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  1. Respuestas a un cuestionario

    lunes, junio 25, 2007


    Respuestas de Fernando G. Toledo

    1. Edad actual (años cumplidos).

    –33 años.

    2. Sexo.

    –Sí por favor... Eh, perdón, quiero decir: varón.

    3. Máximo grado de estudios alcanzado a la fecha.

    –Licenciatura en Comunicación Social.

    4. ¿Qué filiaciones profesaban o profesan cada uno de tus padres, herman@s, esposa e hijos?
    –Padres: creyentes católicos (por tradición, no demasiado practicantes). Hermana: actualmente coquetea con los evangélicos bautistas. Esposa: católica. Hijos: son menores de 15 años.

    5. ¿En que filiación te consideras actualmente: Ateo, agnóstico o creyente?

    –Ateo.

    6. Narra la historia de cómo surgió tu filiación actual.

    –Si bien fui «educado» en la religión católica, e incluso asistí a una escuela católica en mis estudios primarios, debo decir que la fe nunca había calado demasiado hondo en mí y la práctica de esa creencia sólo se reducía al seguimiento de los cultos tradicionales y a alguno que otro arranque de religiosidad en los años de adolescencia. Hacia el final de ésta, que coincidió con mi ingreso a la Universidad, puede decirse que yo era más que un creyente o un ateo, un desinteresado por esas cuestiones. Fue luego de una clase de filosofía, en la que estudiamos algunos textos de Marx, Nietzsche y Freud, cuando yo dejé rodar mis pensamientos hacia la reflexión acerca de uno de los asuntos primordiales de la religión, la creencia en un Dios supremo, providente, omnipresente, etc. Al salir de clases y de viaje de vuelta a casa, hice encajar mis dudas en la certeza de que, en efecto, estaba ante la presencia de un mito, similar a otros que se nos cuentan a los niños cuando no distinguimos demasiado entre la fantasía y la realidad. La conclusión, breve, simple y sin crisis de por medio, fue que Dios pertenecía al estante de lo fantástico. No indagué demasiado luego en esa posición en la que me encontraba, quizá porque no la consideraba ciertamente «nueva». Y aunque me daba lo mismo ser mencionado como agnóstico o como ateo, no consideraba igualmente plausibles las hipótesis de la existencia o no existencia de Dios. Pero recién una década después me propuse ilustrarme más al respecto, no porque hubiese recaído en la fe, sino porque poco a poco fui dándome cuenta de la contaminación religiosa y supersticiosa en la que estamos inmersos y yo, en mi condición de ateo, lector y escritor, sentí que era necesario acudir a fuentes que me comprobaran o rechazaran mi posición. Esto derivó poco a poco en la necesidad de hacer ya más patente mi ateísmo públicamente (si se me preguntaba al principio lo confesaba con cierta timidez) y en reflexionar, también públicamente, sobre este problema. Así es que ahora no soy sólo un ateo, sino lo que Wojtyla llamaría con espanto «ateo sistemático», es decir, el que estudia, fundamenta y defiende su ateísmo y su irreligiosidad.

    7. ¿Consideras posible que te puedas convertir de la filiación actual a otra filiación?
    –Sí. Tengo respeto por lo que ha sido mi andadura reflexiva como para valorar seriamente que es la correcta, en especial porque todas las formulaciones de Dios no es que lo hagan improbable, sino imposible. Sin embargo, el propio talante de los ateos, razonablemente escépticos, a la espera siempre de nuevos conocimientos y sabedores del carácter dogmático de lo que es el objeto de sus críticas, debe llevarnos a la idea de que ante pruebas en sentido contrario a lo que es nuestra «concepción del mundo» debemos rendirnos, sin pena, sino con el placer de haber recapitulado si estábamos equivocados. En mi caso, día a día me hallo con pruebas que confirman y mejoran mi visión del mundo.

    8. ¿Hay algún comentario sobre tu vida que quisieras agregar a este cuestionario?
    –Es de destacar que, del mismo modo que el que no colecciona estampillas puede ser considerado filatélico, el alejamiento de la fe no convierte a los ateos y agnósticos en «religiosos». Están, justamente, fuera de la religión. Con esto quiero decir que ni el ateísmo ni el agnosticismo son «religiones» sino negaciones de la religiosidad y proclamas evidentes de que quiere evitarse la integración a esos colectivos.

    El cuestionario fue elaborado por Libre y Soberano.

  2. Jugar a ser Dios

    domingo, junio 17, 2007

    Un párrafo genial de PZ Myers, autor del blog Pharyngula:

    «La noticia de portada de la Newsweek es sobre recientes intentos de crear vida en el laboratorio y, por supuesto, a eso lo llaman "jugar a ser Dios". ¿Es que aún no lo han entendido? "Jugar a ser Dios" es no hacer absolutamente nada, apropiarse del mérito por el trabajo que hacen otras entidades, y ni siquiera existir. Los científicos no aspiran a un status tan inútil».

    (Artículo completo en Pharyngula)

    Vía: El PaleoFreak.

  3. «Esto es muy común»

    viernes, junio 08, 2007

    © Fernando G. Toledo

    [...]
    –Al principio hubo roces de parte de él. Me tocaba la espalda, me invitaba a la casa parroquial cuando no había nadie... La Iglesia alquilaba una casa en la calle Pueyrredón. Pero en un momento, la presión fue grande. Y pasó algo. Recién cuando fui a un terapeuta me di cuenta de todo. Hasta ese momento, nadie supo lo que había pasado. El padre Sergio Martín no tenía responsabilidad alguna, desconocía todo. Después de la consulta al terapeuta volví, hablé con el párroco y decidí preparar un escrito, que le llevé a (el arzobispo de Mendoza, monseñor José María) Arancibia. El dijo que iba a investigar. Después (al vicario Jorge Morelo) lo sacaron de la parroquia. Estuvo un tiempo sin parroquia y lo mandaron a la de Nuestra Señora de la Consolata, en Bermejo. Lo último que supe es que estaba de capellán en el Hospital Español.

    –Dijiste que pasó algo. ¿Podés ser más preciso?
    –Se llegó a consumar el acto. No fue violento. Desde el momento en que hablé con el terapeuta lo pude recién verbalizar. Yo no había empezado con ninguna patología después de eso, pero sí tenía cierto bloqueo de personalidad. No podía dormir, estaba todo el día nervioso. Cuando pasó lo que pasó, decidí que el contacto con él fuera cero. Incluso, me fui de San Martín y me vine a trabajar a Mendoza. Vivo aquí desde entonces.

