáneamente en el medio oriente y en el extremo, testificando un momento evolutivo de la cultura en el cual se dijeron: "y si nos calmamos un poco?"

      Las creaciones sotanudas son una nota al pié, un grano en la nariz de la historia de la cultura humana. Es el aspecto más ignorado en práctica y más sufrido en pensamiento de la doctrina por los creyentes. Debe ser el tema más repetido en las confesiones de los curas honestos y es, como se observa en las noticias, el talón de Aquiles de los brujos.

    8. Doppelganger dijo...

      Kewois

      La monjita está de rechupete, pero tu concupiscencia es pecaminosa. Recuerda decìrselo a tu confesor. Yo se lo diré al mio.

      Pero antes de confesarnos, Busca a dios con ella durante el dia y déjamela a mi en la noche. Te aseguro que si no encontramos a dios, al menos encontraremos el paraiso.

      Y hay que defenderla de la Marica Méndez porque seguro que la ataca por envidia.

    9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    10. A propósito del sexo en la Biblia:

      El profeta Oseas no gasta muchos rodeos ni se anda con eufemismos para enterarnos de que Dios le ha dicho que se busque y haga madre a una pelandusca...Más desvergonzado es todavía Oseas al referirnos que le ordenó el Señor que se acostara con una casada que ya hubiera engañado a su marido.
      Nuestro amigo, el general Withevs, a quien se le leían estas profecías preguntó con ingenuidad que en qué burdel se había hecho la Sagrada Escritura.

      Crítica religiosa de Voltaire.

    11. A la maricona Doppelganga=sin-bolas resentida (por las patadas en la raja que le dí hace un tiempo):
      ¿Cómo?¿aparte de fea y bigotuda eres lesbiana, chancha asquerosa?¡puaj que asco!.
      VE A CHUPARSELA AL NEGRITO OBAMA MEJOR SERÁ, PUTITA, PARA QUE POR LO MENOS TE HAGAS MUJER (O TRAVESTI), COMO DIOS MANDA :-P.

      jueves, marzo 24, 2011 12:00:00 PM

    12. Doppelganger dijo...

      Marica Méndez:

      Tómate las medicinas que te mando el psiquiatra o va a venir la ambulancia para llevarte al locódromo.

    13. A la maricona DOBLEGANGA (ya que hace doble rebaja de tarifa por chupar la polla, la muy guarra):
      Yo no tomo medicinas, puta vieja, ya que soy sano y fuerte, a diferencia de una vieja toda cagada como tú, que se caga y mea encima, y apenas se puede la patas con lo gorda que es, la muy marrana.
      ¿Cómo?¿qué me van a llevar al loquero?(sic); pero ¡si serás hijaputa!¿qué no eres tú acaso la loca de remate que padece de PERSONALIDADES MÚLTIPLES, eh traumada?
      VE A MAMARSELA AL LOQUERO, GARGANTA PROFUNDA, A VER SI CON ESO TE REDUCE LA DOSIS DE PSICOFÁRMACOS Y ELECTROSHOCK QUE TE TIENEN QUE DAR TODOS LOS DÍAS POR ESTAR MÁS LOCA QUE UNA CABRA :-P.

    14. A propósito de monjas calientes y bellas (a diferencia de la monja pajera Doppelganger que es feucha y obesa como el papanatas del Vaticano):
      Para que los calentorros de razón atea no digan que nunca les regalo nada, aquí va el
      link
      de un video porno de una monja que le gusta mucho cometer el pecado de la carnaca :-D.

    15. Doppelganger dijo...

      Marica Méndez,

      Cálmate y tómate tus medicinas. Si no lo haces voy a llamar al prostíbulo donde trabaja tu madre para que venga a recogerte y llevarte al centro psiquiátrico. Yo se que no te gusta verla porque por su culpa te llaman hijo de puta, pero la voy a llamar si no te tomas tus medicinas. Estas avisado.

    16. A la puta maricona Doppelganger alias DOBLEGANGBANG (le llaman así porque a la muy cerda le gusta una doble ración de orgías en donde se lo meten por todos sus agujeros, sin excluir a su trasero hediondo a caca):
      No, loquilla, eres tú la tarada mamerta que padece de personalidades múltiples (Doppelganger, New calvin RONCAdor, Sin-bolas, etc.)y, por ende, eres tú la que necesita las medicinas que te recetó el loquero del manicomio a quién le pagaste con una mamada, ¿no es así, chancha de mierda? ;-).
      ¿Adónde vas a llamar?¿al prostíbulo dónde trabajas tú y que es regentado por tu mami, la reverenda madre de todas las zorras?. Dime una cosa, ¿cuánto cobra tu mami por chupármela y tragarse toda la leche, eh?¿1 euro al igual que tú, maraca de mierda?:-D.

    17. Mabel G. dijo...

      Tu post es muy interesante y estoy totalmente de acuerdo con Encontrado: correcto y preciso.
      Gracias

    18. Doppelganger dijo...

      Impresionante.

      Aurora borealis

      Verla en HD y Widescreen

    19. Atilio dijo...

      Más lindo que una aparición de la virgen.

    20. Jack Astron dijo...

      ...y además es real.

      Hermoso.

    21. Volviendome "Conspiracionista":
      ¿Será la huevona Mabel G. (con cara de travesti por lo fea que es)=maricón Doppelganger? (el mismo que, según Juan, emite un fuerte olor a feromonas y...a chochito sin lavar por 2 semanas). Vaya uno a saber ;-).

    22. Muy interesante el post.

      En mi opinión la Biblia es un gran libro, donde se exponen todos las etapas de la vida de un hombre y una mujer, en él puedes ver reflejado todos los sentimientos y estados de una persona y, por supuesto, el sexo es uno de ellos.

      Lo único que puedo decir y que me hace pensar este post es que la Iglesia no ha debido de leer bien la Biblia porque en ella no se censura el sexo y sin embargo ellos sí lo hacen de alguna manera.

    23. Voy a dar 4 argumentos racionales en contra de la homosexualidad:
      *El acto sexual entre personas del mismo sexo es intrínsecamente deshonesto. Esto es así porque no obedece al propósito natural, que es el de dar vida. Contradice la Naturaleza.
      *El acto sexual entre personas del mismo sexo es intrínsecamente egoísta. No puede engendrar vida, ni formar una familia, por lo que lleva la sexualidad a un ámbito que es puramente egoísta, siendo que Dios creó la sexualidad para que de ella resultaran obras maravillosas: dar vida, el amor entre esposos, la crianza de los hijos, las responsabilidades, la entrega. Los homosexuales se olvidan así, por completo de Dios.
      *Niega la importancia que existe en la diferenciación entre el hombre y la mujer: sus cualidades, su complementariedad, que Dios dispuso para nuestro bien. Confundir las diferencias de sexo en los seres humanos tiene consecuencias terribles, y contradice verdades muy importantes.
      *Es perversa, pues distorsiona la sexualidad.

    24. Que pajas habla este tal FERNANDO ; bueno para que decir mas ; ES MEJICANO ; y los gringos se los cojieron a todos cuando les quitaron todas las tierras del norte; como decimos aqui en california , solo son una pila de montoneros ; para nada sirven