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  1. La virgen de la cocaína

    viernes, noviembre 27, 2009


    EFE- El film mexicano Morenita, el escándalo promete caldear los ánimos con el cartel que lo promociona, en el que se ve a la virgen de Guadalupe, símbolo nacional, delineada con lo que parece cocaína y junto a tres balas
    «El bien y el mal están en el mismo cartel, yo quiero ponerlo como un símbolo», ha explicado en conferencia de prensa el director de la cinta, el mexicano Alan Jonsson, quien ha reiterado en varias ocasiones que no busca ofender a nadie con la imagen, pero ha admitido que se buscó llegar hasta una imagen que llamara la atención.
    «Ser mexicano es ser guadalupano», ha explicado en referencia a la devoción que profesa gran parte del país y que hace a la «morenita del Tepeyac» medular para México. La virgen de Guadalupe es un icono de la identidad mexicana.
    Morenita, el escándalo narra cómo un joven, por una deuda con el narcotráfico, se ve forzado a robar la imagen sagrada de la virgen expuesta en la Basílica capitalina, corazón religioso del país.
    La imagen, protegida en la realidad por fuertes medidas de seguridad, quedó grabada en el ayate (poncho) del indígena Juan Diego después de que se le apareciera la virgen, según la tradición.
    Hace siete años, el estreno de El crimen del Padre Amaro, protagonizada por Gael García Bernal, fue objeto de fuertes protestas, debido a que cuestionaba el celibato, involucraba una imagen de la virgen, y hablaba de aborto.
    «La gente ha cambiado, ya no es tan fácil que se impresionen tanto», ha apuntado por su parte el crítico de cine Gerardo Gil, aunque el 90% de los mexicanos se declara católico, según datos oficiales.
    Gil ha descartado que los grupos de presión se hayan interesado por Morenita, ya que el filme no transgrede ningún dogma católico y «también han aprendido a no hacerlo» para no dar publicidad extra a una obra.
    «El director quiso generar la polémica, pero a la hora de la hora le tembló la mano», ha añadido el crítico, que ha agregado que lo que se cuestiona no es si la imagen es o no legítima, «sino la moral que hay detrás de eso».
    Jonsson rodó la peregrinación anual para honrar a la virgen, que atrae a millones de personas cada 12 de diciembre, y enseñó el material a la curia, que lo tomó como parte de un documental.
    La Iglesia aún no se ha pronunciado públicamente sobre el tema, pero, con polémica o sin ella, el protagonista del film, Horacio García, considera que estrenar la película, tal y como está el cine mexicano, y encima con 200 copias, «ya es un milagro».