    –¿No sabés de qué se trató la investigación que hizo Arancibia?
    –Arancibia le mostró (a Morelo) mi escrito y Jorge dijo que el 85% era mentira. Sé también que él preparó una especie de castigo, pero no sé si lo aplicó.

    –¿Le dijiste de forma directa al arzobispo: «Este cura abusó sexualmente de mí»?
    –Quedó sobreentendido en el escrito.

    –¿Sabés que sean muy comunes estos casos?
    –Esto es muy común. Los curas, además, buscan a gente de la calle. Usan el dinero de muchos fieles para pagar a algún desconocido que trabaja con su cuerpo. Pero algunos curas, no todos. Hay otros que sí cumplen su misión y dedican su vida a Dios.



    Publicado en Diario Uno de Mendoza el 14/01/2004:
    «Denuncian a un vicario por abuso sexual»
    «Yo no busco ni indemnización ni escándalo»
    «Mi fe está intacta pero tiene una huella»

  4. Dejad que los niños vengan a mí

    viernes, junio 01, 2007


    www.Tu.tv



    P.D.: La Iglesia se defiende. Los niños no.

    Sobre Crimen sollicitationis.

    Si no puede ver el video, haga clic aquí.

  5. Museo de la ignorancia

    lunes, mayo 28, 2007

    © Camilo José Cela Conde

    A punto de abrir sus puertas, el museo del creacionismo de la ciudad norteamericana de Kentucky va a suponer un paso adelante en la tarea, menos desesperada de lo que cabría dar por bueno, de convertir el mundo real en otra cosa. El museo albergará la mayor parte de los dogmas arrastrados desde hace siglos acerca de cómo se produjo la aparición de la vida, y en especial de los seres humanos, en el planeta. En Kentucky los creacionistas -de la secta de Respuestas en el Génesis que lleva a cabo una interpretación literal del proceso de creación narrado en la Biblia- presentan un panorama que contradice por completo no sólo las enseñanzas de Darwin sino buena parte de los conocimientos científicos actuales. Por más que el museo haya contratado a un astrofísico, Jason Lisle, para garantizar que lo enseñado allí se ajuste a los presupuestos de la ciencia actual, la tarea es imposible. No sólo se trata de mostrar -demostrar sería un verbo excesivo- que Dios existe sino de apuntalar también, con mera parafernalia de las películas de ciencia ficción, supuestos absurdos como el de que los dinosaurios vivieron a la vez que los seres humanos, que el mundo fue creado hace menos de 10.000 años o que el Cañón del Colorado se generó no por erosión a lo largo de millones de décadas sino de golpe durante el Diluvio Universal.
    El disparate es gigantesco y, para cubrir los objetivos de ser una alternativa sólida, fiable y precisa a los conocimientos dados por buenos en el mundo de la experimentación científica, no sólo necesitaría borrar de un plumazo la paleontología sino, de paso, la biología entera, la geología y la química, por no hacer referencia a la física más elemental. Hasta 27 millones de dólares se han gastado en el proyecto, un dinero que proviene de fondos privados y por lo demás de origen desconocido. Pero los medios que se utilizan en el museo del creacionismo son suficientes para obtener el éxito popular. La animación de los dinosaurios, dignos de una película de Spielberg, fascinará a los niños por más que se afirme así, a bote pronto, que los tiranosaurios se convirtieron de vegetarianos en predadores de golpe, en un santiamén, por culpa del pecado humano y sin necesidad siquiera de transformar su aparato digestivo -el de los dinosaurios, claro. Basta con que se transforme razón en corazón, como busca el museo de forma explícita, para justificar cualquier disparate.
    ¿Con qué razón? Detrás del proyecto del museo creacionista no está ninguna empresa altruista. La empresa tiene de manera bien poco disimulada como objetivo el de convertirse en un grupo de presión de los que asaltan en los tribunales a las universidades. Para ello busca -y por el momento encuentra- el respaldo popular necesario para sustentar una alternativa política bastante parecida a lo que, en el otro lado del mundo, lograron los talibanes.
    El disimulo no llega muy lejos. Los promotores del museo exigen que cualquiera que trabaje allí firme, para ser contratado, una declaración de fe en la que manifieste que comparte las creencias de la secta. Tal vez quienes sigan por esa vía deberían leer, en vez de a Darwin, a Lewis Carroll. En especial el diálogo entre Humpty Dumpty y Alicia en el que se plantea si uno puede hacer que las palabras signifiquen cualquier cosa.



    Publicado en La Opinión de Málaga.

  6. Ateísmo mutuo

    viernes, mayo 25, 2007

    © Sam Harris
    Traducción de Fernando G. Toledo

    ¿Por qué a usted no le quita el sueño convertirse al Islam? ¿Puede usted probar que Alá no es el único y verdadero Dios? ¿Puede probar que el arcángel Gabriel no visitó a Mahoma en su cueva? Por supuesto que no. Pero usted no necesita probar ninguna de esas cosas para rechazar por absurdas las creencias de los musulmanes. Ellos llevan la carga de probar que su Dios y Mahoma son válidos. Y no lo han hecho. No pueden hacerlo. Las afirmaciones que los musulmanes hacen de la realidad simplemente no pueden ser corroboradas. Esto es absolutamente evidente para cualquiera que no se haya autoanestesiado con el dogma del Islam.
    La verdad es que usted sabe lo que es ser un ateo con respecto a las creencias de los musulmanes. ¿No es obvio que los musulmanes se engañan a sí mismos? ¿No es obvio que cualquiera que piense que el Corán es la palabra perfecta del creador del universo es porque no ha leído el libro críticamente? ¿No es obvio que la doctrina del Islam representa una barrera casi perfecta a la indagación honesta? Sí, todo eso es obvio. Entienda que de la manera en que usted ve el Islam es precisamente la manera en que un musulmán devoto ve el cristianismo. De esa manera veo yo a todas las religiones.

