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  1. A la memoria de un maldito

    viernes, agosto 31, 2007

    Charles Baudelaire (1821-1867)
    A 140 años de su muerte



    Remordimiento póstumo
    Traducción de Fernando G. Toledo


    Cuando por fin te duermas, mi bella tenebrosa,
    bajo un mausoleo con piedra negra tallada;
    cuando ya no te quede por alcoba o morada
    más que una cueva húmeda y una hueca fosa;

    cuando oprima tu aterrado pecho aquella losa
    y tus caderas hayan perdido la elegancia
    se irán de tu corazón el latido y el ansia
    y tus pies extraviarán su marcha presurosa.

    La tumba, confidente del sueño inacabado
    (pues las tumbas siempre comprenden a los poetas),
    en esas noches largas de sueño desterrado,

    te dirá: «¿de qué sirvió, cortesana berreta,
    haber ignorado de los muertos el lamento?».
    Y te comerá el gusano del remordimiento.



    Remords posthume: Lorsque tu dormiras, ma belle ténébreuse, / Au fond d’un monument construit en marbre noir, / Et lorsque tu n’auras pour alcôve et manoir / Qu’un caveau pluvieux et qu’une fosse creuse ; // Quand la pierre, opprimant ta poitrine peureuse / Et tes flancs qu’assouplit un charmant nonchaloir, / Empêchera ton cœur de battre et de vouloir, / Et tes pieds de courir leur course aventureuse, // Le tombeau, confident de mon rêve infini / (Car le tombeau toujours comprendra le poète), / Durant ces grandes nuits d’où le somme est banni, // Te dira : « Que vous sert, courtisane imparfaite, / De n’avoir pas connu ce que pleurent les morts ?» / — Et le ver rongera ta peau comme un remords.

    Nota del traductor: todo aquel a quien el doceavo verso le resulte disonante, al recurrir a la expresión argentinizante "berreta", bien puede consolarse leyendo el verso de la siguiente manera:

    te dirá «¿de qué sirvió, cortesana incompleta...»

  2. Sólo esa piedra quiero

    jueves, agosto 30, 2007

    H.O.

    En cierta calle hay cierta firme puerta
    con su timbre y su número preciso
    y un sabor a perdido paraíso,
    que en los atardeceres no está abierta
    a mi paso. Cumplida la jornada,
    una esperada voz me esperaría
    en la disgregación de cada día
    y en la paz de la noche enamorada.
    Esas cosas no son. Otra es mi suerte:
    Las vagas horas, la memoria impura,
    el abuso de la literatura
    y en el confín la no gustada muerte.
    Sólo esa piedra quiero. Sólo pido
    las dos abstractas fechas y el olvido.




    Poema: Jorge Luis Borges
    Música: Pedro Aznar
    Intérpretes: Jairo y Pedro Aznar (del disco Caja de música).


  3. Epifanía realista

    martes, agosto 28, 2007

    Esta obra es parte del esfuerzo de toda una vida de actualizar la filosofía con el auxilio de la ciencia y de desenmascarar la falsa filosofía que se hace pasar por ciencia. Lo que me inició en este camino, cuando acababa la escuela secundaria, fue la lectura de algunos de los libros de divulgación de la ciencia más vendidos en la década de 1930, los de los famosos astrofísicos sir Arthur Eddington y sir James Jeans. Eddington, el primero en confirmar la teoría gravitatoria de Einstein, era un idealista subjetivo: sostenía que sólo descubrimos lo que ya está en nuestras mentes. Jeans era un idealista objetivo: enseñaba que el universo es un texto matemático escrito por Dios. Yo deseaba refutar esas ideas, pero no podía hacerlo a causa de que carecía del necesario conocimiento: he ahí el motivo por el cual decidí estudiar física. Sin embargo, al comienzo de mi trabajo de investigación en física cuántica, a principios de la década de 1940, me tragué la interpretación estándar o de Copenhague, que es operacionista y, por ende, semisubjetivista. Mi epifanía realista llegó una década más tarde, durante un descanso en una de las reuniones de la Asociación Física Argentina: de pronto me di cuenta de que, cuando se describe un electrón libre o se calculan los niveles de energía de un átomo, solamente se utilizan variables que describen las propiedades de una cosa que no está siendo observada por nadie, vale decir una cosa en sí. Esta experiencia me sugirió la idea de que muchos de los pretendidos resultados filosóficos de la ciencia constituyen, en realidad, una filosofía ya rancia, que tiene un papel únicamente decorativo en la investigación científica.