  2. Nobel de Física y «apóstol del ateísmo»

    miércoles, noviembre 11, 2009

    © Daniel Utrilla
    Publicado en El Mundo

    Contraviniendo todas las leyes de la Física, Vitali Ginzburg no dejó de trabajar ni un solo día después de cumplir los 90 pese a la insuficiencia cardiaca que lastraba su salud.
    Nobel de Física en 2003 por sus aportaciones a la teoría de los materiales superconductores (fue el octavo ruso galardonado con este premio), Ginzburg participó en la fabricación de la primera bomba de Hidrógeno de la URSS (probada en 1949), y se convirtió en un fervoroso apóstol del ateísmo tras la caída del régimen comunista.
    Ginzburg, cuya actividad intelectual abarcó la Astrofísica, la Radioastronomía (estudió el origen de la radiación cósmica, la corona solar y los campos magnéticos intergalácticos), la Termodinámica de los fenómenos ferroeléctricos e incluso la Óptica de cristales, no creía en nada más allá del mundo físico. Ateo confeso y materialista convencido, remitió en 2007 junto con otros 10 científicos una carta abierta a Vladimir Putin, entonces presidente de Rusia, en la que criticaba el papel exagerado de la Iglesia Ortodoxa en la sociedad y satanizaba la enseñanza de Religión en las aulas. «Si creyera en Dios, me despertaría cada mañana diciéndole: "Gracias, Señor, por haber hecho de mí un físico teórico"», bromeó una vez en una entrevista televisada.
    A lo largo de sus 93 años de vida, Ginzburg demostró una capacidad de trabajo sobrenatural. Durante 40 años impartió puntualmente un seminario semanal en el Instituto de Física de la Academia de las Ciencias de Rusia, una cita intelectual que uno de los entusiastas que participaban en ella definió una vez como «orgía cerebral». En 2001 Ginzburg ofició el último de sus 1.700 seminarios.
    Por encima de sus pobladas cejas se extendía uno de los cerebros más brillantes de la Física teórica de la Unión Soviética. Ginzburg quedó imantado por la Física ya desde su más tierna infancia, cuando los boletines científicos desplazaron a los cuentos como lecturas de cabecera.
    Nacido en 1916 en el seno de una familia judía de ingenieros, sólo pudo estudiar cuatro años en la escuela, debido a que su escolarización se vio interrumpida por las reformas educativas impuestas por Lenin.
    Ginzburg se sacó el graduado escolar cuando ingresó en la universidad. En 1938 se graduó en la Facultad de Física de la universidad MGU, y en 1942 se doctoró coincidiendo con la invasión nazi de la URSS. Aquel invierno Ginzburg lo pasó en Kazán, donde el frío lo atenazó, apenas tenía comida y el agua se congelaba en la habitación. En 2003, en la ceremonia de entrega del Nobel de Física, bromeó acerca de aquel crudo invierno en Kazán, en el que situó el origen de su inexplicable atracción por «las bajas temperaturas», condición clave para que los materiales se transformen en superconductores de electricidad.
    Entre 1942 y 1962, encabezó la cátedra de transmisión de ondas en la Facultad de Física de Gorki (actual Nizhni Novgorod). A finales de los 40, Ginzburg comprobó, además, que no había en el mundo físico sustancia más inflexible que la muralla del Kremlin: el antisemitismo oficial cargó contra él después de haberse casado en segundas nupcias con una mujer acusada en 1944 de participar en un complot contra Stalin.
    Cuando su destino ya parecía marcado con plomo, fue reclutado para participar en la fabricación de la primera bomba de Hidrógeno junto al académico Andrei Sajarov. Por ello recibió la orden de Lenin y el premio Stalin de primer nivel. «Me salvó la bomba de hidrógeno», confesó Ginzburg en un artículo escrito para la comisión del premio Nobel.
    En 1951, sin embargo, fue apartado del proyecto en medio de una nueva ola de antisemitismo desatada por Stalin, cuya muerte en 1953 lo salvó de forma providencial de una condena segura.
    Ginzburg compartió el premio Nobel con Alexei Abrikosov y Anthony Leggett por sus aportaciones a la teoría de la superconductividad, que desarrolló en 1950 junto con el eminente físico Lev Landau. Las aplicaciones de la superconductividad se encuentran hoy en las máquinas de resonancia magnética de los hospitales e incluso en circuitos digitales y filtros de radiofrecuencia para estaciones de telefonía móvil. Ginzburg también formuló teorías sobre la propagación de ondas electromagnéticas en plasmas y el origen de la radiación cósmica.
    Autor de más de 400 artículos científicos, y de 12 monografías que son libros de cabecera para miles de científicos, Ginzburg fue redactor jefe de Éxitos de las ciencias físicas, una de las más influyentes revistas científicas de la URSS
    «Soy materialista, soy ateo, y soy partidario de la democracia, de la democracia y una vez más de la democracia», dijo en una de sus últimas entrevistas consciente de que la democracia, más que una ciencia exacta, es casi un milagro.
    No en vano, Ginzburg dirigió en 2005 un llamamiento para impedir el deslizamiento de Rusia hacia el pasado totalitario.
    Vitali Ginzburg, científico, nació el 4 de octubre de 1916 en Moscú, donde murió el 8 de noviembre de 2009.

  3. Un ateo toca tu puerta

    lunes, octubre 26, 2009


    © Alejandro Agostinelli
    En Magia Crítica

    Dos ateos militantes salieron a golpear puertas, tocar timbres e interceptar transeúntes para predicar la inexistencia de Dios. Visitaron Salt Lake City, Utah, estado donde cerca del 60 % de la población es mormona.
    Llevaron bajo el brazo un ejemplar de El origen de las especies, escrito por el profeta secular, Charles Darwin, y muchas pero muchas ganas de explicar por qué la Santa Biblia es puro cuento.
    En este videíto, que conocí gracias a Moisés Garrido, muestran cómo les fue.
    ¿Cómo reaccionas cuando un mormón o un Testigo de Jehová toca tu puerta?

    Ver también aquí.