    De Carta a una nación cristiana (2006)



  7. El debate divino

    jueves, mayo 17, 2007



    © Jon Meacham
    Traducción de Newsweek Argentina y Fernando G. Toledo

    Rick Warren tiene el tamaño de un oso, una voz retumbante y un encanto natural. Sam Harris es compacto, reservado y, a pesar del tono polémico de sus libros, amigable y suave. Warren, uno de los pastores más conocidos del mundo, comenzó en Saddleback en 1980; en la actualidad, 25.000 personas asisten a su iglesia todos los domingos. Harris tiene una voz más suave; para expresarse utiliza extensos párrafos, completos y repletos de datos, como corresponde a un doctor en neurociencias. Tras la reciente invitación de Newsweek, se reunieron en la oficina de Warren y charlaron, en su mayor parte de modo amigable, durante cuatro horas. Éstos son algunos extractos.

    Jon Meacham: Rick, por el hecho de que estás jugando de local, comenzaremos con Sam. Sam, ¿existe un Dios en el sentido en que lo cree la mayor parte de los estadounidenses?

    Sam Harris: No ha ninguna evidencia de tal Dios, y vale la pena destacar que todos nosotros somos ateos con respecto a Zeus y los miles de otros dioses a los cuales nadie rinde culto acualmente.

    Rick, ¿qué pruebas hay de la existencia del Dios de Abraham?

    Rick Warren: Veo las huellas de Dios en todas partes. Las veo en la cultura, en el derecho, la literatura, la naturaleza, en mi propia vida. Intentar entender de dónde vino Dios es como si una hormiga intentase entender cómo funciona internet. Hasta el más brillante de los científicos reconoce que solo sabemos un pequeño porcentaje del conocimiento del universo.

    Harris: Todo científico debe aceptar que no comprendemos el universo en su totalidad. Pero ni la Biblia ni el Corán representan nuestra mejor comprensión del universo. Eso está más que claro.

    Warren: Para usted.

    Harris: Hay tanto sobre nosotros que no está en la Biblia… Todas las ciencias específicas, desde la cosmología hasta la psicología y la economía, han superado y reemplazado lo que la Biblia nos presenta como verdades de nuestro mundo.

    Sam, ¿los cristianos a los que está dirigido su libro [Letter to a Christian Nation] deben creer que Dios escribió la Biblia y que ésta constituye una verdad literal?

    Harris: Bueno, claramente hay un espectro de confianza en el texto. Quiero decir, está la parte de «esto es literalmente verdad, no interpretamos nada ni siquiera en sentido figurado», y luego la parte de «simplemente este es el mejor libro que tenemos, escrito por las personas más inteligentes que hayan vivido, y es válido organizar nuestras vidas a su alrededor excluyendo otros libros». Sea como sea, tengo un problema, porque para mí la Biblia y el Corán no son má sque libros, escritos por seres humanos. Hay partes de la Biblia que me parecen absolutamente brillantes y sin igual poético, y otras partes son extractos del más puro barbarismo, y aun así profesan establecer una moralidad divina, ¿por dónde empezar? En cuanto a algunos hechos que se relatan en Levítico, Deuteronomio, Éxodo, 1 y 2 Reyes y 2 Samuel, la mitad de los reyes y profetas de Israel sería enjuiciada en La Haya por crímenes de lesa humanidad si esos actos se realizaran en nuestros tiempos.


    [A Warren] ¿La Biblia es infalible?

    Warren: Creo que es falible en aquello que dice serlo. La Biblia no dice ser un libro científico en muchos aspectos.

    ¿Usted cree que la Creación ocurrió del modo en el que se la describe en Génesis?

    Warren: Si lo que me pregunta es si creo en la evolución, la respuesta es «no». Creo que Dios, en un determinado momento, creó al hombre.

    Harris: Estoy haciendo un doctorado en neurociencia; frecuento mucha literatura sobre biología evolutiva. Y el punto central es que la evolución por selección natural es una mutación genética aleatoria que se desarrolla durante millones de años en el contexto de presiones ambientales que seleccionan al más apto.

    Warren: ¿Quién selecciona?

    Harris: El medio ambiente. No hace falta invocar a un diseñador inteligente para explicar la complejidad que percibimos.

    Warren: Sam hace que toda clase de afirmaciones basándose en sus presupuestos. Estoy llevado a admitir mis presupuestos: hay pistas de Dios. Hablo con Dios todos los días. Y él me habla a mí.

    Harris: ¿Qué significa eso realmente?

    Warren: Una de las mayores evidencias de Dios son las plegarias atendidas. Tengo un amigo, canadiense, con un problema de inmigración. Él vive como internado en su templo, y entonces yo dije: «Dios, necesito que me ayudes con esto», cuando salía dar mi paeso matinal. Mientras caminaba, me encuentro con una mujer que me dice: «Soy abogada en temas de inmigración; estaría feliz en tomar este caso». Ahora bien, si esto hubiera sucedido una sola vez en mi vida diría «es una coincidencia». Si sucede miles de veces, no es una coincidencia.

    Debe de haber habido veces en su ministerio en que usted haya orado por alguien que necesitara curarse y no lo haya hecho, digamos, una niña con cáncer.

    Warren: Oh, absolutamente.

    Entonces, analícelo. Dios le manda una abogada de inmigración, pero Dios mata a una niñita.


    Warren: Bueno, creo en la bondad de Dios, y creo que él lo sabe mejor que yo. Dios a veces dice que sí, Dios a veces dice no y Dios a veces dice espera. He aprendido la diferencia entre no y todavía no. La cuestión aquí realmente viene a rendirse. Un montón de ateos se esconden detrás del racionalismo; cuando comienzas probando, te encuentras con que sus reacciones son bastante emocionales. De hecho, jamás he conocido a un ateo que no estuviese enojado.

    Harris: Déjame ser el primero.

    Warren: Creo que en tus libros te mostrás bastante enfadado.

    Harris: Puedo mostrarme más impaciente que enojado. Déjame responderte a esta noción de plegarias atendidas, porque es error típido, usar una frase estadística. Sabemos que los seres humanos son tienen un terrible sentido de la probabilidad. Hay muchas cosas que creemos que confirman nuestros prejuicios sobre el mundo, y prestamos atención a los datos que nos los confirman, pero no a los que los contradicen. Podrías probar para satisfacción de todo científico que la plegaria intercesora funciona si preparas un experimento sencillo. Pon a 1.000 millones de cristianos a rezar por un solo amputado. Déjalos pedirle a Dios que regenere el miembro perdido. Esto sucede a diario con las salamandras, se supone que sin plegarias de por medio; esto está entre las capacidades de Dios. [Warren se ríe]. Encuentro interesante que la genet de fe sólo tienda a rezar por condiciones que están autolimitadas.

    Warren: Eso es una tergiversación.