    Mario Bunge
    De la introducción para A la caza de la realidad (2007)

  4. La campaña ENTRAR (a la celda)

    jueves, agosto 23, 2007

    Capítulo 272, Parte 36, de las Leyes generales del Estado de Massachusetts:

    «Quien blasfemase deliberadamente contra el nombre sagrado de Dios negando, maldiciendo o reprochando a Dios con contumacia su creación, su gobierno o su juicio final del mundo, o maldiciendo o reprochando a Jesucristo o al Espíritu Santo con contumacia o sometiendo a desprecio y ridículo las sagradas palabras de Dios contenidas en las sagradas escrituras, será castigado a encarcelamiento de no más de un año o a una multa de no más de trescientos dólares, y quedará obligado a mantener un buen comportamiento»

    Avísenle a Dawkins.

  5. Cómo contamina la religión

    miércoles, agosto 22, 2007

    a) en 2005, una encuesta realizada entre los miembros de la asociación de profesores de ciencias de EU reveló que 30% de ellos señalaron que eran presionados para omitir la teoría de la evolución en sus clases, y 31% que les pedían incluir en sus materias ideas no científicas como alternativas a la evolución; b) en 2006, el estudio Baylor sobre religión realizado en 1,721 adultos mostró que 69% pensaban que se debería permitir rezar en las escuelas públicas, 25% dijo que algunas de las observaciones descritas de objetos voladores no identificados, eran probablemente naves espaciales de otros planetas y 88% afirmó, sorprendentemente para mí, que rechazaban la idea de que Dios favorecía a uno de sus partidos políticos en particular, y c) una encuesta de la revista Newsweek realizada el presente año en 1,004 adultos, mostró que 48% de ellos creía que Dios había creado a los humanos en su forma actual en los últimos 10,000 años; 30% que los humanos habíamos evolucionado de formas de vida más simples con la guía de Dios, y en relación a la teoría de la evolución, 48% pensó que está bien sustentado por los datos; y 39%, que no.

    Fragmento del artículo ¿Debe la ciencia hablar con la religión?, sobre el diálogo entre L. Krauss y R. Dawkins, publicado por Crónica (México).