  4. Saramago apunta contra Benedicto

    martes, octubre 20, 2009


    © Juan Lara
    Efe

    El Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, ha acusado al papa Benedicto XVI de «cinismo» y ha dicho que a la «insolencia reaccionaria» de la Iglesia hay que responderle con la «insolencia de la inteligencia viva».
    «Que Ratzinger tenga el valor de invocar a Dios para reforzar su neomedievalismo universal, a un Dios que jamás ha visto, con el que nunca se ha sentado a tomar un café, demuestra solamente el absoluto cinismo intelectual del personaje», expresó Saramago en un coloquio con el filósofo italiano Paolo Flores D’Arcais, quien publica Il fatto quotidiano, en coincidencia con su visita a Roma.
    Saramago se encuentra desde ayer en la capital italiana para presentar su libro Los cuadernos y reunirse con amigos italianos, como la Premio Nobel de Medicina 1986, Rita Levi Montalcini.
    En su charla con Flores D’Arcais, Saramago aseguró que él es un ateo «tranquilo», pero que ahora está cambiando de idea.
    «A las insolencias reaccionarias de la Iglesia católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la Tierra, a los que en realidad sólo les interesa el poder», afirmó.
    Según Saramago, a la Iglesia le importa poco el destino de las almas y lo que siempre ha buscado es el control de sus cuerpos. «La razón –añadió– puede ser una moral, usémosla».
    A la pregunta de si el escaso compromiso de escritores e intelectuales puede ser una de las causas de la crisis de la democracia, el escritor luso respondió que sí, pero que no sólo de ellos, ya que es toda la sociedad la que está en esas condiciones y ello lleva a una crisis de autoridad, de la familia, de las costumbres, una crisis moral en general.
    Saramago advirtió que en Europa está creciendo el fascismo y se mostró convencido de que en los próximos años «atacará con fuerza», por lo que –señaló– «tenemos que prepararnos para afrontar el odio y la sed de venganza que los fascistas están alimentando».
    «Aunque está claro que se presentarán con máscaras pseudodemocráticas, algunas de las cuales circulan ya entre nosotros, no debemos dejarnos engañar», subrayó.
    Saramago también tuvo tiempo para criticar al primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi.
    En declaraciones al diario ex comunista L’Unita, indicó que Berlusconi es la «enfermedad del país» y ayer en la charla con Flores D’Arcais expresó que lo que más caracteriza a la izquierda, en el plano internacional, es su «falta de ideas».
    La derecha, según Saramago, no necesita ideas para gobernar y ello se ve en Berlusconi, «que no tiene ninguna», pero la izquierda si no tiene ideas, no tiene nada que ofrecer a los ciudadanos, aseguró.
    La visita de Saramago a Roma se produjo un día antes de que hoy salga a la venta su reciente libro, Caín, en el que vuelve a ocuparse de la religión.
    Caín, la nueva novela de Saramago, saldrá a la venta hoy en español, portugués y catalán tanto en la Península Ibérica como en América Latina, aunque el autor ha escogido su propio país para presentarla.
    La esposa y traductora al español del escritor, Pilar del Río, confirmó a Efe que Saramago hará la presentación de su obra el domingo en un festival literario en el norte de Portugal.
    Casi un año después de publicar El viaje del elefante, Saramago cambia su registro irónico y cervantino por una novela de ficción que desgrana el mito bíblico de Caín desde una óptica nada religiosa, que recuerda a su controvertida El evangelio según Jesucristo (1991).

  5. Darse cuenta

    domingo, octubre 11, 2009


    Viñeta de Alberto Montt.
    Visto en Dosis Diarias.
    Gracias, Débora.

  6. La creación de Darwin

    jueves, octubre 01, 2009

    Se viene esta película. Me alegro por la misma, y porque está protagonizada por esa bella criatura llamada Jennifer Connelly.