    Harris: Pero volvamos a la Biblia. ¿Usted cree que Jesús es el hijo de Dios porque cree que los Evangelios son un recuento válido de los milagros de Jesús?

    Warren: Ésa es una de las razones.

    Harris: Bien, igualmente sabrá que otras religiones del mundo también tienen en su literatura milagros igual de sorprendentes que los de Jesús, inclusive contemporáneos. Por ejemplo, millones de personas creen que Sathya Sai Baba nacio de una virgen, que ha resucitado muertos y que materializa objetos. Hasta se pueden ver algunos de sus milagros en YouTube. Como cristiano, puede decir que sus historias de milagros no son interesantes, que no merecen atención, pero si se las sitúa dentro del contexto religioso precientífico del imperio Romano del siglo I, de repente estos relatos se tornan particularmente convincentes.

    Sam, ¿cuáles son las fuentes seculares de un código moral aceptable?

    Harris: Bueno, no creo que los libros religiosos sean la fuente. Recurrimos a la Bilbia y somos los jueces de lo que es bueno. Consideramos que la regla de oro es la gran purificación de impulsos éticos, pero la regla de oro no es privativa de la Biblia o Jesús; está presente en muchas, muchas culturas… inclusive se evidencia de cierto modo en algunos primates no humanos. Bajo ningún concepto soy relativista moral. Creo que es muy común que las personas religiosas crean que ser ateo significa ser relativista moral. Considero que existe de modo absoluto lo correcto y lo equivocado. Creo que el asesinato por honor, por ejemplo, es sin lugar a dudas equivocado: puedes usar la palabra malo. Una sociedad que mata mujeres y chicas por indiscreción sexual, incluso si la indiscreción es haber sido violada, es una sociedad que ha asesinado la compasión, que está incapacitada para enseñar a los hombres a valorar a las mujerse y ha erradicado la empatía. La empatía y la compasión son nuestros impulsos morales básicos, y podemos incluso enseñar la regla de oro sin mentirnos a nosotros mismos o a nuestros hijos acerca del origen de ciertos libros o del nacimiento virginal de ciertas personas.

    Warren: ¿No cree que los ateos son dogmáticos?

    Harris: No.

    Warren: Lo siento, no estoy de acuerdo. Usted es considerablemente dogmático.

    Harris: Bien, me alegra que haya sacado a relucir mis dogmas, pero primero déjeme hablar de Stalin. Los campos de exterminio y el gulag no fueron producto de que la gente no quisiera creer cosas sobre pruebas suficientes, ni de pedirles argumentos a favor de sus creencias contrarias. Hay personas que estrellan aviones contra nuestros edificios porque tienen resentimientos teológicos contra Occidente. Veo que los crsitianos hacen cosas terrible explícitamente por motivos religiosos, por ejemplo, no financiar las investigaciones de células madre. El motivo siempre es de vital importancia para mí. Ninguna sociedad en la historia de la humanidad ha sufrido por ser razonable en exceso.

    Warren: Estamos de acuerdo. Pero para mí el cristianismo salvó a la razón. No tendríamos la Declaración de Derechos si no fuera por el cristianismo.

    Harris: Ciertamente, esas es una declaración un tanto discutible. La idea de que de cierto modo derivamos nuestra moralidad de la tradición judeocristiana es mala historia y mala ciencia.

    Warren: ¿De dónde se obtiene la moralidad? Si no existe Dios, si simplemente soy un barro complejo, entonces la verdad es que ni su vida ni la mía importan.

    Harris: Eso es una caricatura absoluta de…

    Warren: No, déjeme terminar. Yo lo dejo a usted caricaturizar el cristianismo. Si la vida es producto de un azar aleatorio, entonces nada importa y no existe la moralidad, es la supervivencia del más apto. Si la supervivencia del más apto significa tener que matarlo para sobrevivir, que así sea. Durante años los ateos han dicho que Dios no existe, pero quieren vivir como si Dios existiera. Quieren vivir como si su vida tuviera significado.

    Harris: Nuestra moralidad, el sentido que le encontramos a la vida, es una experiencia vivida que, creo, tiene un componente espiritual. Creo que se puede transformar radicalmente nuestra experiencia del mundo para mejorarla, del mismo modo en que lo presenciaron personas como Jesús o Buda. Hay sabiduría en nuestra literatura espiritual y contemplativa, y me interesa comprenderla. Creo que la meditación y la oración nos afectan de un modo positivo. El interrogante es: ¿qué se puede creer razonablemente sobre la base de esas transformaciones?

    Warren: No admite entonces que es su experiencia, y no la racionalidad, lo que lo hace ateo.

    Harris: ¿Qué parte de su expriencia hace que usted sea alguien que no es musulmán? Imagino que no estará todas las noches cavilando sobre cómo convertirse al islamismo. Y si no lo hace, es porque cuando los musulmanes dicen «tenemos un libro que es la palabra perfecta del creador del universo, que es el Corán, y que fue dictado a Mahoma en su cueva por el Arcángel Gabriel», usted ve una diversidad de declaraciones y arrogaciones que no están sostenidas por pruebas suficientes. Si las pruebas fueran suficientes, usted estaría obligado a ser musulmán.

    Warren: Exacto, eso es correcto.

    Harris: Entonces usted y yo mantenemos una postura de ateísmo con respecto al islamismo.

    Warren: Ambos tenemos una relación de fe. Usted tiene fe en que Dios no existe. En 1974 pasé casi un año en Japón estudiando todeas las religiones del mundo. Básicamente, todas las religiones apuntan a la verdad. Buda hizo una famosa declaración en sus últimos días: «continúo buscando la verdad». Mahoma dijo: «soy el profeta de la verdad». Los Vedas dicen: «la verdad es esquiva como una mariposa, hay que buscarla». Luego apareció Jesucristo y dijo: «yo soy la verdad». De repente, hay que tomar una decisión.

    Harris: Muchos, muchos otros profetas y gurúes han dicho eso.

    Warren: La diferencia es que Jesús dice: «Soy el único camino a Dios. Soy el camino al Padre». Puede estar mintiendo como no.

    Sam, ¿Rick es intelectualmente deshonesto?

    Harris: Francamente, es intelectualmente deshonesto declarar que se está seguro de que Jesús nació de una virgen.

    Warren: Digo que acepto eso a través de la fe. Y creo que es intelectualmente deshonesto que usted diga que tiene pruebas de que no fue así. ¿Sabe cuál es la diferencia entre usted y yo? Yo estoy abierto a la posibilidad de equivocarme, y usted no.