  6. La campaña SALIR

    sábado, agosto 18, 2007



    © Richard Dawkins

    En los oscuros días de 1940, el gobierno francés previo al régimen de Vichy fue advertido por sus generales de que «en tres semanas Inglaterra tendrá el cuello retorcido como el de un pollo». Winston Churchill, después de la Batalla de Inglaterra, respondería con sarcasmo: «sólo algunos pollos, sólo algunos cuellos».
    De manera similar, hoy en día los libros más vendidos sobre el «Nuevo Ateísmo» están siendo desacreditados por aquellos que quieren que su impacto sea mínimo con una frase equivalente: «sólo le predican al coro». ¡¿«Sólo»?! ¡¿al «coro»?!
    Estoy persuadido –admitiendo lo subjetivo de las impresiones y la ausencia de información rigurosa– de que el grado de religiosidad en los Estados Unidos es muy exagerado. Nuestro coro es mucho más grande de lo que mucha gente cree. Aún cuando las personas religiosas son muchas más que las ateas, no son tantas como creen, ni tantas como tememos.
    Para decir esto me baso no sólo en las conversaciones sostenidas durante la gira de promoción de mi libro y las sostenidas en las giras similares de mis colegas Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens, sino también en las encuestas informales difundidas ampliamente a través de internet. No en las de nuestra propia página web –cuyos colaboradores tienen un sesgo natural hacia el ateísmo– sino, por ejemplo, en los sitios de Amazon y YouTube, cuyos visitantes son principalmente jóvenes. Y aún cuando los religiosos tengan los números, nosotros tenemos los argumentos, tenemos a la historia de nuestro lado y caminamos al son de un redoble cada vez más sonoro, pues podemos oírlo también en los pasos que nos acompañan.
    Nuestro coro es grande, pero en su mayoría permanece encerrado. Nuestro repertorio incluye las mejores melodías, pero muchos de nosotros sólo murmuramos sus letras, en voz baja, con la cabeza gacha y los ojos hacia el suelo. Sean entonces dirigidos nuestros esfuerzos de despertar conciencias, no hacia a la gente religiosa, sino a animar a los no religiosos para que acepten que lo son, ante ellos mismos, ante sus familias y ante el mundo. Es éste el propósito de esta campaña, la campaña SALIR.

    Antes de continuar debo advertir de una posible malinterpretación. La obvia comparación con el «salir del closet» de la comunidad homosexual puede llevar a interpretar el «salir» como verbo transitivo cuyo objeto sea el desafortunado sujeto aún no preparado para confiar en el mundo. Nuestra campaña SALIR no tiene nada, repito, NADA que ver con el «salir» en ese sentido activo. Si un ateo desea salir es una decisión que él, y nadie más que él, debe de tomar. Lo que nosotros podemos hacer es proveer apoyo y ánimo a todos aquellos que deseen salir por sí mismos. Esto le puede parecer trivial a la gente de muchas partes de Europa o de ciertas regiones urbanas de los Estados Unidos dominadas por intelectuales, en donde el apoyo y el ánimo son innecesarios. Pero es cualquier cosa –salvo trivial– para la gente de muchas otras zonas de los Estados Unidos y, más aun, para la de aquellas partes del mundo islámico en las que la apostasía se castiga con la muerte, conforme a los preceptos coránicos.
    La campaña SALIR tiene entonces muchas facetas. SALIR ADELANTE mostrando solidaridad y camaradería con aquellos que aún ya se animaron a salir o con aquellos que están tomando valor para hacerlo. SALIR AL FRENTE y formar asociaciones, grupos, foros de internet. Asistir a campañas y marchas. Asociarse a grupos existentes. SALIR EN DEFENSA y escribir cartas a los periódicos locales, presionar a los representantes políticos a nivel local y nacional. Mientras más gente SALGA –y que se sepa que lo han hecho– más fácil será para otros seguirlos.
    SALGAN y organicen actividades y eventos en su vecindad. Inscríbanse en alguna asociación atea local o formen una. Peguen una calcomanía en su automóvil. Usen ropa con símbolos distintivos hechos por ustedes mismos o adquiridos en lugares como CafePress o no usen nada, pero no se amilanen con la idea de ser contados entre los ateos. Lo admito, simpatizo con aquellos escépticos que temen que estemos engendrando una suerte de ortodoxia cuasi-religiosa. Nos guste o no, me temo que tendremos que tragarnos ese poco de orgullo si deseamos poder influir sobre el mundo real. De lo contrario, nunca superaremos el ser como un rebaño de gatos. Si aún lo dudan, échenle un vistazo a la exhortación de P. Z. Myers.
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    SALGAN y exijan que la Iglesia se mantenga fuera de las escuelas, que se respete el principio de separación entre Iglesia y Estado. SALGAN y exhorten a otros a salir. Los ateos no son demonios con cuernos y cola, son gente como todos. Demuéstrenlo con ejemplos: la agradable vecina puede ser una atea, lo mismo el doctor, el bibliotecario, el operador de computadoras, el taxista, el peluquero, el animador, el cantante, el chofer, el comediante. Los ateos son gente común que solamente tienen una interpretación diferente sobre el origen del cosmos, no hay por qué alarmarse.
    ¿Qué otras cosas podemos imaginar? Bien, sugiéranlas ustedes mismos. Voten en contra de representantes que discriminen a los no-religiosos en la forma como lo hizo George Bush padre cuando dijo que los ateos no eran ciudadanos de una nación regida por Dios. Los políticos siguen a los votos y sólo podrán contar los de los ateos que hayan SALIDO. Algunos ateos se resignan de antemano a un fracaso pensando que nunca seremos efectivos debido a que no somos mayoría, pero para ser efectivos lo único que tenemos que hacer es ser reconocidos por los legisladores como una minoría suficientemente grande. Los ateos somos más numerosos que los judíos religiosos, y sin embargo no tenemos ni una pequeña parte del poder político que tienen ellos por la sencilla razón de que no hemos podido actuar unidos en la forma en que los judíos brillantemente lo han hecho: nuevamente nos comportamos como un rebaño de gatos. Y este argumento se aplica no sólo con los políticos, sino también con los que hacen publicidad, con la televisión, la radio y el cine, con los que quieren vender algo. Quien quiera vendernos algo acudirá a las estadísticas demográficas. Debemos entonces ponernos de pie para ser contados, de modo que las estadísticas reflejen nuestros gustos y nuestras opiniones. Esto hará las cosas más fáciles para la siguiente generación de ateos. Coloquen «ateo» en cualquier formulario en el que se les pida sus datos personales, especialmente en el del siguiente censo poblacional.
    ¡SALGAN! Algunos podrían hasta celebrar fiestas de SALIDA en donde se celebre con alegría el coraje de todos aquellos que decidieron poner a un lado los hábitos de toda una vida, o las costumbres de sus ancestros, para abrazar una vida libre de supersticiones e irrumpir en el mundo real. Rompan con el conformismo religioso y, celebrando su nueva libertad, rompan una botella de champaña.