  7. El día que el periodismo mató a Dios

    miércoles, septiembre 23, 2009



    © William Grimes

    Cualquier periodista quiere escribir un artículo que sea la sensación, y John T. Elson, editor de temas religiosos en la revista Time, no era una excepción. Pero en 1966 consiguió más de lo que hubiera podido esperar.
    Durante más de un año, Elson había trabajado en un artículo que examinaba radicales nuevas aproximaciones a la idea de Dios que había ido ganando contenido en seminarios, universidades, y con el público en general.
    Una vez completado, se convirtió en portada del ejemplar del 8 de abril, según se acercaba la Semana Santa. La propia portada atrapaba tu atención, la primera en los 43 años de historia de la revista en aparecer sin fotografía o ilustración alguna. Letras gigantes en color rojo sangre contra un fondo negro deletrando la pregunta «¿Dios ha muerto?»
    El ejemplar causó una sensación sólo igualada por el comentario hecho por John Lennon meses después en una revista para adolescentes afirmando que The Beatles eran más famosos que Jesucristo. El ejemplar con el «¿Dios ha muerto?» resultó ser el ejemplar más vendido en más de 20 años y provocó 3.500 cartas al director, el mayor número en su historia. Permanece como un momento clave de la década de los 60, testimonio de los cambios sociales que transformaban a los Estados Unidos.
    El tranquilo y estudioso Elson, fallecido el pasado 7 de septiembre a la edad de 78 años, no era en realidad un sensacionalista, y su artículo, para cualquiera que decidiera pasar de la portada, reflejaba su exquisita formación académica. Tibiamente titulado en el interior como «Hacia un Dios Escondido» comenzaba así: «¿Dios ha muerto? es una pregunta que excita tanto a los creyentes, quienes secretamente temen que así sea, como a los ateos, quienes probablemente sospechan que la respuesta es no».
    Durante seis páginas los lectores eran guiados a través de una controversia teológica y un panorama religioso en desplazamiento. Estaban sucediendo profundos cambios en la relación entre los creyentes y su fe, que se expresaban a través de las palabras de gente tanto eminente como ordinaria, enfrentandose a problemas fundamentales. Se citaba a Simone de Beauvoir, Claude Lévi-Strauss, Billy Graham o William Sloane Coffin. Pero también a un paseante en Tel-Aviv, a una clérigo holandesa y a un guionista de Hollywood.
    Más de 30 corresponsales en el extranjero fueron implicados en el proyecto, llevando a cabo hasta 300 entrevistas para medir el pensamiento contemporáneo sobre Dios y el mundo.
    «Secularización, ciencia, urbanización, todo hace comparativamente fácil para el hombre moderno preguntarse dónde está Dios ahora y difícil para el hombre de fe dar una respuesta, incluso a sí mismo» escribió Elson.
    John Truscott Elson había nacido el 29 de abril de 1931 en Vancouver. Su padre, Robert T. Elson pasó de reportero en Canadá a editor de alto nivel en Time y Life, y ayudó a escribir dos volumenes de la serie de tres Time, Inc., la historia oficial de la revista. Murió en 1987.
    John Elson fue educado en la Escuela de San Anselmo en Washington, y recibió su título de bachiller en 1953 en Notre Dame, además de un título de maestro en Inglés en Columbia en 1954.
    Ese año se casó con Rosemary Knorr. Ella cuenta que su marido muere en su casa de Manhattan después de dos años de salud muy delicada. Sobreviven a Elson también dos hijos, Hilary Elson Alter y Amanda Elson; dos hermanas, Elisabeth Elson y Brigid Elson, un hermano, R. Anthony Elson, y un nieto.
    Después de servir para la fuerza aerea en Japón, Elson trabajó para la agencia de prensa canadiense antes de ser fichado por Time y ser asignado a sus oficinas en Detroit. Como editor comenzó desde abajo, trabajando en distintos departamentos, llegando a alcanzar el puesto de editor jefe. Colaboró en la edición de todas las secciones de la revista excepto la dedicada a los negocios. Se retiró en 1987 pero siguió escribiendo para la revista hasta 1993.
    Como editor de temas religiosos Elson dejó su más profunda huella. Escribió numerosos artículos de portada sobre temas religiosos, y su «¿Dios ha muerto?» fue el décimo. Su seria cobertura sobre estos temas y argumentos hasta entonces sólo era posible encontrarla en revistas más especializadas.
    «Era Católico, con C mayúscula, y con c minúscula en sus intereses, profundamente y ampliamente leído» dice Jim Kelly, antiguo editor jefe de Time en una entrevista concedida la pasada semana. «Su capacidad para absorber una gran cantidad de información y transformarla en una historia legible era asombrosa».
    Sin duda Elson tocó un nervio. Los clérigos respondieron al desafío lanzado por la portada con el «¿Dios ha muerto?» en sus sermones dominicales. Las publicaciones y periódicos religiosos también se lanzaron. El titular que muchos leyeron no como una pregunta sino como un simple «Dios ha muerto» provocó una gran sensación.
    «Su fea portada es un desafío blasfemo y, tratándose de las vísperas de Semana Santa, una afrenta a cualquier judío o cristiano creyente» escribía un lector. Otros escribieron también para explicar su fe de forma fervorosa. Los ateos se limitaron a regodearse.
    Algunos consiguieron explicar sus sensaciones con una sola palabra. Norine McGuire desde chicago respondió al bombazo de Time con un simple «Señor: No». Inmediatamente debajo de su carta Time incluyó la de Richard L. Storatz desde Notre Dame, que decía: «Señor: Sí».

    Más sobre Dios en La Media Hostia.

  8. Idea de cuerpo

    viernes, septiembre 11, 2009

    Cuerpo (Idea de) / Materialismo filosófico / Materialismo corporeísta / Sujeto operatorio como sujeto corpóreo