    Harris: De ningún modo, claro que contemplo esa posibilidad.

    Warren: ¿Es decir que contempla la posibilidad de estar equivocado sobre Jesús?

    Harris: Y sobre Zeus, claro que sí.

    Warren: ¿Y qué está haciendo para estudiar esos temas?

    Harris: Considero que las probabilidades de ese evento son tan bajas que…

    Warren: ¿Bajas probabilidades?, ¿y qué hay del 96% de los creyentes que hay en el mundo? ¿Son todos idiotas?

    Harris: Hay una alta probabilidad de que la mayor parte de la gente se equivoque, como se equivoca gran parte de los estadounidenses, que considera que la evolución no ocurrió.

    Warren: Esa declaración es arrogante.

    Harris: Es una declaración honesta.

    Warren: ¿Por qué el ateísmo no es más atractivo si supuestamente es el más honesto desde el punto de vista intelectual?

    Harris: Honestamente, nuestra campaña de relaciones públicas es muy mala.

    Warren: [Risas]. No es cuestión de relaciones públicas.

    Sam, lo único que yo encuentro verdaderamente problemático en tus argumentos es que yo soy, para citar El fin de la fe, de una «obscenidad absurda» cuando llevo a mis hijos a la Iglesia. Eso es lenguaje fuerte, y no sirve precisamente para animar el diálogo.

    Harris: En cierto modo, la estridencia de mis escritos es un esfuerzo por llamar la atención de la gente. Pero puedo defender con honestidad esa estridencia porque creo que la situación que vivimos es urgente. Estoy aterrorizado por lo que significa para mí el embotellamiento por el que está atravesando la civilización. Por un lado tenemos la quebrantadora tecnología del siglo XXI que prolifera, y por el otro tenemos la superstición del siglo I. Una civilización va a atravesar por este embotellamiento más o menos intacta o no va a hacerlo. Y quizás suene a miedo grandilocuente, pero es el fin de la civilización. En numerosas ocasiones, algunas generaciones han atestiguado la ruina de todo lo que sus ancestros han construido. Lo que me da especial terror sobre el pensamiento religioso es la esperanza de que muchas de esas culturas están obligadas a terminarse basándose en la profecía y que su final va a ser glorioso.

    ¿Cómo funcionaría el mundo ideal, según lo ve Sam Harris?

    Harris: En este momento, debemos cambiar las reglas para hablar sobre Dios y la experiencia y la ética espiritual. Yo no niego que eso exista. Se puede tener espiritualidad. Uno puede meditar en una cueva y transformarse, y luego podemos hablar sobre por qué ocurrió eso y cómo se puede replicar. Quizás hata queramos, por motivos perfectamente racionales, decir que deseamos un Sabbath en este país, un Sabbath genuino. Démonos cuenta de que hay poder en la contemplación del misterio del universo, y en recordarse a uno mismo cuánto uno ama a los más allegados, y cuánto más uno podría amar a las personas que aún no ha conocido. No hay nada que se deba creer sobre la base de las pruebas insuficientes para poder considerar esa posibilidad.

    Warren: Sam, ¿cree que los seres humanos tienen un espíritu?

    Harris: Hay muchos motivos para no creer en un concepto ingenuo de un alma que flota y sale del cerebro al morir para viajar a otro lado. Pero no lo sé.

    Warren: ¿Se puede tener espiritualidad sin espíritu?

    Harris: Uno se puede sentir uno con el universo.

    Warren: Bueno, ¿entonces por qué no puede ir más allá? Porque en este momento está hablando de cosas extremadamente no racionales.

    Harris: No hay nada irracional al respecto. Se puede cerrar los ojos y meditar, y perder la sensación del cuerpo físico, por completo. Muchas personas sacan de esa experiencia la conclusión metafísica de «soy sólo espíritu, y puedo trascender mi cuerpo». Esa no es la única conclusión que se puede sacar de esa experiencia, y no me parece que sea la más acertada.

    Warren: Usted es más espiritual de lo que cree. Es solo que no quiere tener jefe. No quiere un Dios que le diga qué hacer.

    Harris: No quiero fingir tener certeza de nada de lo que no la tenga.

    Rick, ¿algo que agregar?

    Warren: Creo tanto en la razón como en la fe. Cuanto más aprendemos sobre Dios, más entendemos cuán magnífico es este universo. No es algo contradictorio. Cuando contemplo la historia no concuerdo con Sam: el cristianismo ha generado muchas más cosas buenas que malas. El altruismo es el resultado de saber que hay algo más que esta vida, que existe un Dios soberano, que yo no soy Dios. Tanto Sam como yo estamos apostando. Él apuesta su vida a que tiene razón. Yo apuesto la mía a que Jesús no era un mentiroso. Cuando muramos, si él tiene razón, yo no habré perdido nada. Si yo tengo razón, él habrá perdido todo. No estoy dispuesto a hacer esa apuesta.

    Artículo original completo.


  8. © Luis Alfonso Gámez

    Más de un millar de personas han sido atendidas por los servicios médicos en el santuario portugués de Fátima este fin de semana, y de ellas un centenar han tenido que ser evacuadas a centros sanitarios, durante los actos conmemorativos del 90º aniversario de las supuestas apariciones de la Virgen María a tres pastorcillos. Uno de los peregrinos, un ciudadano español de 80 años, murió el sábado antes de ingresar en el hospital Santo André.
    Fátima, como otros santuarios marianos, es famoso por sus curaciones milagrosas, demostradas sólo a ojos de la Iglesia. Que yo sepa, nadie ha dejado tiradas allí prótesis de brazos y piernas, por ejemplo, y ha vuelto a casa con el nuevo miembro crecido por la gracia divina. Ese tipo de curación convencería hasta al más incrédulo y evitaría los habituales informes médicos de más que dudoso rigor, pero no se ha dado hasta ahora ni en éste ni en otros lugares de culto.
    Lo de este fin de semana, sin embargo, va más allá. No sólo es que no haya curaciones milagrosas, es que en Fátima la gente enferma y se muere. Y todavía habrá quien se gaste el dinero en peregrinar al lugar con la esperanza de curarse de cualquier cosa, para fortuna de las agencias de viajes y de los comerciantes locales.

    Publicado en Magonia.
    Consejo: leer también este artículo.