    Artículo original.

  7. Las creencias de los españoles

    domingo, agosto 12, 2007

    © Fernando G. Toledo

    ntes de los problemas con los extraterrestres de J.J. Benítez, sus mesías anacrónicos y sus nunca bien ponderados moaíes voladores, Luis Alfonso Gámez daba a conocer los resultados del Estudio Fundación BBVA sobre Actitudes Sociales de los Españoles. Esta investigación ha ofrecido resultados interesantes, entre ellos, la noticia de que el 10,3% de los españoles no cree en Dios (serían los «ateos», aunque no los llama así la encuesta) y a que a éstos se les puede sumar los que «no saben» si existe Dios ni creen que pueda ser posible saberlo (podríamos llamarles «agnósticos escépticos»).

    Por otra parte, hay según el estudio un 38,8% de españoles que creen en Dios sin atisbo de duda. Para lamento de la tradicional Iglesia Católica, sin embargo, ni siquiera la mitad de esos creyentes es católico: sólo el 42,8%. Entre los datos que uno no sabe si la Iglesia tomará como lamentable o celebrable es que entre los no creyentes también hay autodenominados católicos (entre esos podría ubicarse el filósofo materialista Gustavo Bueno, un español que se confiesa «ateo», ya que no admite la existencia de ningún Dios, y «católico», en el sentido de pertencer a una tradición que ha influido en diversos aspectos culturales de su formación). Los ateos católicos de la encuesta alcanzan un 3,2% y a ellos se les agregan los agnósticos escépticos también católicos, con un porcentaje del 7,3%. Visto así, puede que la Iglesia decida finalmente festejar, ya que hay católicos por todas partes. Son, diríase, más omnipresentes Dios.