    La Idea de «Cuerpo» ocupa un lugar privilegiado en el sistema del materialismo filosófico. El materialismo filosófico no es, desde luego, un corporeísmo (en cualquiera de sus versiones, como pudiera serlo la del corpuscularismo de los atomistas griegos) porque no reduce la materia a la condición de materia corpórea [ver aquí y aquí]. Hay materias incorpóreas, y no solamente contando con la materia segundogenérica o terciogenérica, sino también contando con contenidos propios de la materia primogenérica [ver aquí y aquí] (una onda gravitacional einsteiniana [h=g-g0] determinada por una masa corpórea que deforma el espacio-tiempo, no es corpórea ni másica; algunos físicos llegan incluso a considerarla como una «onda inmaterial» denominación absurda desde el punto de vista materialista, que sólo se explica en el supuesto de una ecuación previa entre materia y corporeidad).
    Sin embargo, la materia corpórea, los cuerpos, no son «un tipo de realidad entre otros» o incluso un tipo de realidad comparativamente irrelevante, sobre todo cuando se tiene en cuenta «la amplitud inabarcable de los procesos materiales que nos abre la perspectiva de la materia ontológico-general» [ver]; porque no es imposible fingir la posibilidad de situarnos en la perspectiva de esa materia ontológico-general en un momento «anterior» a la «aparición de los cuerpos» entre otros millones y millones de seres, como es imposible fingir, al modo de la Ontoteología, que podamos situarnos en la perspectiva de un Dios creador en el momento anterior a la «aparición de los Espíritus» (Querubines, Serafines...., Arcángeles...). Nuestros punto de partida es siempre el «mundo de los cuerpos». Y aun cuando desde un punto de vista ontológico regresemos a una perspectiva global desde la cual los cuerpos se nos den como una mera subclase de realidades (y ello, tanto si esta perspectiva global es la de la Ontoteología neoplatónica, como si es la perspectiva del «vacío cuántico», o de la Doctrina de los Tres Géneros de Materialidad), no cabe fingir que podamos situarnos en algún tipo de realidad incorpórea, aunque se postulase como material, para deducir o derivar de ella a los cuerpos, como pretenden algunos físicos contemporáneos (pongamos por caso Gunzig o Nordon cuando postulan un «vacío cuántico» y unas «fluctuaciones cuánticas» dadas en ese vacío y capaces de «desgarrar» el espacio-tiempo de Minkowski para dar lugar al mundo de los cuerpos sin necesidad de pasar por una singularidad correspondiente a un big-bang).
    Es imposible evitar el «dialelo corporeísta»: para «deducir» a los cuerpos hay que partir ya de los cuerpos. En efecto, la «deducción», como cualquier otra deducción racional, implica la actividad de un sujeto operatorio; pero el sujeto operatorio es un sujeto corpóreo (las operaciones racionales son operaciones «quirúrgicas», que consisten en separar o aproximar cuerpos) [aquí, aquí y aquí]. Lo que decimos de los cuerpos, por tanto, respecto de la realidad (o del Ser) en general, tenemos que decirlo también de los vivientes, respecto de los cuerpos: los vivientes orgánicos (descartado, por supuesto, el hilozoísmo) constituyen una subclase relativamente insignificante en proporción con la extensión desbordada de los cuerpos abióticos; sin embargo, no cabe fingir que nos situamos en el plano de los cuerpos en general, puesto que el sujeto operatorio no es solamente un cuerpo, sino un cuerpo viviente. Y no habiendo ninguna razón para suponer que puedan existir vivientes incorpóreos (es decir, espíritus) será preciso concretar la referencia del materialismo filosófico a los cuerpos a través de los sujetos corpóreos vivientes, redefiniendo al materialismo, en cuanto opuesto al espiritualismo, como la concepción que afirma la condición corpórea de todo viviente. Afirmación que no implica la recíproca, por cuanto la tesis según la cual todo viviente es corpóreo no implica que todo ser corpóreo haya de ser viviente. Ahora bien, un sujeto operatorio solamente puede desarrollar su actividad entre otros cuerpos de su entorno. El «mundo de los cuerpos» se nos presenta, por tanto, como el mismo espacio práctico (operatorio) de los sujetos racionales y la conservación de los cuerpos de estos sujetos corpóreos como la «primera ley» de la sindéresis, como el principio mismo de la ética [aquí]. Es preciso, en conclusión, partir de los cuerpos y regresar desde ellos, a lo sumo, a la materia incorpórea, pero sabiendo que el progressus [aquí] desde esta materia a los cuerpos, no es originario, sino, en virtud del «dialelo corpóreo», dialéctico.
    Por lo demás, la importancia de estas consideraciones es muy grande, sobre todo por sus consecuencias críticas en relación, principalmente, a ciertas formulaciones actuales del llamado «principio antrópico», particularmente del llamado «principio antrópico final». Si quienes lo postulan llegan a afirmar que «la evolución del universo, desde su originario estado de plasma electrónico, está orientada a hacer posible la vida formada sobre el carbono» (Wheeler: «El Universo es tan grande [y, por tanto, en función de la teoría de la expansión, tan viejo] porque sólo así el hombre pudo estar aquí») es simplemente porque, ignorando el dialelo corpóreo, creen poder situarse en un plasma electrónico sustantivado, o incluso en un vacío cuántico anterior a los cuerpos, cuando, en rigor, aquel plasma o este vacío, como cualquier otra disposición de la materia primogenérica (no sólo incorpórea, sino incluso abiótica), sólo puede sernos dada desde la perspectiva del «mundo de los cuerpos» sobre los que actúan los sujetos operatorios corpóreos.