    Ver también: Los «milagros» de Lourdes, La oración no ofrece beneficios a la salud de los demás y Rosa mística, o la ausencia de razón.




  9. Editorial del diario La Jornada (México)

    La visita de Benedicto XVI a Brasil, en lo que constituyó su primer viaje a América Latina, ha sido, como podía esperarse, un rosario de fracasos: fue un fiasco de convocatoria, toda vez que la asistencia de feligreses a los actos presididos por el pontífice alemán quedó muy por debajo de lo esperado y, desde luego, no fueron ni la sombra de los encantamientos de masas que lograba en la región su carismático predecesor polaco. Fue un fracaso institucional, en la medida en que Joseph Ratzinger no fue ideológicamente capaz de dar a la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) la perspectiva de modernización de la que tan urgida se encuentra la pastoral católica en esta parte del mundo. Y, sobre todo, fue un fracaso del entendimiento: Benedicto XVI dio abundantes pruebas de que no comprende, o de que no le interesa, la acuciante problemática de los pueblos del subcontinente, y de que no está dispuesto a escuchar a quienes se la plantean, como su anfitrión Raymundo Damasceno Assis, obispo de Aparecida, quien le recordó a la máxima autoridad católica del mundo que los países latinoamericanos estamos «lejos de resolver nuestras graves cuestiones sociales, entre tantas otras, la miseria y la violencia».
    El subcontinente enfrenta dramas nunca resueltos, como la pobreza, la desigualdad, la insuficiencia educativa, la insalubridad, la corrupción de las elites gobernantes, la discriminación de los pueblos indígenas, la situación de catástrofe de la mayor parte de los campesinos, las persistentes afrentas a los derechos humanos y la desintegración del tejido social provocada por las políticas neoliberales; se encuentra, además, ante fenómenos de nuevo cuño, como la crisis de representatividad y legitimidad de las democracias formales; el incremento de la violencia delictiva, la eclosión de una diversidad social no prevista en los modelos institucionales y legales, y la creciente escisión entre propuestas económicas alternativas y con visión social, nacional y regional, por un lado, y la persistencia, por el otro, del recetario ideado por el llamado Consenso de Washington, puntualmente aplicado por gobiernos que se dicen formalmente democráticos, pero de orientación claramente oligárquica. Con ese telón de fondo, los exhortos de Benedicto XVI a la preservación de supuestos «valores morales universales», como la virginidad, la castidad y el matrimonio sacramental, su demonización del aborto y la eutanasia, así como la puerilidad de su única alusión al gravísimo problema del narcotráfico –«Dios les pedirá cuentas a los narcos»– resultan inevitablemente superficiales y hasta frívolas, por más que procedan de dogmas teológicos medievales.

    La impertinencia de estos mensajes se queda corta frente al abierto agravio de la mentira histórica en torno a la evangelización de América, la cual, en su opinión, «en ningún momento supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña». No viene a cuento desconocer ni minimizar el incuestionable componente católico de la cultura latinoamericana contemporánea, pero el negar que éste fue impuesto a sangre y fuego y que pasó por la destrucción de las culturas nativas es tan ofensivo como lo son los ensayos revisionistas según los cuales el exterminio de los judíos en la Alemania nazi nunca tuvo lugar.
    Al dar la espalda a Latinoamérica, el antiguo perseguidor de los teólogos de la liberación da la espalda a su propia Iglesia en los países de la región. Para los curas y obispos brasileños, cuyos fieles han pasado de 89 a 64 por ciento de la población en un lapso de 27 años, no va a ser fácil asimilar la consigna papal de que «la Iglesia no hace proselitismo», ni comprender la directiva de que la institución debe apostar su crecimiento a la «atracción de Cristo» y a la «sed de Dios» que Benedicto XVI cree ver en los habitantes de América Latina.
    A pesar de la despiadada persecución desatada en décadas anteriores por el propio Ratzinger contra la teología de la liberación y los religiosos que se han atrevido a ejercer la opción preferencial por los pobres, persisten en el catolicismo latinoamericano fuertes núcleos de una Iglesia popular y progresista, y es probable que se hagan escuchar, pese a todo, en la V Celam, inaugurada ayer. Puede darse por descontada, también, la reacción de las jerarquías eclesiásticas oscurantistas, integrantes de las oligarquías políticas y económicas y gratas al actual pontífice. En todo caso, en esta región del mundo se ha evidenciado que la Iglesia católica enfrenta una orfandad de dirección y guía.

    Apenas el Papa dejó Brasil, Lula ratificó que Brasil es un estado laico

    El presidente Luiz Inácio Lula da Silva reafirmó que el estado laico garantiza la democracia y la convivencia de religiones en Brasil, tras la visita del papa Benedicto XVI a su país, marcada por discusiones sobre el aborto y la influencia de las iglesias pentecostales. El carácter laico del estado «está en nuestra Constitución», dijo Lula en su programa semanal de radio. «Además, es importante que en Brasil tengamos siempre como principio respetar las más diversas religiones existentes. Hay muchas religiones en Brasil y debemos convivir de la manera más respetuosa y democrática posible. Por lo tanto, estoy convencido de que el Estado laico es una garantía de sustento democrático», subrayó Lula.
    El mandatario, que el jueves mantuvo una audiencia de cerca de una hora con el Papa, apreció el compromiso del Sumo Pontífice con asuntos sociales como la violencia y la pobreza, y dijo que le pareció mucho menos «conservador» de lo que creía. Voceros oficiales de Venezuela aseguraron ayer que no hay ninguna razón para pensar que cuando el Papa Benedicto XVI habló en Brasil de «autoritarismo» se refirió al gobierno del presidente Hugo Chávez. «No entiendo por qué hay que interpretar que las palabras del Papa se refirieron a Venezuela», dijo el ministro de Comunicación William Lara, en una entrevista por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

    Ver también: La involución papal.


  10. © Ángela Boto

    ¿En los pucheros, en los que sufren, en los laberintos virtuales de la Red? Omnipresente, se busca a Dios por todas partes. El florecimiento del pensamiento científico parecía esbozar el final de la fe, el desvanecimiento de la espiritualidad trascendente. Dios dejaría de ser la justificación de los hechos inexplicables de la naturaleza porque la ciencia encontraría las respuestas, las razones. Han pasado dos siglos y el 98% de la población mundial afirma creer en una fuerza superior; el 50% la denomina Dios. Ante la evidencia, parece que la ciencia no ha tenido más remedio que plegarse a la búsqueda. Se busca a Dios entre las moléculas. Algunos investigadores escudriñan en el entramado celular del complejo cerebro Sapiens sapiens y otros rastrean la elegante doble hélice del ADN. ¿En qué lugar de la bioquímica se encuentra el templo del Altísimo? ¿Por qué tenemos fe?