    Por último, la encuesta de BBVA confirma que hay un mito que comienza a desmoronarse, probablemente a la luz de los hechos. Y es la creencia de que la religión es indispensable para la ética, opinión que más bien queda hecha añicos si uno lee los números de otra encuesta, antes comentada. Según el texto del informe, «para los no creyentes el comportamiento ético no exige atenerse a principios morales de matriz religiosa, mientras que los católicos se muestran divididos acerca de esa asociación entre moralidad y religión».

    Más sobre las creencias de los españoles.

  8. Vaticano chic

    viernes, agosto 10, 2007


    Nueva York - El papa Benedicto XVI figura entre los hombres mejor vestidos del mundo por la revista masculina estadounidense Esquire que lo distinguió en su edición de septiembre con el premio especial «mejor portador de accesorios del año» por sus zapatos rojos de cuero.
    La lista de los 23 caballeros best dressed (mejor vestidos) está encabezada por el jugador de fútbol americano Tom Brady, de 30 años, elegido por sus trajes de corte perfecto al estilo Kennedy y sus también intachables pantalones deportivos.
    También figuran en la nómina el precandidato demócrata a la presidencia Barack Obama, el productor y músico de rap Jay-Z y el futbolista inglés David Beckham, así como el intérprete de James Bond Daniel Craig y el empresario hotelero André Balazs.
    Para esta selección, se analizó el estilo «de miles de hombres en todo el mundo», aseguró la revista.


    Fuente: Perfil.com

  9. Horrible planeta encantado

    miércoles, agosto 08, 2007

    Mi solidaridad para con Luis Alfonso Gámez.

    Una demanda de J.J. Benítez

    Carta de Luis Alfonso Gámez publicada en El País.

    Creía que decir en un documental de televisión que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, afirmar que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, sentar a Jesús en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, asegurar que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto y sostener que los astronautas del Apollo 11 encontraron ruinas extraterrestres en la Luna era tergiversar la historia, mentir e intentar engañar al público.
    Parece que estaba confundido.

    Como recoge El País en su página 61 del jueves 2 de agosto, he sido condenado a indemnizar con 6.000 euros a Juan José Benítez por sostener, entre otras cosas, que si alguien se gana la vida con afirmaciones como las hechas por él en la serie Planeta encantado, puede deducirse de ello que «su negocio se basa en la mentira, el engaño y la tergiversación». La información publicada en este diario, además de pasar por alto las afirmaciones hechas por el ufólogo y novelista en esa serie, emitida por TVE en dos ocasiones, contiene algunas imprecisiones que quiero aclarar:

    1. La demanda no fue interpuesta contra mí por dos artículos, sino por el conjunto de los textos -más de trece- en los que examiné la verosimilitud de lo afirmado por J. J. Benítez en cada entrega de la serie.

    2. Nada más ser informado el 5 de junio de 2006 del requerimiento legal, retiré las expresiones consideradas injuriosas por J. J. Benítez e indicadas en un burofax enviado por su abogada, no porque ni mi abogado ni yo las consideráramos injuriosas, sino con el ánimo de zanjar el asunto amistosamente.

    3. Ninguno de mis artículos ha sido retirado de la web de El Correo Digital, tal como puede comprobarse en Magonia, donde publiqué el 27 de julio una larga explicación del caso. La abogada del demandante pidió al juez «la retirada de los textos referidos a Juan José Benítez de la página web de El Correo Digital», pero el juez rechazó tal pretensión.

    4. El demandante pidió en el juicio, además de la retirada de los textos, 80.000 euros de indemnización, la publicación de la sentencia en El Correo Digital y la condena al pago de las costas, extremos que el juez descartó, reduciendo la indemnización a 6.000 euros.

    Creo que no he vulnerado en ningún momento el honor de J. J. Benítez, sino ejercido mi derecho a crítica ante un producto, la serie Planeta encantado, cuya falta de rigor histórico está fuera de toda duda. Otra cosa es que los designios de un juez sean inescrutables.