    El materialismo filosófico prescribe partir, por tanto, del sujeto operatorio actuando ante otros cuerpos, así como del análisis de las condiciones («fenomenológicas») implícitas en esta situación dialécticamente originaria. Este análisis nos permitirá, por ejemplo, precisar que el «punto de partida» no es tanto la consideración de la «inserción del hombre en el mundo» (consideración que arrastra una excesiva construcción metafísica: «Mundo», «Hombre»), sino la constatación de la actuación de sujetos operatorios concretos (dados en el campo antropológico-histórico) ante cuerpos de su entorno también muy precisos, y en esto cabe cifrar el «privilegio» que el materialismo filósofico reconoce a los cuerpos, y más precisamente, a los cuerpos vivientes, puesto que los sujetos corpóreos son organismos en el conjunto de la realidad, de la materia. El análisis fenomenológico de la misma actuación de los sujetos operatorios (en operaciones tales como «empuñar una hacha de silex», «disparar una flecha», pero también «masticar» o «aprehender el alimento») nos permite constatar la condición apotética de los cuerpos a los cuales el sujeto corpóreo aplica sus operaciones [aquí, aquí, aquí y aquí].
    Los cuerpos se presentan al sujeto operatorio como volúmenes sólidos (o próximos al estado sólido o al menos dados en función de este estado) más o menos alejados del propio sujeto que se aproxima a ellos, para componerlos o desgarrarlos (a fin de llevárselos a la boca) o para huir de ellos: los cuerpos son originariamente, desde el punto de vista fenomenológico, «bultos» y aun bultos animados (es decir, otros sujetos operatorios, humanos o no humanos: «bulto» procede de vultus = rostro); los cuerpos son, por tanto, volúmenes tridimensionales y su tridimensionalidad habrá que considerarla como constitutiva de la propia estructura de los cuerpos, es decir, no podrá ser «deducida» o «derivada» (y esto en virtud del «dialelo corpóreo») a partir de cualquier tipo de realidad incorpórea n-dimensional (apelar a la «estructura tridimensional del ojo» que percibe los cuerpos tridimensionales para explicar la tridimensionalidad de los mismos, como hacía H. Poincaré, es incurrir en el dialelo con el agravante de tratarlo como si fuese un principio explicativo; fundar la tridimensionalidad del universo físico alegando el «principio antrópico», como hacen algunos defensores del «principio antrópico fuerte», es también incurrir en el dialelo corpóreo). Los espacios n-dimensionales son construcciones lógico-matemáticas (no físicas) derivadas de los espacios corpóreos. Por ello la pregunta: «¿por qué los cuerpos de nuestro entorno son tridimensionales y no tetra, penta o n-dimensionales?» es capciosa, porque supone que pueden existir cuerpos de más de tres dimensiones, cuando lo que sucede es que si el mundo de los cuerpos no tuviese tres dimensiones no sería mundo porque el sujeto operatorio tampoco sería corpóreo.
    El mundo de los cuerpos tiene, por tanto, el privilegio gnoseológico de ser el horizonte obligado desde el cual se desarrolla el regressus hacia tipos de realidad material no corpórea; pero este privilegio gnoseológico no ha de confundirse con un privilegio ontológico, en el sentido del materialismo corporeísta. Aun cuando, en virtud del «dialelo» todos los contenidos corpóreos abióticos, pero también los contenidos incorpóreos del Mundo, hayan de considerarse como determinados a partir del Mundo constituido a escala de los sujetos corpóreos vivientes (hombres y animales, por lo menos a partir de los celomados, en cuanto se conforman como «cavidades» en el conjunto del Mundo de los cuerpos) sin embargo es evidente que la misma dialéctica del progressus al mundo de los cuerpos, tras el regressus a lo incorpóreo material, nos obliga a retirar cualquier tendencia a la sustancialización del mundo fenoménico de los cuerpos en beneficio de una visión de este mundo como mundo de apariencias, si no de apariencias subjetivas, sí de apariencias objetivas (de los cuerpos ante otros cuerpos), dadas en función, no solamente de materiales incorpóreos especiales (ondas electromagnéticas o gravitatorias), sino también de la materia ontológico general. Esta conclusión obliga, a su vez, al materialismo filosófico a retirar cualquier tendencia a concebir el Universo de forma que se aproxime al tipo de una Scala Naturae, según la cual fuera posible establecer, como un primer escalón, una primera capa abiótica, o incluso incorpórea, a la que sucesivamente fueran agregándose los restantes «niveles emergentes de complejidad» hasta llegar al hombre. La teoría de los escalones según niveles de complejidad es uno de los resultados del desconocimiento del dialelo corpóreo-viviente (si es más baja la complejidad de ciertos niveles de integración es debido a que proceden del análisis de niveles de complejidad comparativamente superior, pero no porque lo sean en sí mismos). La capa de complejidad «más baja» que se supone dada en el intervalo que va de 0 a 10-43 segundos en la «singularidad originaria», no constituye, en definitiva, el «primer escalón ontológico» del universo material, sino, a lo sumo, el «primer escalón gnoseológico» establecido desde las categorías físicas [aquí].