    Andrew Newberg, investigador de la Universidad de Pensilvania cuyo último libro se titula Por qué creemos lo que creemos, asegura que nuestro cerebro «es esencialmente una máquina creyente porque no tiene otra opción». Por su parte, Dean Hammer, genetista de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, afirma en El gen de Dios que «la espiritualidad es una de nuestras herencias básicas. Es, de hecho, un instinto. (...) Tenemos una predisposición genética para la creencia espiritual». El fundamento de tal afirmación no sólo lo sitúa en sus investigaciones, sino en una encuesta realizada por la institución a la que pertenece. Más de un tercio de los participantes aseguraba haber tenido algún tipo de contacto con una poderosa fuerza espiritual. Conviene apuntar que al mismo tiempo que se ha constatado un aumento de la fe, han disminuido las prácticas religiosas, subrayando de nuevo que, aunque a menudo se identifican, no es lo mismo religión que espiritualidad.

    El área de la ciencia que más pistas ha recabado sobre la posible morada de Dios es la neurología; de hecho, hace años que se habla de una subdisciplina cuyo nombre lo dice todo: neuroteología. Claro que la realidad depende de los ojos que la miren porque los resultados de los experimentos sirven a unos para demostrar la existencia de Dios, y a otros, para afirmar que son la constatación de que el Supremo es sólo un producto mental más. Los más prudentes dicen: «Estamos biológicamente determinados para encontrar sentido a nuestras vidas. Sin embargo, si Dios es una mera creación de nuestro cerebro o no, todavía no está probado científicamente». Así contestaba Newberg por correo electrónico.

    Newberg tiene experiencia en la exploración de lo divino en lo humano. Ha tomado numerosas imágenes de los cerebros de monjes de distintas confesiones y de otros voluntarios en estado de meditación u oración profunda. De este modo, ha visto que en los momentos álgidos se producen varios fenómenos neuronales simultáneamente. Aumenta la actividad en las áreas frontales encargadas de focalizar la atención, lo cual corresponde con la concentración propia de los estados de recogimiento profundo; también se observa una sobreactivación del sistema límbico, un grupo de estructuras asociadas a las emociones y a la memoria. Pero el hallazgo más sorprendente fue que al mismo tiempo se desactivan los lóbulos parietales, las regiones situadas aproximadamente debajo de la coronilla en los dos hemisferios. Se podría decir que esta área es la residencia del sentido del yo, es donde radica el concepto de individualidad. La reducción de la actividad durante la meditación o la oración tiene como consecuencia la disolución de las fronteras entre el yo y el entorno y conduce a la sensación de comunión con el universo, de pertenencia a la totalidad. Exactamente lo que describen los que alcanzan un estado profundo de trascendencia espiritual, de misticismo.

    Uno de los pioneros de la búsqueda de Dios en el laberinto neuronal es Michael Persinger, neurocientífico de la Laurentian University (Canadá), que hace 20 años escribió un libro titulado La base neurofisiológica de la creencia en Dios. Persinger estaba interesado en descubrir por qué personas de distintas confesiones, culturas y estatus sociocultural podían experimentar estados de iluminación tan similares. Para ello comenzó a aplicar campos electromagnéticos débiles, pero muy precisos, al cerebro de quienes se prestasen. El objetivo era encontrar el área cerebral y la configuración electromagnética que permite a algunas personas experimentar la presencia de seres sobrenaturales. El 80% de las personas que se pusieron el famoso casco de Dios describieron cómo se habían encontrado con la divinidad. Aquellos que ya tenían experiencias previas aseguraron que las sensaciones generadas por el casco eran las mismas que las espontáneas. El propio Persinger, no siendo creyente, experimentó un contacto con Dios mientras aplicaba los campos magnéticos a otro. Para este neurocientífico, la morada de Dios se encuentra en los lóbulos temporales, las regiones del cerebro situadas sobre las orejas. Las conclusiones de Persinger estuvieron en entredicho cuando un grupo de investigación sueco no pudo reproducir sus resultados. La polémica se cerró sin un acuerdo claro.

    Los más evolucionistas se preguntarán qué interés evolutivo puede tener para el ser humano la capacidad para tener experiencias místicas. «El cerebro nos da dos funciones básicas: automantenimiento y autotrascendencia. Nos ayuda a adaptarnos y cambiar a lo largo de la vida. La religión y la espiritualidad también nos proporcionan estas funciones básicas, así que ofrecen beneficios sustanciales al individuo», dice Newberg. Dean Hammer comparte su opinión: «Sostengo que uno de los papeles más importantes de los genes de Dios en la selección natural es proporcionar a los humanos un innato sentido del optimismo». Y el optimismo, opina, «mejora la salud humana y prolonga la vida». De hecho, la mayoría de las personas que han vivido una experiencia mística dicen que su vida mejoró y su percepción del mundo cambió. Según Hammer, ese efecto se debe a que esas personas están obligadas a plantearse «la cuestión más importante de la vida: la consciencia. (...) Sin ella no sabríamos quiénes somos ni adónde vamos. Sin embargo, nunca pensamos en ella». Cabe añadir aquí los estudios que indican que la meditación y las creencias religiosas tienen un impacto positivo en la salud y en la longevidad.

    Los trabajos de Hammer para buscar los genes de Dios parten de estudios con gemelos. Éstos indican que los gemelos coinciden en sus creencias espirituales más que los hermanos no gemelos. Tras rastrear fragmentos de ADN, el investigador identificó un gen conocido como VMAT2. Como todos, presenta unas cuantas variantes que se diferencian entre sí por algunas de las letras que lo componen. Hammer postula que las personas que tienen en su genoma una de ellas tienen mayor tendencia espiritual, más disposición a lo que describe como autotrascendencia. Curiosamente, el supuesto gen de Dios nos remite de nuevo al cerebro porque el VMAT2 controla el uso de un grupo de neurotransmisores muy interesantes. Entre ellos, la dopamina y la serotonina, dos moléculas asociadas con el placer y la felicidad y también con sus reversos: la adicción y la depresión.