  10. La teleología divina

    lunes, agosto 06, 2007



    © Bernat Ribot Mulet
    Especial para Razón Atea

    Hace unos días, apareció, así como de sopetón, un artículo -de cuyo autor no puedo ni quiero acordarme- en [las publicidades de] este blog que hacía alardes de haber demostrado la existencia de Dios a base de presentar las incoherencias de las teorías de la evolución darvinista. No soy quien para discutir la validez o invalidez de dicha teoría, ya que no soy ni biólogo ni científico. Pero no importa, ya que eso es lo de menos.

    En dicho artículo –por aquello de llamarle algo, puesto que hay artículos de pesca, artículos de deporte, artículos de labranza, pues aquello era un artículo de entretenimiento– se burlaba, su autor, de las pretensiones por parte de la ciencia de que la vida hubiera surgido por azar. Se decía, el autor, que cómo es posible que un orden, que se ve tan claro, como el de todos los órganos del cuerpo humano –haciendo hincapié una vez más en el ojo–, como el de los astros, como la colocación «adrede» del sol y de la luna y un largo etcétera de «ajustes», que según él era imposible que sucedieran si no es por una clara intención divina, pudieran haberse producido sin más por puro azar. Una vez más salió a colación el asunto tan manoseado del reloj y el relojero, pero, una vez más, se cumplió la regla: se olvidó del «diosero» esto es, el creador de dioses. No puede existir un reloj sin relojero. Y es cierto, por ello, se dicen esos pseudofilósofos, no puede haber un universo sin Dios. No vamos a hablar una vez más del principio de parsimonia ni de la navaja de Occam –que, a ese paso, no les vale ni la cuchilla de Guillotine– ya que no sirve de nada. Ya sabemos que los principios de la lógica sólo son válidos cuando benefician al creyente, pero no cuando esos mismos principios son esgrimidos por el ateo en contra de los «argumentos» de los creyentes. Simplemente me dedicaré a quejarme de un dios tan chapucero e impotente como el que resultaría si tal universo hubiera sido hecho con toda la sana intención y sana teleología divina.

    Pues bien. Hay algo que no me cuadra. Si Dios hubiera planeado crear al hombre –a saber para qué un Dios quisiera la compañía de un ser tan insignificante como el humano– con todas sus necesidades, no entiendo por qué tuvo que crear a todo un universo como medio de apoyo logístico. Me explico. Está bien que si crea a un bicho orgánico como el hombre, lo haga a partir de barro. Eso está chupado para un Dios todopoderoso. Está bien que para crear a su pareja lo haga a través de una costilla del hombre, al fin y al cabo, para un mago como Dios, la hubiera podido crear de un simple moco nasal, eso es lo de menos. Lo que no acabo de entender es que para que el hombre tuviera luz creara una bombilla de enormes dimensiones que llevaba quemando la tira de siglos antes de que apareciera dicho bicho viviente y lo colocara a ciento cincuenta millones de kilómetros de la tierra, con el consiguiente despilfarro de energía. Si lo hubiera colocado a unos pocos miles de kilómetros, no habría sido necesario que el sol fuera tan bestial. Pero no le bastó con eso, sino que se sacó de la manga otra bombillita –bastante menos potente, claro– para la noche, pero, eso sí, no todas las noches, sólo algunos pocos días al mes, que la energía va cara. A todo eso, hay que decir que no es moco de pavo, quiero decir que el hombre puede estar agradecido a su creador por tanto «detalle de la casa».