    Artículo del Diccionario filosófico, de Pelayo García Sierra.

  9. Sam Harris entrevistado por Bill Maher

    miércoles, agosto 26, 2009



    Encomiable trabajo de traducción de Ismael Valladolid Torres (La Media Hostia).

  10. La religión es una risa

    sábado, agosto 15, 2009

    Va de broma: humor ateo


    © Dorene Braun
    Norfolk Brights Examiner
    Traducido para Rebelión por Anahí Seri

    Tal vez sea cierto que sólo el sexo y la política inspiran más humor que la religión. Sin embargo, mientras que incluso los políticos se ríen de la política, y de la mayoría de quienes hacen bromas sobre el sexo se puede afirmar que han tenido experiencia de primera mano sobre lo ridículamente divertido que puede llegar a ser el sexo, en cambio, el humor religioso parece proceder casi exclusivamente de quienes rechazan la religión.
    Los teístas tampoco se cortan a la hora de ridiculizar a los no teístas, pero no parece que los chistes sobre los ateos sean, ni de lejos, igual de populares en Internet. Quizás el humor dirigido hacia los ateos simplemente no sea tan divertido, o sólo pueda ser malévolo. Así lo cree quien esto suscribe, aunque debe admitir que ella no es imparcial. Es prácticamente seguro que los teístas se sienten igual de ofendidos por el humor de los ateos.
    En cualquier caso, hay tantas cosas en el ciberespacio para entretener e iluminar a los brights [1] que de vez en cuando hay que mencionarlo. Lo que sigue no es más que una pequeña muestra.
    El sitio web del ateísmo positivo mantiene la Big List of Quotations (lista de grandes citas) así como un generador aleatorio de citas que proporciona una cada vez que se visita la página web. Para quienes disfrutan echando un vistazo ocasional a sitios como «Astronomy Picture of the Day» o la definición diaria del «Urban Dictionary», el generador aleatorio de citas puede aportar una cita diaria que nos hace reflexionar y en ocasiones nos provoca una carcajada.
    El sitio web Godless Geeks (Cretinos Descreídos) incluye una página con cientos de pruebas de la existencia de Dios, comenzando con clásicos como el argumento ontológico o el teleológico para pasar después al argumento de los milagros, el argumento del argumento o el argumento de la depresión clínica no tratada.
    Después del artículo en el que se mencionaba a los Cuatro Jinetes del Contra apocalipsis, un lector ha enviado un enlace a un cómic sobre el apocalipsis ateo ofrecido por Subnormality.
    La National Secular Society (NSS) (Sociedad Nacional Laica) del Reino Unido ofrece certificados de desbautizo, que pueden adquirir quienes deseen deshacer su bautizo. Si bien la NSS afirma que los certificados son algo humorístico, los que han abandonado la religión en pro del racionalismo se están tomando en serio los desbautizos, y algunos incluso participan en ceremonias de desbautizo antes de solicitar que sus nombres se eliminen de los registros bautismales de la iglesia. En Gran Bretaña se han descargado más de cien mil certificados, y las ceremonias de desbautizo también se celebran en USA.
    Los residentes de Norfolk no tiene más que ir que al sitio web Science and Reason in Hampton Roads donde hallarán varias páginas de humor; entre ellas, Ciencia Creacionista 101, pegatinas para libros de texto y «Por qué no te quieres casar con un científico».
    Como dice el proverbio, Todo aquello que merece ser tomado en serio merece ser objeto de broma.

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    Más «humor ateo».

  11. ¿El boom del ateísmo?

    sábado, agosto 01, 2009




    BBC Mundo
    Redacción


    En el Reino Unido esta semana abrió un campamento de verano un tanto particular: a Dios no le está permitido entrar.
    Es que no lo organizan los scouts ni grupos religiosos.
    Camp Quest es el primero pensado para jóvenes de padres ateos. La idea es fomentarles el pensamiento crítico a niños de entre 7 y 17 años y que disfruten un campamento «libre de dogmas religiosos».
    Está «dedicado a mejorar la condición humana a través de la investigación racional, el pensamiento crítico y creativo, el método científico... y la separación de la religión y el Estado», aseguran los organizadores.
    Los niños también jugarán, claro.