    Hammer no es el único experto que relaciona la doble hélice con la divinidad. Un científico del prestigio de Francis Collins, responsable del consorcio público que secuenció el genoma humano, afirma que estudiando el código genético ha encontrado a Dios porque una complejidad semejante sólo puede ser obra de un Creador. Eso sí, aclara que no cuestiona la evidencia de la evolución, pero en su opinión la teoría de Darwin no está reñida con la existencia de una inteligencia superior. Gregg Braden, un ingeniero que ha trabajado en el desarrollo aeroespacial e Internet, es otro buscador de lo divino que ha unido elegantemente ciencia y tradiciones espirituales y que también ha encontrado la huella del Creador en la doble hélice. En El código de Dios expone sus investigaciones sobre la Cábala, la lengua hebrea y su paralelismo con los elementos químicos que componen el código genético. Braden propone que el nombre de Dios está escrito en el ADN de cada una de nuestras células, Dios está en nuestro interior.

    Buena parte de la comunidad científica no quiere ni oír hablar de Dios; unos, porque consideran que son campos radicalmente diferentes, y otros, porque los consideran incompatibles. Entre los últimos se encuentra el ferviente ateo y apasionado discípulo de Darwin Richard Dawkins. Este biólogo británico despliega su armamento para fulminar a Dios y defender la teoría de evolución, que, según él, explica la vida –su último libro se titula El espejismo de Dios–. Dawkins habla sobre todo de religión, no de espiritualidad, y la considera una amenaza para la ciencia y para los espíritus racionales. Hammer, que lo menciona en varios capítulos de su libro, escribe que «irónicamente, al final ha resultado que Dawkins cree en una religión –la ciencia– que sigue más por fe que por lógica». Por su lado, Newberg afirma que, «puesto que siempre estaremos atrapados en nuestro cerebro, todos nosotros, desde el más devoto hasta el ateo más recalcitrante, tenemos creencias. Simplemente son diferentes».

    Y en el repaso de la búsqueda científica de la divinidad, es obligado mencionar la física. Michael Faraday, el descubridor de la inducción electromagnética, decía que «toda la materia se mantiene en su lugar gracias a una fuerza. Tenemos que asumir que detrás de esa fuerza existe una mente consciente e inteligente». Casi dos siglos después, la física persigue la llamada partícula de Dios, es decir, el bosón de Higgs. El apodo viene de que esta escurridiza partícula parece haber existido sólo durante una decena de segundos después del Big Bang, pero en su corta existencia podría haber originado toda la materia. A pesar de que los físicos la buscan desde los años sesenta, aún no ha sido detectada. Dios se hace de rogar.

    Algunos metafísicos proponen que Dios ha caído del cielo y que se está despertando en cada individuo para crearse a sí mismo a través de su propia criatura. De modo que tal vez haya que buscar a Dios en las acciones.

    Publicado en El País, el 11/05/2007.


  11. Traducción de Fernando Cuartero
    Especial para Razón Atea

    El genoma del ser humano y del chimpancé varía en apenas un 1,2 %, aunque existe una diferencia crucial en las capacidades mentales y lingüísticas entre las dos especies. Un reciente estudio ha demostrado que una cierta forma de neuropsin, una proteína involucrada en la tarea de aprender y memorizar, aparece solamente en el sistema nervioso central de los seres humanos y se originó hace apenas unos 5 millones de años. El estudio, que también ha demostrado el mecanismo molecular de creación de esta nueva proteína, será publicado online en Human Mutation, la revista oficial de la Human Genome Variation Society.

    Liderados por el Dr. Bing Su, de la Academia china de ciencias de Kunming (China), los investigadores han analizado el ADN de seres humanos y varias especies de simios. Sus trabajos previos habían demostrado que el tipo neuropsin II, una variedad mayor de la proteína, no está presente en el córtex prefrontal (PFC) de algunos simios del Viejo Continente. En el estudio actual, han buscado la presencia de la variante del tipo II en el PFC de dos grandes especies de simios, chimpancés y orangutanes, y han encontrado que no estaba presente. Puesto que se calcula que estas dos especies divergieron, lo más recientemente posible, de nuestros antepasados humanos en unos 5 y 14 millones de años respectivamente, se demuestra que el tipo II de la proteína es una forma específica humana que se ha originado recientemente, como mucho en unos 5 millones de años.

    Al secuenciar el gen se reveló una mutación específica para los seres humanos, que produce un cambio en el patrón de anclaje del gen que produce la neuropsin, creando un nuevo lugar de anclaje y una proteína más larga. Al introducir esta mutación en el ADN del chimpancé se dio lugar a la creación del tipo neuropsin II. «Por tanto, la mutación específica humana no sólo es necesaria sino también suficiente para crear la nueva forma de anclaje», afirman los autores.

    Los resultados también mostraron un efecto de debilitamiento diferente del espacio de anclaje y una significativa reducción de la variante de neuropsin I en seres humanos y chimpancés en comparación con el presente en los macacos rhesus, una especie de mono del Antiguo Continente. Este patrón sugiere que antes de que se produjera la aparición del tipo II en el ser humano, el debilitamiento del tipo I ya existía en el antepasado común de seres humanos y chimpancés, implicando un proceso de varios pasos que condujo al cambio dramático aparecido en el patrón de anclaje de los seres humanos, según notan los autores. Los mismos han identificado una región de la secuencia del chimpancé que tiene un efecto de debilitamiento en el lugar de anclaje de la proteína que también se aplica, probablemente, a los seres humanos. «Es posible que en ambos la creación de la forma del anclaje de la nueva proteína y el debilitamiento de la misma, contribuyan a los cambios del patrón producidos durante la evolución de los primates, sugiriendo un proceso multi-pasos que, eventualmente, condujo al origen del tipo II en los seres humanos», según los autores.

    También hacen notar que otros estudios deberían demostrar la función biológica del tipo neuropsin II en los seres humanos, pues los 45 aminoácidos extra presentes en esta forma pueden causar cambios estructurales y funcionales de la proteína. Observan que para entender la base genética que produjo los cambios que apartaron a los seres humanos del resto de primates no humanos, otros recientes estudios se han centrado en identificar los genes que se han seleccionado positivamente durante elproceso de evolución humana. Y concluyen: «los actuales resultados subrayan la importancia potencial de la creación de las nuevas formas de anclaje en el sistema nervioso central para la aparición de la cognición humana».

    Fuente: John Wiley & Sons, Inc.

    Artículo original en Science Daily.