    Pero sigamos. Quien es capaz de crear a todo un universo de la nada, quien es capaz de crear a un humano del barro, ¿no podía haberle dotado de unos ojos infrarrojos tanto para el día como para la noche? No entiendo tanto despilfarro detrás de un simple e insignificante ser. ¿Y las estrellas? ¡¡De adorno, leche!! ¡Acaso no son bonitas las estrellitas por la noche! ¡Qué detalle! Luego los ateos van por ahí despotricando contra ese Dios. ¡Qué desagradecidos! Millones y millones de estrellas para «hacer bonito». No importa que haya cientos de millones de ellas cuya luz no nos llega, Dios no quiso escatimar nada a su amando bichito. Bien. Veamos más cositas. No debemos olvidar que ese mago creó al hombre del barro y éste de la nada. Pues no se le ocurre otra cosa que hacerlo venir al mundo desnudo y sin casa, ni automóvil, ni barco, ni avión. El hombre tiene frío, pero, eso sí, el mago le proporciona fieras con piel de oso… que para robar esa piel, primero hay que quitársela al oso ¿cómo? Pues ya sabéis. En aquellos tiempos no existían los «kalasnikof». Así que a afilar cuchillos y a ponerse bien con el Creador porque el abrigo de oso podía salir caro, claro, el oso también lo quería, al fin y al cabo era suyo y le iba bien para el frío. ¿No os suena algo raro eso de que a unos sí y a otros no? ¿Acaso a quien Dios le ha puesto a su disposición todo un astro de helio, una luna y a todo un sinfín de bombillazas enormes repartidas por el firmamento, no podía hacerle un armario lleno de modelos de primavera, verano, otoño e invierno sin que tuviera que ir a joder al prójimo oso? Pues no. A ese dios no le iba bien eso de darle demasiados caprichos al humano, o sea que se dijo a sí mismo: yo lo pongo en el planeta, le doy luz, pero el resto ¡que se apañe! Pues qué bien. Y eso es lo que ha tenido que hacer el hombre: ¡apañarse el solito! Sigamos.

    Si no le concedió una piel peluda como al oso, al menos ¿no podía haber hecho un clima primaveral todo el año para poder ir en pelotas? Claro, es que la inclinación del eje de la tierra con respecto del sol, dan lugar a las estaciones ¡Y acaso un mago como Dios no podía haber hecho un planeta plano en lugar de esférico y cuya vertical no anduviera alocada como una peonza! Parece ser que ese mago sacó la Tierra de rebajas, o de segunda mano. Con tanto dios, no sería de extrañar que hubiera pillado algún planeta ya usado con varios millones de siglos en su haber. Claro, después de tanto girar, las holguras en los cojinetes se notan y de ahí lo del eje inclinado.

    Hablemos ahora de la manduca. ¿No se alimentan las plantas de agua y luz solar y de minerales sólo? Yes, digo sí. Pues al hombre lo jodió vivo. El hombre no puede vivir sólo de la luz solar y del agua, sino que tiene que comer algo más sustancioso. Para ello, Dios, le puso el gusto en la lengua a través de unas papilas gustativas que hacen que al nene le guste el asado de cabra, de ternera, de pollo, de faisán etc. No se contentó con hacerle vegetariano como a las cabras o a las vacas y, encima, no le proporcionó restaurantes, sino que tuvo que practicar el «self service» corriendo detrás de los conejos, de las cabras o de cualquier otro animalejo que se pusiera a tiro. Bueno, a veces era al revés: empezaba el hombre corriendo detrás de algún bicho, pero como no se habían inventado las gafas graduadas, al estar cerca, era el bicho quien perseguía al hombrecillo, ya que ese mismo dios no tuvo otra ocurrencia que crear a otros animalitos carnívoros, con lo cual, se giraban las tornas y el enchufado de dios era zampado por alguna bestia hambrienta. No sé. No acabo de entender la intención de ese dios. Por un lado, derrocha ingentes cantidades de energía creando todo un universo para su bichito, pero, luego, le escatima comida o abrigo; le provoca enfermedades, pone en peligro su integridad física al tener que matar a bestias gigantescas, etc. Luego, después de todo eso, no se conforma con seguir creando hombrecillos del barro y mujercillas de sus correspondientes costillas, sino que se echa una siesta y les dice que lo hagan ellos ¿Cómo? ¡A joder tocan! No se le ocurre otra cosa que crear un sistema de reproducción infalible. ¡Vaya si es infalible! Ya no corre detrás de las fieras, sino que corre ahora detrás de todas las féminas y la cabra que se ponga por delante… y, claro, sucedió lo que tenía que suceder, que de tanto «correr» detrás de las hembras, el planeta se pobló y se pobló y se pobló. Ahora somos demasiados. Tenemos problemas muy graves y todo gracias a ese sistema infalible divino. Y, eso, se llama teleología. Sí, esa que con toda intención creó el universo para un bichito insignificante. O sea, que todo el universo fue creado para el ser humano como una gracia divina. ¿Y para qué necesitaba el hombre, antes de nacer, ser creado? ¡Ah! Eso son los misterios de Dios, cuyos caminos son inescrutables.