    ¿Nueva militancia?
    La idea de este tipo de campamentos, que ya se realizan desde hace 13 años en Estados Unidos, coincide con una necesidad expresada por Richard Dawkins, biólogo evolutivo británico y uno de los principales defensores del ateísmo.
    Dawkins, conocido por su beligerancia antirreligiosa, ha escrito el libro El espejismo de Dios, un manifiesto sobre la no existencia de un creador divino, y El gen egoísta, entre otras obras.
    Dawkins aboga por una nueva militancia que defienda el derecho de las personas a expresar libremente el hecho de no creer en Dios. Y que esto se traduzca en una mayor presencia de los no creyentes en la sociedad.
    Ha emprendido campañas a favor del ateísmo y el libre pensamiento como la Out Campaign (Campaña para darse a conocer), donde se insta a los no creyentes a que «salgan del clóset» y se «liberen» porque, se asegura, «los ateos son más numerosos que lo que la mayoría de la gente piensa».
    Pero no se trata solamente de darse a conocer. La idea es tener voz y voto en las discusiones sobre aspectos fundamentales en la sociedad. Así como cuando se hacen consultas para resolver dilemas se llama a grupos religiosos para que participen en el debate, cada vez más personas en todo el mundo están señalando que hace falta el punto de vista de quienes no tienen a un dios como punto de referencia de su código moral.
    Esto además de asuntos más pragmáticos. Tradicionalmente las religiones han tenido un monopolio cuando se trata de acompañar a la gente en momentos cruciales de su vida. Los ateos están buscando una alternativa que le pueda ofrecer a quienes piensan como ellos una alternativa que no choque con su forma de pensar. Se trata, por ejemplo, de hacerle fácil a una familia en duelo marcar el momento con algún tipo de ceremonia que no les genere un problema moral.

    Ateísmo sobre ruedas
    El Reino Unido ya había mostrado estar a la vanguardia de estos movimientos cuando el año pasado los tradicionales autobuses de Londres empezaron a circular con clic un llamativo afiche.
    «Probablemente Dios no existe así que deja de preocuparte y disfruta tu vida», podía leerse.
    La campaña atea fue organizada por The British Humanist Foundation (Fundación Humanista Británica) y apoyada por Dawkins.
    La idea fue imitada en algunas ciudades españolas, clic con Barcelona a la cabeza.
    El promotor en la capital catalana fue Albert Riba, presidente de la Unión de Ateos y Librepensadores de España, que agrupa a siete asociaciones en todo el país.

    «Parecía que éramos dos o tres»
    Riba le dijo a BBC Mundo que el objetivo de la campaña fue «darle visibilidad a los ateos, que parecía que éramos dos o tres en España y debatir cuál era nuestro papel social, posicionarnos».
    Aseguró que la Unión busca «transmitir que la moral de un ateo vale lo mismo que la de un católico. Eso la ciudadanía lo está empezando a entender pero la estructura eclesial, no».
    Riba explicó que los objetivos son «defender la libertad de conciencia, luchar por un Estado laico y difundir el pensamiento ateo». También se «pretende pararle los pies a las religiones que tienen un alto grado de agresión y buscan imponer su forma de pensar».
    Consultado sobre si existe una nueva militancia del ateísmo, Riba dijo: «No queremos ni podemos salvar a nadie, ni vamos a enviar misioneros para decir que la salvación es el ateísmo. No vamos a hacer militancia en ese sentido, sino para crear puentes de diálogo».

    ¿Qué pasa en América Latina?
    La región cuenta, por ejemplo, con las dos mayores feligresías católicas del mundo: Brasil y México. Y otras religiones también mantienen una sólida presencia.
    Sin embargo, en una zona tradicionalmente fértil para la creencia divina, el movimiento ateo avanza, lentamente, y ya cuenta con algunas organizaciones e iniciativas.
    En Colombia los ateos han empezado a salir del clóset.
    El Manual de Ateología, escrito por 16 personalidades que niegan o dudan de la existencia de Dios se convirtió en un éxito de ventas, toda una sorpresa en un país donde el 90% de la población se declara cristiana.
    En tanto, en Argentina, el año pasado se organizó el primer congreso de ateos.
    Fernando Lozada, presidente del Congreso Nacional de Ateísmo, delegado de la Asociación Civil de Ateos en Argentina y promotor del evento, le dijo a BBC Mundo que «ahora la gente se anima más a decir que es ateo. Pasa lo que pasó con los grupos gays, la gente se anima a luchar por sus derechos, pero estamos en los inicios».
    Lozada explicó que se busca, entre otras cosas, «lograr que el ateísmo no sea mal visto en la sociedad, que logre el respeto como cualquier otra ideología o religión».
    Y le contó a BBC Mundo que en marzo de este año fue parte de una apostasía (negar la fe recibida en el bautismo y renunciar a la Iglesia Católica) en la que participaron 1.500 personas. «Como puede pasar con cualquier partido político o equipo de fútbol, uno debe poder desafiliarse».
    Lozada, que había sido bautizado y renunció en este evento, aseguró que «lo vio importante como un movimiento político, como una manera de presionar. Que las leyes estén influenciadas por una moral católica no es totalmente democrático, hace que haya que militar políticamente, no en el sentido partidario proselitista, sino social».
    Campamentos, autobuses y manuales... los ateos empiezan a mostrar su fervor (¿religioso? No, gracias), pero ¿estamos ante un nuevo movimiento?