  11. La noticia no es nueva (febrero de este año), pero no hay nuevas estadísticas que la contradigan.

    © Carlos Salas

    En relación a los resultados de este trabajo académico, la hipótesis central del investigador Helmuth Nyborb, es que la diferencia en el grado de inteligencia, se da también en la forma de encarar las situaciones de la vida.
    El estudio realizado sobre este tema, causó profunda molestia entre grupos cristianos y musulmanes de los países escandinavos.
    Curiosamente los polémicos resultados arrojados por el trabajo académico realizado por un conocido investigador danés, fueron incluso publicados por la revista cristiana danesa Kristeligt Dagblad, y por el internacionalmente conocido diario danés Jylland Posten, (el de las caricaturas del profeta Mahoma), a fines de enero del 2007.

    «Estadísticamente hablando los ateos son más inteligentes que los creyentes» .
    Fue la categórica conclusión a la que llegó el controvertido investigador danés en psicología del desarrollo, don Helmuth Nyborg; después de analizar la información entregada por cerca de 7.000 norteamericanos encuestados sobre diversos temas de índole religioso. El responsable del enojo de muchas comunidades religiosas del norte de Europa, agrega:

    «Si uno junta a todos los ateos y creyentes, y los compara, los ateos logran resultados más altos. Es importante sí, tener presente que si uno observa una distribución normal en el grado de inteligencia, el 95% de la población se ubica en un término medio. En el porcentaje restante (5%), hay una cantidad de gente que sobresale, y otra que se ubica más abajo de este promedio. Y en el caso de esta investigación, todo indica que hay una cantidad mayor de creyentes en el grupo de menor inteligencia».

    En relación a los resultados de este estudio, la hipótesis central de Helmuth Nyborb es que la diferencia en el grado de inteligencia, se da también en la forma de encarar las situaciones de la vida.

    «Uno no se vuelve tonto por creer en Dios, pero algo indica que la gente con menor inteligencia tiene más tendencia a buscar refugio en una religión como forma de protejerse de las grandes interrogantes de la vida», concluye Nyborg.

    Para tranquilidad nuestra, el controvertido y conocido investigador danés, debe gran parte de su fama justamente a los temas que ocupan su atención a la hora de realizar una investigación.
    Los resultados «políticamente muy poco correctos», que han arrojado sus anteriores trabajos, tampoco han dejado indiferente a nadie.
    La lluvia de críticas que ha desatado su labor académica, ha contribuido por cierto a poner en duda la seriedad de los resultados de sus controvertidas investigaciones. Entre otras cosas, se acusa al profesor Nyborg, de aplicar metodologías muy dudosas y de precisamente buscar llegar a conclusiones que llamen la atención de la sociedad. Pero este académico piensa que un investigador no debe dejarse intimidar por el miedo a la polémica y el rechazo. El profesor Nyborg afirma que independientemente de las propias convicciones, un investigador social debe estar dispuesto a dar a conocer los resultados que una investigación revela.
    A pesar de haberse jubilado hace muy poco tiempo, todo indica que el profesor Helmuth Nyborg, seguirá intentando crear «tumulto social», pero esta vez no desde una temerosa Universidad, sino desde las oficinas de su propia casa.